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Diario Expreso Ecuador

Juan Secaira convierte el dolor en poesía y pintura en el documental ‘Mi enemigo es mi cuerpo’

Después de varios años de rodaje, el filme se estrenó en el festival EDOC con una mirada puesta en la intimidad, los afectos y los desafíos de habitar la ciudad

El poeta quiteño, junto a una ventana. Durante varios años, el rodaje se acercó a su intimidad, sus afectos y su manera de expresar el dolor.

El poeta quiteño, junto a una ventana. Durante varios años, el rodaje se acercó a su intimidad, sus afectos y su manera de expresar el dolor.Cortesía

Mariella Toranzos
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El cuerpo, el arte y la ciudad

  • El documental Mi enemigo es mi cuerpo, dirigido por Joce Deux y estrenado en el festival EDOC, retrata la vida del poeta y pintor quiteño Juan Secaira con ELA, desde su creación artística y sus vínculos familiares hasta los cambios en su cotidianidad.
  • Filmada durante varios años, la película explora la dificultad de comprender el dolor ajeno y las barreras de accesibilidad de Quito, con una mirada que busca acercarse al artista sin reducirlo a su enfermedad.

Sacar una pastilla de un blíster puede ocupar varios minutos. Vestirse, levantarse de la cama o desplazarse por una vereda pueden transformarse, de actividad cotidiana, en un pausado ritual. En Mi enemigo es mi cuerpo, esos gestos acompañan a Juan Secaira Velástegui, poeta, ensayista y pintor quiteño diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

El documental, dirigido por el dramaturgo y artista guayaquileño, Joce Deux, sigue a Secaira dentro de su casa, junto a su familia, frente a un lienzo o escribiendo desde el celular. La enfermedad atraviesa esas escenas, pero también lo hacen la pintura, la poesía, el humor a medida que la movilidad del artista, se reduce.

El filme, de 104 minutos, acaba de tener sus primeras funciones en Quito dentro de la edición 25 de los Encuentros del Otro Cine (EDOC). Llegar hasta esas salas, sin embargo, tomó varios años. La historia comenzó cuando Secaira todavía no sabía que tenía ELA y Deux tampoco imaginaba que aquel primer acercamiento terminaría convertido en un largometraje.

Hablar del dolor

Deux conoció a Secaira en 2019 a través de sus pinturas. Ya había leído su poesía cuando encontró en Facebook algunos dibujos que el escritor realizaba con la mano izquierda, la menos hábil. Compró dos y quedaron en conocerse. Hablaron de literatura, intercambiaron poemas y caminaron juntos por Quito.

De aquella tarde, Deux recuerda especialmente el ritmo de Secaira al caminar. El poeta le hablaba de los problemas de salud que atravesaba, aunque todavía no tenía un diagnóstico definitivo. Al director le costaba conciliar lo que escuchaba con el hombre que tenía delante.

“Él me decía que se sentía mal, que había un montón de cosas que le estaban pasando, pero yo lo veía bien. Caminaba con un tiempo distinto, más contemplativo que lento. Y su poesía hablaba desde el cuerpo. Entonces empezó a aparecer en mí el interés de grabar algo, aunque en ese momento pensaba que quizá sería un cortometraje”, recuerda.

Durante la pandemia siguieron conversando a distancia. Deux se adentró en los libros de Secaira, realizó entrevistas y comenzó a investigar sobre la enfermedad y el dolor. Poco a poco, una pregunta empezó a atravesar aquellas conversaciones y terminó convirtiéndose en el punto de partida de la película: ¿hasta dónde es posible comprender el dolor de otra persona?

“Cuando tienes un dolor, tú lo puedes decir, pero el otro no puede entrar en esa geografía. No puede entender exactamente qué tan doloroso es, cómo se siente o qué profundidad tiene. Creo que desde ahí nació la película. Ahora puedo decirlo de manera más consciente; en ese momento estaba simplemente muy movido por lo que estaba sucediendo”.

Juan Secaira dibuja en su casa. El documental acompaña sus procesos creativos y los cambios en su cotidianidad tras el diagnóstico de ELA.

Juan Secaira dibuja en su casa. El documental acompaña sus procesos creativos y los cambios en su cotidianidad tras el diagnóstico de ELA.Cortesía

El arte de mirar al otro

Las primeras grabaciones comenzaron en 2021 junto a la directora de fotografía Daniela Ribadeneira, cuando el poeta acababa de recibir el diagnóstico de ELA. Sin presupuesto para mantener un rodaje continuo, el proyecto avanzó entre entrevistas, investigación y escritura. En 2024 obtuvo un fondo de producción y postproducción del Instituto de Cine y Creación Audiovisual (ICCA), lo que permitió retomar el trabajo de manera sostenida durante 2025. El documental cuenta con Silvya Pérez como productora y con la producción ejecutiva de MDH Studio, a cargo de Daniel Mafla.

Para el director, una preocupación atravesaba todo el proceso: cómo filmar la enfermedad sin convertirla en la única manera de mirar a la persona que tenía delante.

“Hay un montón de cuestionamientos éticos cuando estás hablando de otra persona. Mi intención en ningún momento fue causar pena o ser lastimero frente a la dolencia de Juan, sino brindar una herramienta a través de su propia estética, de su poesía y de la pintura, para que otras personas puedan virar la cara hacia otra persona”.

Esa preocupación continuó durante el montaje. Deux quería que Secaira pudiera ver el documental y reconocerse en lo filmado, conforme a los acuerdos y las conversaciones que habían sostenido durante esos años. El artista no pudo asistir al primer visionado debido a su estado de salud, así que su esposa y sus hijos vieron aquel corte y luego compartieron con él la experiencia.

La respuesta de la familia supuso un alivio para el director. Todavía quedaban ajustes de ritmo, diseño sonoro y colorización, pero el relato ya había encontrado su forma.

En la película, el artista aparece escribiendo, pintando y compartiendo con sus hijos. También pone palabras a una experiencia física difícil de transmitir a los demás: describe la ELA como permanecer en una “rueda moscovita perenne”. Esa imagen expresa el vértigo y la angustia que lo acompañan, sensaciones que también atraviesan sus últimos poemarios: Eclipsa los arribos y La perfecta maquinaria del adiós.

Una ciudad frente al cuerpo

Fuera de casa, el documental incorpora a Quito como parte de la experiencia del poeta. La silla de ruedas hace visibles veredas irregulares, cruces complicados y edificios sin accesos adecuados.

Secaira se desplaza en silla de ruedas por la calle. La película registra las barreras de accesibilidad que dificultan sus recorridos por Quito.

Secaira se desplaza en silla de ruedas por la calle. La película registra las barreras de accesibilidad que dificultan sus recorridos por Quito.Cortesía

“Cuando Juan se trasladaba de un lugar a otro tenía que hacerlo por la calle, porque por la vereda era imposible por las irregularidades. No es una ciudad pensada para el otro. Está pensada para eso que llaman normalidad, que finalmente es una norma impuesta”, asegura el director.

Esas escenas llevaron a Deux a pensar también en la relación entre el cuerpo y una ciudad construida bajo determinadas nociones de normalidad. Es así que, la historia que retrata plantea también una pregunta que desborda la experiencia personal: quiénes pueden habitar con autonomía los espacios cotidianos.

Tras sus funciones del 1 y 3 de octubre en Quito, y el 6 de octubre en Guayaquil, Mi enemigo es mi cuerpo continuará su recorrido por festivales internacionales. También se proyecta una campaña para acercar la película a espacios distintos de las salas de cine.

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