Adolescentes convierten las ruinas del Multicomercio en su peligrosa aventura en Guayaquil
Cinco adolescentes ingresaron al edificio parcialmente colapsado para explorar sus ruinas. En el lugar también fueron amenazados por consumidores de drogas.

Los jovencitos visualizaban desde la parte más estable el destino de su próxima exploración.
Los puntos claves
- Cinco adolescentes de entre 15 y 16 años ingresaron a las ruinas del Multicomercio.
- Los jóvenes llegaron desde el Cristo del Consuelo y recorrieron el edificio parcialmente colapsado.
- Durante su recorrido encontraron a consumidores de drogas y uno de ellos los amenazó con un cuchillo.
- Moradores del centro advierten del riesgo y piden acelerar la demolición de la estructura.
El instinto de exploración ha encontrado un nuevo escenario en Guayaquil. No es uno adecuado, con espacios coloridos y recién pintados, sino lo que quedó después de la tragedia del 11 de febrero de 2026. Cinco adolescentes de entre 15 y 16 años, procedentes del barrio del Cristo del Consuelo, en el sur de la ciudad, decidieron convertir el esqueleto del edificio Multicomercio, en Eloy Alfaro y Cuenca, en su parque de diversiones.
Para ciudadanos como Roberto Álvarez, padre de familia, esto representa un foco de peligro e inseguridad, pero para estos menores constituye un territorio inexplorado. “Eso es lo que nos llama la atención”, dice uno de ellos.
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La curiosidad los llevó a las ruinas
La travesía fue impulsada por la curiosidad de uno de los cinco jovencitos. “Primero vimos un (video en) TikTok de unos chicos en bicicleta que vinieron aquí”, relata otro. La primera incursión, realizada la tarde del sábado 5 de septiembre, estuvo marcada por algunas limitaciones.
Ellos llegaron en sus bicicletas desde su sector de origen y las ‘estacionaron’ en los bajos de las ruinas. El temor a perder sus bicis, que dejaron sin vigilancia, les impidió adentrarse en la estructura. “Vinimos solo a ver por aquí encimita ese día. Pero esta vez (lunes 7 de septiembre) vinimos en bus, no tenemos casi nada de valor y subimos hasta más lejos”, confiesan con una mezcla de orgullo y audacia.
Además, al verse respaldados por más amigos (pues se sumaron dos aventureros), la motivación venció el recelo.
Adentrarse en lo que queda del Multicomercio es caminar sobre el filo del ‘abismo’. El edificio presenta un estado de colapso interno alarmante. Mientras los costados se sostienen, el centro se desplomó de forma súbita y se crea una especie de curva que, aparte, es usada como pista de ‘bikers’ y ‘skaters’.

En este lugar, jóvenes del Cristo del Consuelo desafían peligros para buscar adrenalina en las ruinas del Multicomercio. Hallaron guantes a medio ‘chamuscar’.
Un recorrido al filo del abismo
Subir por las escaleras hacia las plantas superiores es un ejercicio de temeridad. “Sentíamos miedo de que comenzara algún movimiento fuerte y se derrumbara el edificio”, admite uno de los chicos.
En la cúspide, el paisaje, según dicen, adquiere un tinte de desolación que los cautiva. “Se siente como si estuviéramos en el apocalipsis... pero vinimos a dejar nuestra marca”. En lo alto, con aerosol, plasmaron sus iniciales y su origen: CC, de Cristo del Consuelo, su barrio.
Sin embargo, el colapso estructural no es la única amenaza que ellos identificaron, pues estas ruinas se han convertido en el refugio de consumidores de drogas conocidos popularmente como ‘hacheros’, como lo ha venido ya denunciando EXPRESO.
“Nos encontramos a consumidores de drogas durmiendo. Se levantaban enojados y se ponían malcriados; pero estábamos con palos”, dijo uno de ellos. La hostilidad de los consumidores llegó al extremo cuando en un pasillo los amenazaron. “Por allá (señalando una zona lejana) nos salió uno con un cuchillo y nos amenazó para que nos fuéramos”. Frente al peligro inminente, la agilidad de los adolescentes fue su mejor aliada para escapar ilesos.
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Una amenaza entre los escombros
Ellos brincaban sobre los escombros con la naturalidad de un pequeño conejo recorriendo el páramo ecuatoriano. Estaban en su ‘papayal’.
El botín de su última exploración fue modesto, pero valioso: unos guantes de boxeo quemados que esperan restaurar. “Boxeamos por diversión. De alguna manera nos puede ayudar en la vida a defendernos”, explican, revelando que el peligro de las ruinas no les intimida frente a su pasión. Llegaron a las tres de la tarde y permanecieron allí explorando durante casi hora y media.

Ninguno de los adolescentes les avisó a sus padres dónde estarían. Ellos les dijeron que visitarían el Malecón 2000.
Las ruinas del Multicomercio son exploradas por chicos como estos aventureros del Cristo del Consuelo, o por deportistas y artistas que en redes sociales han difundido sus temerarias incursiones en este lugar.
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Una aventura que preocupa al sector
No obstante, para las familias del centro este tipo de visitas no son otra cosa que un riesgo que puede terminar en caídas o daños severos.
“Sé que los jóvenes lo hacen por diversión y los artistas por tratar de darle nueva vida a este espacio triste y deteriorado. Sin vida. Sé que hacen cosas sanas. No obstante..., se puede caer, matar. Un mal paso y dan en seco contra el cemento que está en todos lados. Llegó la hora de demolerlo. Entiendo que todo pasa por un proceso, que el Municipio ya está en eso, pero todo está demorado. ¿Las autoridades acaso no pueden acelerar todo para evitar una posible desgracia?”, cuestionó Yadira Mejía, habitante del centro.
Para Daisy Carriel, quien tiene un negocio en las cercanías de la edificación afectada por un incendio, nadie debería pisar la estructura. “Se ha convertido en una guarida de delincuentes. Roban en otros sitios y van allí a esconderse. Quienes ingresan por arte o diversión son entonces un blanco para esas personas. Están en riesgo... Ni buenos ni malos, nadie allí debe ingresar. El Multicomercio es una bomba de tiempo, pero nadie lo está tomando en serio”, señaló.