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Diario Expreso Ecuador

Gente

Luis Eduardo Jaramillo: “Jamás he sentido vergüenza de vender cakes en las calles”

El exreportero de Vamos con todo dedica jornadas de más de ocho horas a recorrer las calles ofreciendo postres y bebidas caseras junto a su novia

"Cakecito, cakecito”, repite Luis Eduardo Jaramillo mientras ofrece sus productos en distintos sectores de la ciudad.Miguel Canales

Ingrid Balseca
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Lo que debes saber

  • El exreportero de Vamos con todo asegura que nunca ha sentido vergüenza de trabajar en la calle y que la fe en Dios ha sido clave para seguir adelante.
  • Su novia, Diana es un pilar fundamental en su vida.
  • Aunque sueña con abrir un local físico y generar empleo, no descarta regresar a la televisión.

Luis Eduardo Jaramillo Ampuero (41) fue uno de los reporteros del desaparecido programa Vamos con todo, de RTS, donde trabajó durante ocho años. Además, colaboró en el Municipio con Cinthya Viteri cuando ella fue alcaldesa de la ciudad.

Hace ocho meses regresó de Estados Unidos, país al que no se acostumbró y donde, asegura, conoció a Dios. Actualmente vende cakes de chocolate, vainilla, zanahoria, banano, marmoleado (el más vendido), además de café y jugos caseros, preparados por su novia, Diana Cadena (44), a quien conoció a través de las redes sociales hace poco más de un año. Primero fueron amigos.

En una ocasión le dije que si era buena para los postres, debería poner un negocio. Cansada de buscar trabajo (es ingeniera en Alimentos) y no encontrarlo, decidió emprender. Fuimos a una feria y solo se vendieron tres cakes. Entonces decidimos ir de puerta en puerta y salir a las calles. Así arrancó lo que hoy se llama Brianas Pastery.

El nombre tiene una historia especial. La hija del comunicador se llama Briana y la de su pareja también llevaba ese nombre. Lamentablemente, la niña falleció cuando era una bebé. “Ahora está en el cielo”, le dice él.

A la venta de cakes se han sumado las roscas de reyes y el pan de pascua durante todo el año.

Cuando distribuye sus productos, algunas personas lo reconocen, lo saludan y lo felicitan. Su colega Farandulero Luis fue a verlo en acción.

Muchos quieren irse a Estados Unidos. Sin embargo, usted se regresó. ¿Por qué?

Viví en tres estados durante un año y ocho meses. Trabajé en fábricas. Allá sufrí una fuerte depresión, ni siquiera hablaba. Yo hablo mucho, pero un día en el trabajo no pronuncié palabra, no podía. Solo miraba al piso. No era algo normal en mí. Por mi cabeza pasaron malos pensamientos, incluso atentar contra mi vida.

Cuando empezaron las redadas migratorias me dio miedo. Alguien me dijo que mi ciclo en ese país había terminado. Sentí que era como un mensaje divino. Tampoco me sentía cómodo. Tenía boleto para 2026, pero cambié la fecha para septiembre de 2025. Diez días antes me notificaron que no me iban a permitir continuar porque estaba sin los papeles indicados.

“No me como la mercadería"

A muchos les daría vergüenza vender en la calle.

La vergüenza no da de comer. Me di cuenta de que había hecho bien mi trabajo en RTS cuando una persona que no habla me hizo señas y me reconoció mientras vendía cakes. En redes sociales he dicho que antes de ser comunicador fui vendedor. Jamás he sentido vergüenza. Algunos de mis clientes fueron televidentes de Vamos con todo.

¿Cuántas horas trabaja en la calle?

Más de ocho horas. Ya estoy color marmoleado, vainilla con chocolate (risas).

¿Cuál considera el momento más difícil del día?

Cuando la gente me reclama por el precio. Entonces les pregunto: “¿Dónde vive?” y responden: “En tal parte”. Tienen que pagar por eso. Espero que me entiendan la respuesta (risas).

¿Qué frases utiliza para atraer clientela?

“Cakecito, cakecito, cakecito”.

Algunos vendedores se comen la mercadería. ¿Es su caso?

No, son mis ganancias. Aunque estoy gordito, no me la como. He aprendido de los grandes empresarios que eso no se toca.

Cuando no vende nada, ¿qué hace?

Agradecer a papá Dios. Soy creyente. Pongan en Dios sus planes. He aprendido que la calle es el mejor lugar para vender. La plata está en la calle.

¿Qué aprende siendo vendedor callejero?

A avisparme, a ser más sabido, a sonreír. El ecuatoriano que vende en la calle tiene que sonreír.

Seguramente tiene aspiraciones y no quedarse para siempre en la calle.

Siempre que paso por Samborondón le pido a Dios que me dé la oportunidad de tener un local físico, pero más que eso, la oportunidad de darle trabajo a la gente. Este es un proyecto.

Usted no tomó el camino fácil, como muchos lo hacen, para tener dinero o bienes.

Considero que estoy dando un mensaje positivo. Como todos, tengo problemas y muchas deudas. La diferencia es que estoy sostenido por Dios. Estoy jodido, pero no pierdo la fe.

“Antes Dios no era protagonista en mi vida”

Evidentemente Dios es fundamental en su vida.

Pertenezco a la iglesia Familia de Dios. Le hice una promesa. En Estados Unidos dejé de ser quien soy. Siempre he sido optimista y alegre, pero allá cambié, era como un muerto viviente. Le pedí a Dios que me permitiera regresar y le prometí servirlo y bautizarme. Así lo hice. Antes era católico. 

Dios no era protagonista en mi vida e incluso me burlaba de los cristianos. Pero después de muchas situaciones adversas, me rendí. Acepté que nada iba a ser a mi manera ni en mi tiempo, sino según su voluntad. Fue un proceso.

El comunicador con su novia, Diana.

El comunicador con su novia, Diana.Miguel Canales

Encontró a su media naranja. ¿Qué planes tiene con ella: matrimonio, hijos?

Mi novia es mi pilar fundamental porque, además de ser una mujer emprendedora, me apoya y cree en mis locos sueños. Es una mezcla perfecta de amor y trabajo. Ya pasamos los 40 como para tener más hijos. Yo tengo a Briana, de nueve años. Falta poco para que cumpla diez. Es mi princesa, lo mejor de mi vida. Mi novia tiene un hijo, Daniel, que ya está grande.

¿La TV y la farándula ya no le interesan?

Si Vamos con todo regresa, lo consideraría. Si me llaman para presentar el programa, no lo pensaría dos veces. La experiencia y el conocimiento los tengo. Ser reportero quita mucho tiempo y ahora mi tiempo lo dedico a mi emprendimiento. Hay que trabajar duro. Trabajo de lunes a lunes, mañana, tarde y noche, como cuando estaba en RTS.

La farándula dejó de ser entretenida para convertirse en un espacio de agresiones, ofensas e inventos. Hay mucha mala fe.

En redes sociales presento un show sin un nombre específico. Comento temas del momento, pero a mi estilo, sin agresiones. Hago poca farándula. También hablo de mi emprendimiento y al final siempre hay un agradecimiento para Dios. 

Me divierto sin hacer daño. La farándula de ahora es distinta. Se extraña a Miguel Cedeño. Se han perdido las bases periodísticas y antes nos obligaban a cumplir con la Ley de Comunicación. Ahora cualquiera hace farándula.

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