HUmor
Piter Albeiro: "Me retiré, pero la comedia me volvió a buscar"
El humorista colombiano, Alejandro Leiva tiene más de 15.000 chistes en la memoria, un récord mundial y un título de MasterChef

El comediante combina los escenarios con sus negocios y reconoce que ahora prefiere tener menos presentaciones para disfrutar más de su tiempo y su familia.
Lo que debes saber
- A punto de cumplir 50 años, reflexiona sobre el éxito, sus negocios, sus hijos, el regreso a los escenarios y su cariño por Ecuador.
- El humorista fue policía, pero dejó ese oficio cuando la comedia lo conquistó.
Su nombre de pila es Alejandro Leiva, pero el público lo conoce como Piter Albeiro, comediante colombiano que ha hecho reír a miles de personas alrededor del mundo.
La semana pasada estuvo en Quito. Luego regresó a Estados Unidos, donde vive desde hace 15 años, y volvió a Ecuador para presentarse en Santo Domingo, Manta y Portoviejo. Ha perdido la cuenta de las veces que ha visitado el país.
“Adoro Ecuador. La gente es muy parecida a la colombiana. Por algo dicen que somos países hermanos. Siempre que voy me tratan muy bien. Es una experiencia bonita. Ya me siento local”, dice el también empresario, quien cumplirá 50 años en diciembre.
Su carrera comenzó en la década de los 90. En 2006 consiguió un récord mundial al contar chistes durante 101 horas consecutivas y, en 2018, ganó MasterChef Celebrity Colombia.
Antes de ser comediante fue policía. ¿Cómo se produjo ese cambio de rumbo?
Fui policía porque mi padre (quien murió de cáncer en plena pandemia) quería que estudiara Medicina, pero yo no quería seguir esa carrera. En la Policía me enamoré del humor cuando la institución nos llevó a una grabación del programa Sábados felices.
Se dio una oportunidad y con muchos nervios subí a la tarima. Al darme cuenta de que el público no paraba de reírse con mis chistes, tomé la decisión de continuar por ese camino.
¿Fue difícil quitarse el uniforme y apostar por la comedia?
Cuando uno entra a la televisión y después sale a la calle, la gente ya te ve como alguien chistoso. Un policía chistoso no inspira mucho respeto. Me gusta más recibir el cariño de la gente, de los niños, ir a todas partes y que me reconozcan como comediante. Fui policía durante siete años, de 1993 a 2000.
Más allá de ser comediante, siempre me ha gustado generar empleo. He sido, sobre todo, empresario. La productora que organiza los shows es mía. Piter Albeiro es una marca y un producto que llevamos alrededor del mundo.
Su humor no es de doble sentido
¿De dónde salió el nombre artístico?
Cuando me presenté por primera vez en televisión llevé unos chistes, unos ‘cachos’, como dicen en Ecuador, relacionados con los campesinos. El nombre Piter Albeiro surgió porque, por esa época, existía en Colombia una serie llamada Romeo y Buseta. Uno de los personajes se llamaba Peter Alexander y era bastante conocido. Decidí llamarme Piter Albeiro, como una especie de adaptación de ese nombre de televisión.
¿Alguna vez sus clientes pensaban que no hablaban con un empresario serio porque es comediante?
Al principio sí ocurrió, pero afortunadamente también tengo un reconocimiento a nivel latinoamericano por mis empresas. La revista Forbes, en alguna ocasión, me incluyó en uno de sus artículos como ejemplo del primer colombiano que había llegado a competir en un mercado tan duro como el de Estados Unidos con una empresa de renta de carros. Mi empresa ya tiene más de 10 años y está posicionada entre las mejores. Tengo una compañía de renta de carros, otra de yates y también restaurantes.
¿Cómo maneja una agenda que combina espectáculos y tantos negocios?
Subirse y bajarse de un avión a cada rato es una vida muy cansada. Son demasiados viajes, demasiados vuelos y muchos compromisos. Por eso ahora soy más selectivo con mis presentaciones.
En sus espectáculos, las mujeres y las relaciones de pareja tienen un papel importante. ¿Por qué eligió esos temas?
Creo que cada artista escoge los temas que le gustan y a mí el de las mujeres me parece muy bonito. Las situaciones de pareja son universales. Siempre termino preguntando qué sería de los hombres sin las mujeres, porque son quienes nos organizan y reconozco que las necesitamos de alguna u otra forma. Mi humor es muy sano.
Entretenimiento
Tini en Ecuador: repasa su pasado, presente y futtturo en su gira de estadios
Alejandro Puga
En la comedia es frecuente recurrir al doble sentido.
Vengo de una escuela muy bonita. En el 2000 me contrataron para ir a empresas y hacer shows de 10 minutos. Después de la presentación, hacíamos una pausa y se ofrecían enciclopedias. Lo primero que me decían era que esos 10 minutos tenían que ser muy sanos porque estábamos vendiendo libros. Empecé a coleccionar chistes muy blancos y familiares. Eso me sirvió después, cuando hice mi récord en supermercados.
Me paraba allí a contar chistes y, con todas esas familias alrededor, no podía ponerme a contar chistes vulgares o de doble sentido. Coleccioné tantos chistes y aprendí durante tantos años a trabajar de esa manera, que cuando regresé a los teatros, ya no me veía contando historias con malas palabras o vulgaridades.
¿De dónde surgió originalmente su repertorio?
