Déficit de parqueos en Urdesa fuerza a conductores a ocupar aceras y vías peatonales
La expansión comercial del sector norte guayaquileño evidencia una nula planificación urbana que hasta obliga dejar los carros sobre las veredas

La demanda comercial no es proporcional a la oferta de parqueos en distintos puntos de Urdesa.
Con restaurantes, bares, colegios, bancos, centros médicos y oficinas, Urdesa se mantiene como uno de los sectores más activos del norte de Guayaquil. Sus calles son escenario de reuniones, celebraciones y una intensa actividad comercial, como ocurrió días atrás después de la victoria de Ecuador sobre Alemania en el Mundial de Fútbol. Pero ese intenso dinamismo también evidencia una deuda pendiente: la disponibilidad de parqueaderos para atender la creciente demanda.
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Puntos críticos para parquearse en Urdesa
Uno de los sectores donde esta realidad resulta más evidente es la intersección de las calles Costanera y Circunvalación Sur, donde en los últimos meses se ha consolidado un polo gastronómico y comercial.

Pese a los parquímetros, el espacio se impone con conos.
Aunque los establecimientos cuentan con áreas destinadas al estacionamiento, estas dejan de ser suficientes en las horas de mayor afluencia.
Ante la falta de cupos, los cuidadores de carros que trabajan en determinados horarios terminan guiando a los conductores para que se estacionen incluso sobre las aceras, con tal de encontrar un lugar.
El administrador de un local de la zona señaló que su establecimiento dispone de cuatro parqueaderos internos, pero reconoce que durante las noches se genera congestión mientras los clientes recorren el sector en busca de dónde dejar sus vehículos.

La vereda se convierte en un espacio más para el parque en zonas de alta demanda.
“Siempre nos comentan nuestros clientes sobre ese problema, pero tratamos de darles soluciones. Los chicos que cuidan afuera intentan abrir espacios para que puedan entrar todos. Es como podemos resolverlo por ahora”, señaló.
La exigencia de más espacios
La situación se repite en otros puntos de Urdesa. Ocurre, por ejemplo, en los alrededores de la iglesia San Antonio María Claret, conocida por los guayaquileños como La Redonda. “Realmente no hay donde estacionarse. Tratamos de venir muy temprano a la misa solo para conseguir un parqueo”, explicó Marcia Coronel, habitante de la ciudadela. Ella señaló que este inconveniente persiste pese a la presencia de parquímetros en las calles aledañas al templo.
Otro punto que se proyecta a convertirse en un sitio de congestión vehicular en este sector de Guayaquil está en la calle Circunvalación, cerca del parque Jerusalén, donde se construye un centro médico. Los moradores esperan que el lugar tenga los suficientes parqueos para albergar a los doctores y pacientes, y que el Municipio haga respetar las ordenanzas en ese sentido para que el lugar no se convierta en un punto de caos vehicular.
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Rogelio Larrea vive en el centro de Guayaquil y acude con frecuencia a la avenida Víctor Emilio Estrada para realizar compras. Contó que, en determinadas franjas horarias, conseguir un lugar para estacionarse puede tomarle más de quince minutos.
“Un problema que tiene Urdesa es que no cuenta con áreas amplias para parquear. Hay muchos restaurantes y locales, pero hay que hacer malabares e incluso subirse a la acera para dejar el carro. Es un tema que no se ha planificado bien aquí”, indicó.

Incluso en zonas donde es prohibido estacionarse, se aprovecha el vacío de control. Así se hacen más estrechos los pasos vehiculares.
Hay casos como el de Jorge Briones. Hace dos semanas buscó un lugar para estacionarse y almorzar con su familia en un restaurante de la avenida Víctor Emilio Estrada, pero al no encontrar un lugar para parquear su vehículo, desistió de la idea y optó por acudir a un centro comercial.
"Un guardia me dijo que espere, pero mis hijos no querían esperar. Optamos por ir a otro sitio, aunque nos dimos dos vueltas hasta esperar que se habilite un espacio, pero todo seguía copado”, contó.
Un error desde la planificación
Para Malena Marín, experta en tránsito, el problema de la falta de parqueos en Urdesa también debe analizarse desde la planificación de la movilidad urbana. Explicó que desde un enfoque estrictamente técnico, las ciudades modernas buscan reducir la dependencia del automóvil particular.
“En el área técnica, lo que siempre se hace por tema de movilidad sostenible es desalentar el uso del vehículo particular. ¿Cuáles son esas técnicas? Eliminar los parqueos para que la gente no use el vehículo particular y utilice especialmente el transporte público, la bicicleta o se movilice caminando”, manifestó. Sin embargo, considera que esa teoría no puede aplicarse de forma aislada en ciudades como Guayaquil. “Basándonos en nuestro contexto, no podemos darnos ese lujo porque no les damos la oportunidad a las personas que utilizan carros particulares o motos de tener un sistema de transporte eficiente y la comodidad de llegar a los lugares donde realizan actividades comerciales o públicas”.

Moradores piden que los nuevos locales que se instalan en la ciudadela piensen en cubrir la demanda de parqueos.
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Marín indicó que una de las primeras medidas debe estar enfocada en la planificación de los nuevos desarrollos comerciales. Recordó que toda edificación o cambio de uso de suelo debe estar respaldado por un estudio de impacto vial, documento que permite estimar la demanda de circulación y de estacionamientos que generará un proyecto.
“Ahí se determina que debe tener parqueos suficientes. Obviamente, no se va a cubrir el 100% de la demanda, pero sí un porcentaje bastante elevado”.
Mientras se ejecutan soluciones de largo plazo, Marín plantea alternativas temporales. Una de ellas consiste en identificar terrenos actualmente en desuso e incentivar a sus propietarios para que funcionen como estacionamientos provisionales.