Después de 50 años, la Espol los vuelve a reunir
Exestudiantes de la Espol se reencontraron 50 años después de iniciar su camino universitario. Anécdotas, música y recuerdos marcaron la jornada

En una de las gradas del campus se retrataron todos.
Lo que debes saber
- Lo que comenzó como una coincidencia en los sepelios de antiguos compañeros terminó convirtiéndose en una celebración de la amistad.
- Cerca de 50 años después de ingresar a la Espol, exalumnos y exprofesores volvieron a encontrarse para recordar su época universitaria.
Cincuenta años han pasado desde que compartieron por primera vez un aula, pero al reencontrarse este sábado 12 de septiembre parecía que el tiempo no había pasado. Las risas, las bromas y hasta las historias de sus años como estudiantes aparecieron en el campus Prosperina de la Espol. Son cinco décadas de tantas anécdotas que decidieron que era momento de celebrar.
En un área social la cumbia y el clásico I Will Survive, de Gloria Gaynor, fueron la atmósfera perfecta para este reencuentro. Y qué mejor que hacerlo saboreando un suculento encebollado.
Con el amable sol, propicio para una cerveza, llegaron los compañeros ingenieros para celebrar. Hubo de todo, pues la fiesta la pusieron ellos, con su gallardía y selfies para recordar este momento que los volvió a unir en su institución tan recordada. Ellos, algunos acompañados de sus esposas, estaban orgullosos de volver.
Pasado el mediodía, hicieron alarde de aquellas actividades que aún resuenan en su memoria: ‘Canta si Puedes’, que se trataba de un campeonato estudiantil que marcó a una generación de politécnicos. Uno de los más aplaudidos fue un exalumno que sacó lo mejor de sí para interpretar al recordado Leo Dan.
Pero no fue lo único. La gran foto grupal arrancó a más de uno una broma de aquella época y todos posaron en las gradas, como aquellos días en los que los estudiantes iban tras el sueño de alcanzar una ingeniería. En el momento del canto, hubo quienes evocaron que, si cantabas mal, te echaban papel periódico.
En aquella época, quienes querían ser ingenieros debían compartir dos años todas las clases. Así lo recuerda Olmedo Castro, ingeniero eléctrico y uno de los que llevó al frente esta iniciativa, que contó con la aprobación de la actual rectora.

Amistad. Los abrazos y risas fueron los protagonistas.
“Todas las ingenierías tenían un denominador común, que era el primer y segundo año, y luego ya en el tercero escogías la carrera. Los que empezamos en 1976 nos veíamos todos los días, pero la amistad quedó grabada”, contó el también máster en Administración de Empresas.
Sin embargo, la cita no solo era de los exalumnos. También estuvieron quienes forjaron ese largo camino académico, como los exprofesores. Hubo un momento para recordar, además, a quienes ya se fueron físicamente. Ellos, así como los docentes, también fueron mencionados y se les rindió un homenaje previo al evento. Uno a uno fueron nombrados en estos 50 años.
¿Cuándo surgió la idea de reunir a todos los politécnicos?
Castro resalta que ocurrió cuando comenzaron a verse compañeros en los sepelios de otros. Fue ahí cuando se cuestionaron por qué tener encuentros para lamentar la pérdida de un amigo y por qué no hacer un encuentro de amigos.
El mensaje estaba claro y fue entonces cuando se formó un grupo que lideró la actividad y ayer vio el fruto. Los aplausos, recuerdos de las aulas y las madrugadas sin dormir para aprobar los exámenes se conjugaron mientras un DJ ponía canciones que invitaban a más de uno a mover las caderas, mientras en una pantalla se transmitían imágenes de todos.
Otros compañeros recordaron la época en la que se formó un grupo estudiantil que marcó a la generación de politécnicos: el campeonato de fútbol entre mujeres. Y resulta que, concordaron, había compañeras que “jugaban mejor que un hombre”. Incluso recordaron a una excompañera a la que le decían “La Maradona”.

Todos los participaron sellaron su asistencia.
El evento, que se desarrolló en una de las áreas sociales, iba a culminar, pero no sin antes desarrollar más actividades que formaron parte de su paso estudiantil. Aún faltaba la elección de la Reina del Novato y el Rey Feo. Quizá estos eran otros de los eventos que más tenían los celulares listos para grabar o fotografiar. Nadie quería perderse cómo han pasado los años y ver que la autenticidad y el carisma continúan a flote.
Aunque recordaron que esta generación terminó su carrera en el campus Las Peñas, en el centro, entrar al campus Prosperina, ver las canchas y una piscina les trajo gratos recuerdos.
Y esos recuerdos son los que anhelan seguir plasmando, pues muchos siguen activos en sus profesiones y quieren que perduren esos principios y seguir siendo guías para, de alguna manera, contribuir a resolver los problemas que tiene el Ecuador.