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Kenji Zevallos: comunicadora, chef panadera y emprendedora detrás de Antojos Bake
La comunicadora, bailarina y chef panadera ha construido una vida entre múltiples pasiones, con la maternidad como su mayor impulso

Kenji Zevallos lidera Antojos Bake con la misma disciplina y entusiasmo que han marcado cada etapa de su vida profesional.
El día a día de Kenji Zevallos se vive entre distintos escenarios, pero todos tienen un mismo propósito: crecer, salir adelante y convertirse en un ejemplo para su hija. Comunicadora social, bailarina profesional y chef panadera, ha aprendido a combinar sus pasiones con la maternidad y el desafío de emprender. Con disciplina, creatividad y una constante capacidad para reinventarse, lidera Antojos Bake, una cafetería que nació de su deseo de superación y ahora su historia demuestra que, aunque equilibrar tantos roles no siempre es sencillo, la determinación puede transformar cada talento en una oportunidad.
Niña con grandes sueños
Desde pequeña, Kenji estuvo involucrada en el mundo artístico. A los cuatro años comenzó a estudiar danza y recuerda que siempre decía que “de grande quería ser periodista, bailarina profesional, panadera y azafata”, recuerda con cariño. Y sin imaginaro, con el paso de los años, aquella lista infantil comenzó a convertirse en realidad.
Primero, se formó como comunicadora social, luego hizo de la danza su profesión y encontró en la panadería otro camino para expresar su creatividad. Ahora, después de graduarse como chef panadera, continúa ampliando sus conocimientos y estudia gastronomía con enfoque en cocina caliente, con la meta de formarse como chef integral. “Aprender y probar nuevos caminos me ha demostrado que los sueños también pueden crecer junto con nosotros”, comenta.

Kenji Zevallos combina la comunicación, la gastronomía y el emprendimiento con una energía que busca inspirar a otras mujeres.
Un antojo que nació en pandemia
Aunque siempre fue fanática de los postres, Kenji nunca imaginó que terminaría preparándolos para otros. Durante la pandemia se quedó sin trabajo y comenzó a hornear en casa, compartiendo cada creación en redes sociales, hasta que quien hoy es su esposo la animó a venderlas. Pese al temor inicial, creó la marca y, durante el primer mes, alcanzó cerca de dos mil dólares en ventas, que reinvirtió en utensilios e insumos.
Al retomar su carrera en el periodismo, decidió no abandonar los pedidos y comenzó a estudiar para ser chef panadera en la Escuela de los Chefs. Poco a poco, el éxito de sus rollos de canela hizo que cada vez más clientes preguntaran dónde podían visitarla, lo que la impulsó, contra viento y marea, a abrir hace un año su cafetería física Antojos Bake.

Antojos Bake nació durante la pandemia y hoy se consolida como una cafetería enfocada en la pastelería y la panadería gourmet.
Ha sido fundamental. Mi hermano ha sido mi contador desde el inicio. Mi esposo, aunque tiene una carrera militar muy exigente, cuando se quita el uniforme, me ayuda en todo. Además, él viene de una familia muy trabajadora y emprendedora, así que ambos entendemos que sacar adelante un negocio requiere paciencia, constancia y estar dispuestos a involucrarnos en cada detalle.
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Mi secreto es que trabajo en todo lo que amo hacer. Ninguna de mis profesiones la ejerzo por obligación o porque simplemente me tocó. Continúo trabajando en medios de comunicación, como presentadora de eventos y competencias de danza, mientras dirijo Antojos Bake y acompaño el crecimiento de mi hija. He aprendido a aprovechar cada espacio disponible. No siempre es fácil y hay días en los que siento que el tiempo no alcanza, pero trato de organizar cada responsabilidad según su prioridad. Mi hija es mi principal motivación, porque todo lo que hago también está pensado en construir un mejor futuro para ella.
Ha sido uno de los retos más grandes que he enfrentado. Una cosa es preparar postres desde casa y otra muy distinta es manejar un local. Durante los primeros meses estuve dentro de la cocina y, aunque ahora cuento con personal, todavía asumo muchas funciones. Requiere disciplina, perseverancia y resiliencia. Un negocio es como un matrimonio: hay etapas bonitas, otras difíciles y momentos en los que toca recordar por qué comenzaste.

