ataques armados en guayaquil
El centro de Guayaquil se desangra entre el comercio y la violencia
Balaceras, robos y asesinatos se han vuelto recurrentes en el centro de Guayaquil. En el último ataque fueron asesinados dos menores de edad

A lo largo de este año, el centro de Guayaquil ha sido escenario de diversos hechos delictivos.
Los puntos claves
- La noche del 9 de junio dos jóvenes fueron asesinados. Un día antes, una balacera en una heladería del centro dejó un extranjero fallecido.
- A lo largo de estos últimos meses los crímenes han sido seguidos. Semanas atrás, en la intersección de Esmeraldas y Pedro Pablo Gómez se registró un ataque con más de 50 disparos.
- Actividades simples como esperar transporte, permanecer en espacios públicos o caminar largas distancias se han vuelto experiencias asociadas a precaución.
El centro de Guayaquil atraviesa uno de sus momentos más críticos en materia de seguridad. En apenas pocas semanas, una sucesión de asesinatos, ataques armados y hechos violentos ha convertido a esta zona, históricamente comercial y de alto tránsito, en un espacio marcado por el miedo cotidiano.
El caso más reciente ocurrió la noche del lunes 9 de junio, cuando dos adolescentes de 14 y 17 años fueron asesinados a tiros en la intersección de la avenida del Ejército y la calle Cuenca. Ambos se movilizaban en bicicletas cuando fueron interceptados por sujetos armados que les dispararon repetidamente.
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Uno de los menores murió en el lugar. El otro fue trasladado por familiares al Hospital Guayaquil, donde se confirmó su fallecimiento. En la escena, la Policía levantó al menos diez vainas percutidas calibre 9 milímetros. Horas después, un taxi abandonado fue localizado en el sur de la ciudad y es investigado por su presunta vinculación con el crimen.
Este hecho no ocurrió en aislamiento. Apenas un día antes, en la misma zona céntrica, se registró una balacera dentro de una heladería que dejó un extranjero fallecido y dos personas heridas, reforzando la sensación de una escalada de violencia sin contención.
Una cadena de hechos violentos que se repite en el centro
Como ha venido publicando EXPRESO, esta zona de la ciudad arrastra una serie de episodios que han ido configurando un escenario de inseguridad persistente. En marzo, un hombre fue asesinado en plena avenida 9 de Octubre, una de las zonas más transitadas de la ciudad.
Semanas después, otro ataque armado en la avenida Malecón dejó un fallecido y tres heridos. A esto se suma un episodio aún más violento ocurrido un domingo por la tarde, cuando tres personas fueron asesinadas dentro de un vehículo en el sector de Ayacucho y Los Ríos, en un hecho que dejó más de 90 indicios balísticos.

En el transcurso del año, la percepción de seguridad en el centro se ha visto afectada..
“Vivimos en zozobra. Ese día nos llenamos de terror. Fueron muchísimos disparos, pero lamentablemente no los únicos. Vivimos en guerra y nadie hace nada. Hace apenas unas semanas un hombre fue asesinado mientras iba de camino a Puerto Santa Ana. Hace unas dos semanas, en cambio, dos personas fueron asesinadas a tiros en la intersección de las calles Esmeraldas y Pedro Pablo Gómez. Fueron más de 50 disparos. ¿Qué es eso?”, cuestionó Fanny Gándara, habitante de la calle Esmeraldas y comerciante de la Bahía, hoy -hace énfasis- otro de los puntos vulnerables del corazón de Guayaquil.
"Aquí ha habido explosiones, hay robos y miedo, muchísimo miedo. ¿Cómo seguir en pie así? Es difícil. Venir a trabajar, habitar el centro es cada vez más complejo", agregó.

Agentes de Criminalística recabaron indicios tras el ataque armado a tres personas en Esmeraldas y Pedro Pablo Gómez, el pasado 10 de mayo.
Comercios abiertos y miedo en las calles
A pesar de ser el principal núcleo comercial de la ciudad, el centro enfrenta una contradicción evidente. La actividad económica continúa, pero la percepción de seguridad se deteriora.
Propietarios de negocios y residentes coinciden en que el miedo ya forma parte de la rutina. “Es una sensación de que ya no estás seguro en ningún lado, ni en un restaurante ni en una tienda”, señaló Sandra Oyala, una comerciante del sector de la calle Chile.
La preocupación también se extiende a zonas cercanas al parque Centenario, donde ciudadanos reportan consumo de drogas en espacios públicos y presencia de personas que generan amenazas o intentos de extorsión. Aunque existe una Estación de Acción Segura en el área, vecinos aseguran que la situación no ha cambiado.
Comercios abiertos y miedo en las calles
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En otros puntos del centro también se registran robos a conductores y riñas entre jóvenes, según denuncias ciudadanas y registros en redes sociales. En intersecciones como Esmeraldas y Luque, se han reportado asaltos y enfrentamientos que preocupan a la comunidad.
Dirigentes barriales y líderes comunitarios han pedido mayor presencia policial y estrategias más efectivas para recuperar el control del espacio público, especialmente en zonas de alta circulación. Pero esa respuesta, lamentan, no llega.

El pasado 8 de junio, personal de Criminalística realizó las pericias tras el ataque armado en el centro de Guayaquil.
Comercios abiertos y miedo en las calles
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La inseguridad también ha empezado a afectar la dinámica social y turística del centro. Residentes que defendían vivir en esta zona ahora evalúan mudarse hacia sectores más cerrados del norte de la ciudad.
"Siempre me he sentido orgullosa del centro porque aquí he vivido toda mi vida, pero ya no puedo más con tanta inseguridad y penumbras; con tanto silencio en las calles, con tanto abandono. Este no es el lugar en el que crecí, menos aun con el que soñé", agregó Pamela Jiménez, residente de la calle Loja.
- Visitantes nacionales y extranjeros advierten sobre las recomendaciones de no circular por el centro en horas de la noche, lo que golpea a la actividad turística y comercial.
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“Antes el centro era sinónimo de trabajo, movimiento y encuentro. Uno podía salir, caminar, hacer sus cosas sin pensar demasiado en el peligro. Pero eso cambió. Hoy la gente vive con miedo, con la sensación de que cualquier esquina puede ser escenario de violencia, y de que la inseguridad ya no es un hecho aislado sino parte de la rutina diaria. Ya no se trata solo de sentirse inseguro, sino de acostumbrarse a vivir así, en medio de una ciudad que parece haber perdido el control de su propio corazón urbano”, lamentó una Doménica Flores, residente del centro de Guayaquil.