Teatro en Guayaquil. AppMor: hicieron match, pero el amor no funcionó
AppMor lleva al teatro la historia de Miguel y Julia, una pareja que enfrenta el desgaste, el miedo al compromiso y la incomunicación

Valeska Guzmán y Andrés Olmedo interpretan a Julia y Miguel, cuya historia aborda las relaciones contemporáneas, la comunicación y los conflictos que surgen después de un encuentro en una app.
Lo que debes saber
- AppMor llega a Estudio Paulsen con una historia sobre amor, apps de citas y relaciones actuales.
- Miguel y Julia se conocen en una app, pero sus diferencias emocionales marcan la relación.
- La obra de Ramón Madruga se presenta hasta el 22 de agosto en Las Peñas, Guayaquil.
Miguel y Julia se conocen en una app de citas, pero lo que comienza con una conexión inmediata termina por revelar las dificultades de una relación. AppMor, obra escrita y dirigida por Ramón Madruga, aborda el amor, el desgaste y la comunicación entre dos personas que quieren estar juntas, aunque no consiguen encontrar la forma.
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A través de cuatro escenas que recorren varios años de convivencia, la tragicomedia muestra cómo el deseo puede convertirse en conflicto. Miguel, interpretado por Andrés Olmedo, tiene 42 años, un matrimonio fallido y una hija. Julia, interpretada por Valeska Guzmán, tiene 26 años y busca algo que todavía no logra definir.
Una relación que nace en una pantalla
El punto de partida de AppMor es una situación reconocible para muchas personas: dos desconocidos establecen contacto a través de una aplicación. A partir de ese encuentro, la obra explora cómo las expectativas, las experiencias previas y las diferencias emocionales pueden afectar la construcción de una pareja.
La historia no se concentra únicamente en el fracaso de Miguel y Julia. También plantea una pregunta sobre la forma en que se establecen los vínculos en una época marcada por las aplicaciones y las redes sociales. Para Madruga, la tecnología forma parte del conflicto porque modifica la manera en que las personas se muestran, se protegen y establecen sus primeras conexiones.
“Ambas a la vez, y esa es un poco la trampa de la obra. En la superficie es el fracaso de dos personas específicas, Miguel y Julia, con sus propias heridas. Pero el contexto en el que se conocen -una app- no es un detalle decorativo, es parte del conflicto", explica.
Y continúa: "Hoy el primer contacto casi siempre pasa por una pantalla, y eso cambia cómo nos exponemos, cómo mentimos, cómo nos protegemos. No creo que las apps rompan las relaciones, pero sí que aceleran y exponen fracturas que antes tardábamos más en descubrir”.
Cuando hablar no es suficiente
La comunicación ocupa uno de los principales espacios en la historia. Miguel llega a la relación con experiencias de un matrimonio fallido y frustraciones que no ha resuelto. Julia, en cambio, intenta descubrir qué busca en una relación. Ambos tienen necesidades diferentes y no siempre consiguen expresarlas.
“Miguel llega con matrimonios fallidos y frustraciones enterradas, Julia llega buscando algo que ni ella sabe nombrar todavía. No es que no se quieran, es que hablan idiomas emocionales distintos y ninguno de los dos sabe traducir a tiempo. Ahí está el núcleo real del conflicto, más que en cualquier evento externo: la incapacidad de comunicar lo que sentimos pesa más que casi cualquier otra cosa en una relación”.
La obra presenta así una pareja que no enfrenta un único problema. El conflicto surge de la acumulación de situaciones, expectativas y silencios. Miguel y Julia no pueden estar juntos, pero tampoco pueden separarse.
El público decide
AppMor tampoco plantea un personaje que concentre toda la responsabilidad por el deterioro de la relación. Miguel y Julia tienen sus propias razones para actuar como lo hacen, por lo que la obra deja al espectador la tarea de establecer sus propias conclusiones.
“Eso fue muy deliberado desde que escribí el texto. No quería un villano fácil, porque en la vida real casi nunca lo hay. Ambos tienen razón desde su propia herida. Creo que el público se va a encontrar identificándose con los dos en distintos momentos, incluso incomodándose consigo mismo por eso”, explica Madruga.
Esta decisión permite que el conflicto no se reduzca a determinar quién tiene la razón. La propuesta busca que el público observe las decisiones de ambos personajes y encuentre puntos de identificación en sus comportamientos, dudas o contradicciones.
El miedo a quedarse
Otro de los temas que atraviesa la obra es la relación entre las posibilidades que ofrecen las aplicaciones y la dificultad para mantener un vínculo. La facilidad para establecer nuevos contactos también puede influir en la disposición para resolver los conflictos dentro de una pareja.
“Creo que es bastante de esta época. Tenemos más opciones que nunca y eso, paradójicamente, nos hace más reacios a quedarnos con una sola persona. Es más fácil deshacer un match que trabajar un conflicto. La obra no juzga eso, lo pone en escena con toda su ironía y su dolor.”
La historia plantea así una tensión entre elegir y permanecer. El vínculo entre Miguel y Julia se desarrolla en medio de esa contradicción, con dos personajes que deben enfrentarse a lo que esperan de una relación y a lo que realmente pueden ofrecer.
Del libro y la música al escenario
AppMor representa además el debut de Ramón Madruga como dramaturgo y director teatral. Antes de llegar al escenario, desarrolló durante más de dos décadas una carrera como músico de sesión. También incursionó en la literatura con Crónicas análogo-digitales, su primera novela, publicada en 2020.
El paso al teatro respondió a las características de la historia. Para Madruga, el escenario permite trabajar con una presencia que no encontró en sus otras experiencias creativas.
“El teatro tiene algo que ni la música ni mi primer libro me daban: la presencia. Acá no hay edición, no hay una segunda toma, el público respira el silencio junto con los actores en tiempo real. Esta es una historia que vive de esos silencios cargados de subtexto, y sentí que solo el teatro podía sostener eso sin explicarlo de más. Es la forma más honesta que encontré para contarla.”
En escena, la historia se apoya en los diálogos y en los silencios para mostrar el vínculo entre sus protagonistas. Andrés Olmedo interpreta a Miguel y Valeska Guzmán a Julia. La actriz estudia teatro desde los 12 años, mientras que Olmedo cuenta con experiencia en microteatro y televisión. También es cocreador de Primera Llamada, grupo de artes escénicas surgido en Estudio Paulsen.
AppMor es una coproducción de El Iconoclasta Producciones y Estudio Paulsen. La obra se presenta hasta el 22 de agosto en Estudio Paulsen, ubicado en la calle Numa Pompilio Llona 195, en Las Peñas, Guayaquil.
Más que contar el final de una relación, AppMor propone mirar lo que ocurre antes de ese punto. El encuentro, el deseo, las expectativas, la dificultad para comunicarse y el miedo al compromiso forman parte de una historia que deja al público una pregunta: ¿qué sucede cuando dos personas quieren estar juntas, pero no saben cómo hacerlo?
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