Como chef panadera, Kenji participa activamente en la creación y supervisión de los productos que ofrece su cafetería.
Para llegar hasta aquí he sacrificado tiempo con mi familia y mi hija, vacaciones y algunas oportunidades laborales. He rechazado varias propuestas laborales, porque entendí que un negocio propio necesita presencia, compromiso y muchas horas de trabajo. Este sueño me ha costado esfuerzo, lágrimas y noches sin dormir, pero también me ha enseñado cuánto soy capaz de dar por un sueño.
Durante los primeros meses viví con muchísimo estrés y mi cuerpo comenzó a mostrarme que tenía que detenerme y cuidarme. Fue entonces cuando entendí que mi salud física y mental debía convertirse en una prioridad. Hoy, uno de mis hábitos no negociables es hacer actividad física cada mañana: nado, bailo, corro o hago ejercicios de fuerza. Necesito ese momento para mí, porque me ayuda a liberar la presión, recuperar el equilibrio y continuar liderando el negocio sin olvidarme de mi propio bienestar.
Me dicen “la Barbie profesiones”, no por el físico, sino porque siempre estoy desempeñando distintas facetas, y siento que ese nombre realmente me identifica. Lo más bonito de las redes es recibir mensajes de mujeres que me cuentan que, cuando sienten que ya no pueden más, ven mis historias y encuentran fuerzas para continuar. Me dicen: “Si Kenji puede hacer todo esto, yo también puedo”, y para mí es muy especial saber que mi energía puede llegar a otras personas incluso a través de una pantalla.
La resiliencia. Emprender se ve muy bonito en las redes sociales, pero en realidad representa un reto diario. Es como tener otro hijo. Mi consejo es prepararse, tener paciencia y no rendirse cuando las cosas no salgan como se esperaba, porque emprender también significa aprender y adaptarse cada día.
La comunicación como camino
Durante su etapa universitaria, combinó sus estudios de comunicación social con la danza profesional, viajando y trabajando junto a artistas nacionales e internacionales como Dayanara, Au-D, Jorge Celedón, Magic Juan, Johnny Lexus, entre otros. Luego de eso, ha trabajado en periodismo digital, prensa escrita, reportería y relaciones públicas. Y ahora, tras diez años vinculada a los medios, la comunicación sigue siendo una de sus grandes pasiones y una herramienta para contar historias y reinventarse.

Entre cámaras, eventos y hornos, Kenji ha aprendido a convertir cada una de sus facetas en parte de un mismo proyecto de vida.
La maternidad, su motor
Hace cuatro años, convertirse en madre transformó sus prioridades y fortaleció sus deseos de crecer y construir un futuro más estable. “Si no fuera mamá, no hubiese alcanzado todo lo que he alcanzado, porque cuando eres madre ya no quieres parar por el futuro de tus hijos”, asegura.
Esa determinación quedó retratada incluso antes de dar a luz, cuando le pidió a su doctora esperar hasta el lunes para su cesárea porque tenía cuatro cheesecakes pendientes de entregar. Pasó el fin de semana horneando y organizando las entregas antes de recibir a su hija, demostrando que la maternidad no significaría renunciar a sus sueños, sino encontrar una razón todavía más poderosa para perseguirlos.

Su hija se ha convertido en el principal motor de cada una de sus metas personales y profesionales.
Créditos. Fotos y producción: Vanessa Tapia. Maquillaje: Valeria Bravo (@valeriabravop). Peinado: Miuriel Yaurincela (@miuribeauty).