El desborde de canales en Guayaquil le abren la puerta al dengue
El MSP reporta más cuadros críticos este año.Especialistas advierten que aguas estancadas multiplicarán muertes y urgen al Municipiolimpiar zanjas

Basura enredada en paso peatonal del canal de Las Orquídeas
El pronóstico de fuertes lluvias para los próximos meses también desata zumbidos de alerta. El agua acumulada en zanjas, pozos y charcos se convierten en criaderos de mosquitos que transmiten dengue y otras enfermedades vectoriales, que no dejan de ser letales.
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Cifras oficiales
Según el último reporte epidemiológico del Ministerio de Salud Pública (MSP), hasta la semana 36 de 2026 (desde el lunes 31 de agosto hasta el domingo 6 de septiembre), Ecuador registra 34.058 casos de dengue. Aunque la cifra representa un ligero incremento del 0,68 % frente al mismo periodo de 2025, la alarma recae en la agresividad del virus: los cuadros de dengue grave aumentaron un 18 %. La autoridad sanitaria atribuye este escenario a la circulación predominante del serotipo (variante) DENV-3, sumado a la presencia simultánea de las DENV-1 y DENV-2.
Junto al dengue, el invierno también amenaza con repuntar otras patologías endémicas transmitidas por vectores; entre ellas figuran la leishmaniasis (590 casos), malaria (255 casos) y la enfermedad de Chagas (64 casos reportados hasta septiembre). Guayas concentra la mayor preocupación. La provincia reporta muertes confirmadas en cantones como Balzar, Durán, Milagro, Naranjal y Salitre.
En Guayaquil, la parroquia Tarqui figura como una zona crítica de letalidad, con decesos registrados en múltiples rangos de edad, que van desde menores de un año hasta adultos de 64 años.

En las últimas lluvias de septiembre se desbordó el canal ubicado en la ciudadela Las Orquídeas
Es precisamente en el norte de Guayaquil donde rebosa la preocupación. Cuando las intensas lluvias caen sobre las Orquídeas y Mucho Lote, zonas urbanas atravesadas por canales de agua, estas suelen desbordarse, inundando las principales avenidas y viviendas colindantes con una mezcla de agua y basura.

Basura regada el pie de un canal.
Poco mantenimiento y malos hábitos
Tras las precipitaciones de la madrugada del 24 de septiembre, EXPRESO recorrió Las Orquídeas y constató cómo residuos sólidos quedaron enredados en los puentes peatonales sobre el canal, evidenciando que no el problema no es solo la inundación, sino la contaminación y el potencial taponamiento que sufrirá el sector si el temporal se agudiza.
Polo Montero, residente de Mucho Lote, se quejó que hace falta mantenimiento. “Los ‘chamberos’ botan la basura a vista y paciencia de todos. No he visto que vengan a hacer limpieza en un buen tiempo. La otra vez se cayó un perro en una inundación, y por la cantidad de basura no lo rescataron rápido”, recuerda.

En Mucho Lote hay preocupación por la temporada de lluvias.
A Cristian Ruiz le preocupan los mosquitos. “Sería bueno una fumigación porque ahorita por suerte no se ha desbordado el canal (de Mucho Lote), pero las enfermedades sí se proliferan”, acotó. Otro punto que también preocupa a los guayaquileños es Urdenor 1, donde el canal del estero Salado también suele desbordarse. En un reportaje de la semana pasada de este Diario, sus vecinos pidieron al Municipio una intervención más profunda ya que se avecina el invierno.

Canal del estero Salado en Urdenor 1
Según información publicada en portales del Municipio, Guayaquil tiene por intervenir 265 canales, ductos y alcantarillas, más cerca de 30.000 sumideros, equivalente a unos 147 km de infraestructura pluvial.
Este Diario consultó al Municipio de Guayaquil sobre sus planes de prevención y respuesta ante las enfermedades vectoriales, además de una cifra actualizada de atenciones de esta índole en sus centros médicos. Hasta el cierre de este reportaje, se seguía esperando una respuesta.
La alerta de los expertos
Frente al silencio institucional, los especialistas advierten que el tiempo se agota. Para el epidemiólogo Daniel Simancas, el aumento de casos graves es una alerta crítica. “El dengue puede agravarse en pocas horas. Entre el tercer y séptimo día, al desaparecer la fiebre, el paciente puede entrar en una fase crítica. Infecciones sucesivas por distintos serotipos, como el DENV-3, incrementan el riesgo de choque o sangrado”, detalla.

El dengue es una enfermedad que se intensifica en época de invierno.
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El doctor Mario Paredes Cruz, epidemiólogo y docente de la UCSG, alerta que las lluvias y el DENV-3 pueden agravar el cuadro clínico poblacional exponencialmente en un mes. Un canal obstruido con desechos, explica, crea “microambientes” que operan como fábricas masivas de vectores a pasos de las casas. “El mosquito no vuela más de 100 metros. Si la zanja está al frente, picará a esas familias a diario”, sostiene, sumando el riesgo de leptospirosis por roedores.

La basura que rebosó durante la lluvoia quedó enredada en los pasos peatonales de Las Orquídeas.
Ambos coinciden en que fumigar es apenas un parche. “Solo mata al mosquito adulto que vuela en ese momento, el 15 % de la población total”, aclara Paredes. Simancas exige recuperar el cauce de los ductos. “El agua en movimiento frena la reproducción. La prevención debe ejecutarse antes del primer aguacero mediante limpieza pesada. Urge un control larval masivo y mingas: el Cabildo en el espacio público y las familias en sus patios”, concluye.