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Diario Expreso Ecuador

'El imitador' llega a Quito: Julián Fontalvo revive más de 70 voces en un espectáculo teatral

Tras conquistar Madrid, Nueva York y Edimburgo, la aclamada obra tendrá cuatro funciones en la capital. La obra combina teatro y música en escena

El montaje reconstruye un recorrido que comienza en la infancia del protagonista y avanza hasta los escenarios internacionales.

El montaje reconstruye un recorrido que comienza en la infancia del protagonista y avanza hasta los escenarios internacionales.Cortesía

Mariella Toranzos
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Una premiada obra

  • El actor colombiano Julián Fontalvo llega por primera vez a Latinoamérica con El imitador, un espectáculo unipersonal que combina teatro, música y más de 70 imitaciones para contar una historia inspirada en el poder de los recuerdos.
  • La obra, premiada internacionalmente y presentada durante ocho temporadas en Madrid, tendrá funciones en Quito del 23 al 26 de julio en el Teatro Scala Shopping.

El casete entra en la reproductora con un chasquido. Un instante después, la cocina se llena de la voz rasgada de Tina Turner mientras el aroma del almuerzo invade la casa. Es 1984. En la habitación contigua, un niño cierra los ojos y deja que What's Love Got to Do with It marque el ritmo de la tarde. No sabe que esa canción, como tantas otras que escuchará durante su infancia, terminará convirtiéndose en un refugio al que volverá una y otra vez.

Décadas después, bastarán los primeros acordes para transportarlo exactamente a ese momento: el olor de la comida recién hecha, las conversaciones familiares, la luz que entraba por la ventana y los sueños que apenas comenzaban a tomar forma. La música tiene esa capacidad de conservar el tiempo. Guarda voces, lugares y emociones con una precisión que pocas cosas consiguen. Una melodía puede devolver la risa de una vecina estrafalaria, el consejo de una madre o la ilusión de un adolescente convencido de que algún día recorrerá el mundo con sus canciones.

Ese viaje entre la memoria y la música es el punto de partida de El imitador, el espectáculo unipersonal del actor y cantante colombiano Julián Fontalvo, que llegará por primera vez a Latinoamérica con una gira que incluye cuatro funciones en Quito.

En ella, y a través de más de 70 voces y una docena de personajes, el montaje reconstruye un recorrido que comienza en la infancia del protagonista y avanza hasta los escenarios internacionales, demostrando que las canciones no solo acompañan la vida: también son capaces de contarla.

Una historia inesperada

La semilla de El imitador apareció durante un viaje de trabajo a Estados Unidos. Mientras se encontraba en Las Vegas, el actor asistió al espectáculo de una cantante canadiense especializada en imitación de voces. Aquella función despertó una idea que llevaba años dormida. "Verla fue una revelación, porque me di cuenta que yo también podía hacer esa técnica. Empecé a pensar en los personajes que imitaba cuando era niño, artistas que me gustaban y ahí empezó la idea de crear el espectáculo", recuerda.

Comenzó reconstruyendo episodios de su infancia en Colombia, sus primeros acercamientos a la música y el camino que lo llevó hasta los escenarios internacionales. Sin embargo, conforme avanzaba el proceso creativo, la realidad empezó a mezclarse con la ficción. Cambió situaciones, añadió personajes, incorporó humor y transformó algunos recuerdos para dar mayor fuerza dramática al relato.

El imitador prescinde de maquillaje, pelucas, grandes escenografías y cambios de vestuario.

El imitador prescinde de maquillaje, pelucas, grandes escenografías y cambios de vestuario.Cortesía

Esa decisión terminó definiendo la identidad de la obra. Fontalvo descartó la idea de construir una sucesión de imitaciones y apostó por una propuesta teatral donde cada canción impulsa la narración. "Tenía claro que no quería un display de imitaciones, sino una obra de teatro. Vemos la vida de un personaje que cuenta cómo fue su viaje desde que era pequeño y por qué quería ser artista. Esa historia tenía que estar acompañada de canciones y las letras debían convertirse en la voz del personaje, en lo que estaba sintiendo en ese momento".

Un camino lleno de desafíos

Sin embargo, convertir esa idea en una obra de teatro no fue un proceso sencillo. Más allá del desafío de imitar decenas de voces, el verdadero reto fue construir una historia en la que cada canción tuviera un sentido dramático. 

"Cuando estaba escribiendo la historia tenía muchas dudas sobre cómo meter esas canciones y que encajen perfectamente dentro del relato. No quería forzar temas que no iban a aportar nada solo porque me gustaban", explica el artista. El resultado fue una estructura en la que cada interpretación acompaña un momento específico de la vida del protagonista y contribuye al desarrollo de la narración.

La puesta en escena también representó un desafío. A diferencia de los espectáculos tradicionales de imitaciones, El imitador prescinde de maquillaje, pelucas, grandes escenografías y cambios de vestuario. Todo descansa en la voz, el cuerpo y la capacidad interpretativa del actor para construir cada personaje.

"Tuve terror de cómo iba a ser la acogida cuando recién lancé la obra, porque no tiene una gran escenografía. Los personajes existen a través de la voz y el trabajo corporal. Algunos espectadores incluso me han dicho que les gustaba la escena en la que aparecía mi madre con una bata morada, las pintas estrafalarias de mi vecina dominicana Janis Gladys en Nueva York o cómo se movían las rastas de Bob Marley. