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Diario Expreso Ecuador

Los Ceibos: las proximidades que la hacen una ciudad dentro de otra

El tradicional sector mantiene el privilegio del comercio cercano y abundante arborización. En su aniversario 60 el comité toma acciones para blindar su entorno

Ambiente en Comuna Café. Este espacio se consolida como uno de los puntos principales de encuentro para los residentes de la zona

Ambiente en Comuna Café. Este espacio se consolida como uno de los puntos principales de encuentro para los residentes de la zonaJOFFRE FLORES

Carlos Isaac Pino
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Es fin de semana. Elena Serrano sale de la iglesia y camina un par de cuadras. Su destino es Comuna Café, un espacio que se convirtió en punto de encuentro habitual para ella y sus amigos. Mientras bebe su café, observa el entorno y confirma lo que muchos sienten: Los Ceibos mantiene el aire apacible que siempre se anheló en Guayaquil. Es un lugar donde la cotidianidad se resuelve a pocos pasos, si la delincuencia no termina por arrebatarles la calma.

Sus árboles forman corredores verdes en sus principales calles.

Sus árboles forman corredores verdes en sus principales calles.JOFFRE FLORES

El diseño de Los Ceibos

Esa escena retrata un sector que, a diferencia del bullicio gris y acelerado de otras zonas de la urbe, ha logrado conservar su escala humana. En Los Ceibos, el privilegio no radica únicamente en respirar el aire purificado por el bosque seco del cerro Azul, sino en algo casi extinto en otros puntos de la ciudad: la vida comunitaria. Al menos 10 cafeterías, 7 farmacias, 5 centros educativos, decenas de restaurantes y pequeños negocios se integran a la rutina de sus habitantes. A ellos se suman cerca de 40 instituciones vinculadas a su área de influencia.

Luis Alberto Illescas, gestor cultural, define esta dinámica. Para él, la ciudadela funciona como una pequeña urbe dentro de Guayaquil. “Tiene comercio, gastronomía, servicios, espacios de encuentro y una vida barrial que todavía permite algo que se ha ido perdiendo: encontrarse con el otro caminando”, explica.

Cafeterías y farmacias complementan la vida comercial de Los Ceibos

Cafeterías y farmacias complementan la vida comercial de Los CeibosJOFFRE FLORES

Esa proximidad es su capital. La posibilidad de comer o comprar a minutos de casa genera una cohesión social que los vecinos defienden.

Renate Shencker conoce ese arraigo. Llegó de Suiza hace 38 años y encontró en el barrio su rincón europeo en el trópico. Su día está marcado por tradiciones que dan pulso al sector. A las cinco de la tarde, la moto del panadero anuncia que la hornada fresca llega en canasto. Durante el día, el heladero Eddy recorre las calles ofreciendo helados Ideal. “Si no tienes carro, haces todo a pie sin salir de la ciudadela”, comenta Renate, aferrada al sueño de preservar su esencia residencial.

Ese sentido de pertenencia actúa como hilo conductor entre sus más de 30.000 moradores. Rebeca Loor, residente desde hace once años, siente orgullo al poder caminar cuatro cuadras para andar en bicicleta, jugar tenis o tomar un café.

La cohesión vecinal también hace que algunos se sientan seguros de trotar por sus calles.

La cohesión vecinal también hace que algunos se sientan seguros de trotar por sus calles.JOFFRE FLORES

La infraestructura de la zona, con casas amplias y calles bordeadas por enormes árboles, invita al peatón. Grace Salazar, otra moradora, destaca que el follaje mantiene un clima fresco que apacigua el sol. Valora las opciones gastronómicas diurnas y nocturnas, aunque reconoce que aún faltan áreas de esparcimiento cultural y familiar, como teatros, para consolidar toda la experiencia urbana en un solo lugar.

La conservación del entorno natural como escudo

Esta vocación vecinal tiene historia. El arquitecto e historiador Javier Castillo detalla que el desarrollo de la ciudadela, surgida en los sesenta, siguió un modelo de ‘ciudad-jardín’. Lejos de imponer cuadrículas rígidas, el trazado se adaptó a la topografía y respetó el entorno. Esa decisión originó los enormes árboles que hoy brindan sombra en las vías principales y acompañan el andar diario de los transeúntes.

Las áreas verdes de Ceibos, y el hecho que colinda con Cerro Azul, hacen de vivir allí una experiencia placentera según sus residentes

Las áreas verdes de Ceibos, y el hecho que colinda con Cerro Azul, hacen de vivir allí una experiencia placentera según sus residentesFREDDY RODRÍGUEZ

Para que esa armonía perdure, Illescas propone potenciar la identidad cultural del sector sin requerir obras de cemento. Sugiere intervenciones temporales, como la peatonalización de vías cercanas a la iglesia durante ciertos fines de semana. Un piloto para ferias, talleres y música. “Una ciudad no se construye únicamente con edificios. También se construye con las experiencias”, argumenta el experto.

El desafío para Los Ceibos no es descubrir qué le falta, sino blindar lo que ya tiene. Ante un Guayaquil que intenta recuperar espacios seguros para caminar, esta zona, a juicio de los entrevistados, demuestra que habitar en proximidad aún es posible. Su objetivo es claro: evitar que el desorden asfixie su vida comunitaria y seguir cruzándose en las aceras, consumiendo localmente bajo la sombra de los árboles que custodian su historia. “Los Ceibos lo tiene todo, es una ciudadela hermosa, de gente y sitios lindos. Aquí se respira vida, nos movemos sin necesidad de usar el carro para todo y eso ya es mucho. Nos conocemos, nos ayudamos. Y eso es lo que nunca, nunca, quisiera perder”, asegura Elena Paredes, también residente.

Ceibos. un barrio cuyos locales armonizan su convivencia

Ceibos. un barrio cuyos locales armonizan su convivenciaJOFFRE FLORES

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