Cuando recién empecé mi carrera no existían Google ni Internet. Compraba libros de chistes en los aeropuertos, sin importar el idioma. También vi videos de comediantes de los años 60 y 70. De ahí también aprendía, copiaba y reescribía. Cuando apareció Internet fue mucho más fácil acceder al material.
Después surgieron los monólogos y el stand-up comedy, y empecé a escribir mis propios shows desde cero. Creo que tengo más de 15.000 chistes en la memoria.
¿Alguna vez se quedó completamente en blanco durante una presentación?
Creo que alguna vez ocurrió durante el récord. Cuando llevaba unas 90 horas hubo un momento en que ya no recordaba ningún chiste y me quedé en blanco. Estuve unos 10 segundos en silencio y la gente empezó a aplaudir y a animarme.
¿Hay públicos que son más difíciles de conquistar?
He notado que la gente de los lugares de clima frío es más tranquila. En Quito, por ejemplo, el público es menos escandaloso. Mientras que en Guayaquil, Manta o Machala la gente es más alegre, por ser ciudades de clima caliente, aplauden y gritan. En Bolivia la gente es difícil. Si logré hacer reír en La Paz, siento que puedo hacerlo en cualquier lugar.
Le falta hacer una película
En diciembre cumplirá 50 años. ¿Cómo recibe esta nueva etapa?
Creo que he sido un tipo que, con 50 años, ha vivido como si tuviera 150. He hecho de todo, he viajado por tantos lugares, he cumplido muchos sueños y he vivido lo que he querido. Me siento muy agradecido.
¿Qué sueño todavía tiene pendiente?
Me falta hacer una película. También escribí un libro que se llama El sueño del millón de dólares, que publiqué en 2019. Además, gané MasterChef sin haber prendido una estufa en mi vida ni preparar un almuerzo. Son situaciones que nos pone la vida y que permiten demostrarle a la gente que uno realmente puede superarse todos los días.
Sé que en Ecuador ven el reality de cocina. Uno de los jurados, Jorge Rausch, también fue mi jurado. Yo fui el primer MasterChef Celebrity Colombia, en 2018.
¿Qué cree que fue determinante para ganar?
Creo que gané porque supe entender el juego. MasterChef es un juego de retos. Claro que hay que cocinar bien, pero también hay que sobrevivir a cada reto.
Tiene numerosos negocios, pero también ha aprendido a poner límites. ¿Qué cambió con los años?
Hay muchos negocios y muchas cosas que dan dinero, pero que quitan tiempo y felicidad. A veces prefiero no ganar tanto, pero estar contento. Tuve una etapa muy productiva, entre los 20 y los 35 años. Viajaba casi todos los días, hacía maratones de chistes, me presentaba en teatros, ferias y congresos.
Ahora no. Me presento cuatro o cinco veces al mes, pero esos shows tienen que estar muy bien pagados o realizarse en lugares a los que realmente quiera ir y donde pueda estar feliz.
¿Qué significa el éxito para usted después de haber alcanzado metas en la televisión, la comedia y los negocios?
Para mí, el éxito es la consecución de un objetivo. Pero no perdura para siempre. Hay gente que confunde el éxito con la fama y el dinero, y eso no es éxito.
"A todos nos hace falta reír"
Tiene dos hijos de diferentes relaciones, y hay una diferencia importante de edad entre ellos. ¿Cómo ha vivido la paternidad en esas dos etapas?
El mayor, Alejandro, tiene 17 años; y el menor, Camilo, tiene 2. Camilo nació cuando ya soy un poco más maduro y tengo una visión diferente de la vida. Alejandro me acompañó en otra etapa. Él me vio ganar MasterChef sabiendo que nunca había cocinado. En una entrevista le preguntaron qué quería que yo hiciera en MasterChef y respondió: ‘Lo que sea, pero menos el ridículo’.
¿Se ve algún día retirado de los escenarios y dedicado exclusivamente a sus empresas?
Ya me retiré una vez, en 2018. Supuestamente iba a tomarme un año sabático, pero terminé ganando MasterChef y me hicieron hacer una gira. Luego escribí un libro y terminé haciendo presentaciones por el mundo para promocionarlo. Después llegó la pandemia, en 2020, y ahí sí me tocó tener mi año sabático. En 2021 me dediqué a mi empresa de renta de carros.
En 2022 todavía existían restricciones para utilizar los teatros por el distanciamiento social. Casi por necesidad terminé alejado de los escenarios, pero esa etapa me demostró que, aunque me gusta mucho lo que hago, también soy capaz de sobrevivir con mis empresas y con otras actividades. Regresé en 2023 y fue apoteósico, impresionante. Desde entonces no he parado. La comedia me volvió a buscar.
¿Por qué cree que al mundo le hace falta reír?
A todos nos hace falta. Indiscutiblemente, es mucho más fácil hacer llorar que hacer reír. Me llevo a mi esposa (Isabel Brazón) y a mi hijo a todas partes. Cuando fuimos a Machala, al llegar, vimos mucha policía y un conductor nos dijo que era peligrosísimo.
Ella le preguntó a ChatGPT y le respondió que Machala era la segunda ciudad más peligrosa del planeta, después de Puerto Príncipe, en Haití. Imaginarán el susto que se llevó mi mujer. Sin embargo, nos atendieron muy bien, le pareció bonita la ciudad y se fue con una idea diferente.
¿La inteligencia artificial también puede equivocarse al describir una realidad?
A veces nos formamos conceptos sobre ciudades, países o lugares que nos hacen creer que son de una determinada manera y, cuando llegamos, descubrimos que la realidad es totalmente distinta. Así que, para mí, fue una alegría volver a Machala.