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Diario Expreso Ecuador

Reinado

Karol Odalys Espinoza: “No haber entrado al top fue un balde de agua helada”

Tras quedar fuera del top 15 de Miss Universo Ecuador, recibió una nueva oportunidad internacional. La modelo es Miss Afrikana Ecuador

Karol Odalys Espinoza, representante de Imbabura en Miss Universo Ecuador, ya tiene la mirada puesta en su próximo desafío: Miss Afrikana 2027.

Karol Odalys Espinoza, representante de Imbabura en Miss Universo Ecuador, ya tiene la mirada puesta en su próximo desafío: Miss Afrikana 2027.Cortesía

Ingrid Balseca
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Lo que debes saber

  • La modelo es licenciada en Turismo y magíster en Administración de Empresas.
  • Considera que Miss Afrikana puede ser una plataforma para visibilizar a las mujeres afrodescendientes y demostrar que están preparadas para ocupar espacios en distintos ámbitos.
  • Cuenta que hace dos años terminó una relación en la que sufrió maltrato psicológico, verbal y físico, además de infidelidades y manipulación.

Karol Odalys Espinoza, de 28 años, participó en la reciente elección de Miss Universo Ecuador. Aunque no ingresó al top de finalistas, fue convocada para representar al país en Miss Afrikana, certamen que se desarrollará en Ghana en 2027.

Nació en Ibarra, mide 1,75 metros, es licenciada en Turismo y tiene una maestría en Administración de Empresas. Es modelo, prepara reinas y ha participado en cinco concursos de belleza, entre ellos el Reinado de Ibarra, que ganó en 2023.

Sus padres son William Espinoza y Zaida Bennet. Actualmente está soltera, después de atravesar una relación sentimental que califica como traumática.

"Me emociona ser parte de la primera edición"

¿Cómo surgió la oportunidad de participar en Miss Afrikana?

Apenas terminó Miss Universo Ecuador, me escribió por redes sociales la directora de Miss Afrikana, Abena Akuaba, Miss Grand International 2020. Creo que mi participación en ese certamen trascendió y es así como se dio esta oportunidad. Es la primera edición y busca ofrecer un espacio inclusivo para mujeres afrodescendientes.

¿Qué significa para usted formar parte de esta primera edición?

Es algo que me emociona y me llena de orgullo. Ser parte de la primera edición representa una gran responsabilidad, pero también una oportunidad para dejar en alto el nombre de Ecuador.

¿Cuándo nació su interés por los concursos de belleza?

Siempre me ha gustado el modelaje, sobre todo la pasarela. Desde los 18 años trabajé con diseñadores, era modelo de ellos. Incluso, por mis características físicas, la gente me decía que debía incursionar en los reinados. Así me fui abriendo paso en este mundo. Ahora también saco adelante mi agencia You, en Ibarra. Mi familia no es de muchos recursos, me ha apoyado en lo que ha podido y he tenido que tocar puertas.

¿Ha considerado trasladarse a una ciudad más grande para continuar con su preparación?

He considerado irme a Guayaquil. Allá vive mi preparador, Carlos Blandón, y ahora que soy Miss Afrikana Ecuador debo iniciar mi entrenamiento. Todavía falta tiempo, el certamen será en noviembre del próximo año, pero los meses se pasan volando.

"La preparación depende de cada una"

Después de Miss Universo Ecuador, el missólogo Ezequiel Domínguez hizo público su reclamo porque no ingresó al top 15.

Mi equipo de trabajo quedó indignado al ver el resultado. Todos esperábamos algo diferente. Ezequiel es mi preparador, lo quiero mucho, y sabe todo lo que trabajamos, lloramos y sacrificamos. Cada día, durante la concentración, veíamos la aceptación del público hacia Imbabura y eso nos motivaba a seguir dando lo mejor. No haber entrado al top fue un balde de agua helada para mi equipo y mi familia, y es entendible la reacción.

¿Con el paso de los días han logrado dejar atrás esa decepción?

Hemos conversado y poco a poco lo estamos superando. Esto quedará para la historia, pero ahora tenemos un nuevo reto, que es Miss Afrikana Internacional, y eso ha hecho que vayamos dejando de lado lo ocurrido. Creo que merecía estar, incluso, en un top 5, porque sé cuál es mi preparación. 

He pasado por otros certámenes y tengo experiencia. Reconozco que me falta fortalecer el inglés, pero me siento segura de mí misma. No imaginé que Imbabura me iba a apoyar tanto ni que tantas personas se identificarían conmigo.

Durante la competencia hubo mucha atención mediática alrededor de Dalia Bucaram. ¿Cree que esa situación pudo influir en la percepción sobre las demás candidatas?

Hay que reconocer que ella proviene de una familia muy conocida. Sin embargo, creo que tener preparadores extranjeros no nos hace ni más ni menos. La preparación depende de cada una. Sé que destaqué sin traer tantas maravillas, por decirlo de alguna manera.

¿Esa atención mediática la afectó personalmente o llegó a desmotivarla?

Sé lo que viví y disfruté, y me llevo muchas cosas positivas. Con Dalia siempre nos llevamos bien. A mí no me afectó esa atención. Tal vez Dios me tiene preparado algo diferente. A veces hablaba con mis compañeras porque algunas sí se desanimaban por esa situación y les decía que el tiempo de Dios es perfecto, que Él sabe qué es lo mejor. 

Les decía que disfrutaran el proceso porque, a veces, la que gana no siempre es la más querida ni la que alcanza mayor éxito. Hay que aprender a abrirse las puertas y aprovechar las oportunidades, ya sea en televisión, modelaje e incluso en la política.

¿En qué aspectos de su preparación trabajará para llegar fortalecida a Miss Afrikana?

Debo fortalecer la comunicación en inglés, además de aprender algo de quichua, mejorar mi pasarela y trabajar en la oratoria.

¿Su vida cambiaría si se lleva la corona?

Cambiaría mucho mi vida, porque se abrirían puertas, sobre todo en el mundo del modelaje. Incluso, Miss Universo Ecuador me ayudó a mejorar mi perfil como influencer y a que me conozcan muchas personas. Me han pedido que sea imagen de sus marcas. La directora de Miss Afrikana es una mujer con contactos en grandes certámenes. Quiero participar en MGI All-Stars. Uno de los requisitos es haber intervenido en un concurso internacional, así que creo que voy por buen camino.

"La discriminación la sentí cuando fui reina de Ibarra"

En su trayectoria como reina, ¿ha sido discriminada?

Muchas veces. Lo sentí cuando fui reina de Ibarra. Decían frases crueles. No tuve muchas oportunidades. El municipio organiza el certamen y me tocó hacer mi labor con el apoyo de la empresa privada. No era la reina del agrado del municipio. En las redes sociales también me atacaron y me dio mucha tristeza.

¿Considera que los concursos de belleza todavía tienen una deuda con la inclusión?

Exactamente. Solo se le da oportunidad siempre al mismo tipo de belleza, a la chica Barbie, de tipo europeo. Se ve al afro como el pobre, delincuente o peón. También nos hemos preparado, pero creen que solo somos buenos para el deporte. En la política no se nos da espacio.

¿Le gustaría incursionar en la política?

Quisiera darme esa oportunidad. Mi familia y yo apoyamos a un candidato en mi provincia. Aspiro a desarrollarme en el campo turístico. Me interesa llegar a la Asamblea, me agrada la política y quisiera respaldar a quienes más lo necesitan a través de proyectos sociales.

A sus 28 años, ¿ha pensado en formar una familia?

No tengo pareja. No descarto formar una familia. Viví momentos muy duros en mi anterior relación. Los certámenes de belleza son mi lugar seguro, con ellos he levantado mi autoestima. Mis padres quieren que les dé nietos, pero por ahora no.

¿Qué ocurrió en esa relación que la llevó a calificarla como una experiencia dolorosa?

Hace dos años terminé con esta persona. Hubo diferentes tipos de maltrato, incluso físico. Me insultaba. Era machista, manipulador e, incluso, siendo él también afro, me decía que no le gustaban las negras porque las consideraba brutas. Según este hombre, yo le gustaba porque era inteligente. La pasé muy mal.

¿Cómo logró romper con ese patrón de violencia?

Además de sufrir maltrato, él me engañaba y, cuando eso ocurría, me rechazaba, se desaparecía durante algunos días y luego volvía. Cuando estamos enamorados no vemos claramente. 

A veces buscamos en esa persona algo que nos falta, pero que nunca nos dará. Aprendí la lección. Toleré violencia y desprecio, pero otra mujer, no. 

La última vez casi me mata. Lo iba a denunciar, pero mis amigas me decían que no lo hiciera porque seguramente lo iba a perdonar y volvería con él. Fue una situación muy tóxica. Era una persona que tenía problemas con el alcohol.

¿Qué siente hoy al mirar hacia atrás y recordar esa etapa?

Lo dejé en manos de Dios. Ya no me molesta, y que no lo haga. Si Dios no me hubiera sacado de ese lugar, tal vez no estaría cumpliendo esto.

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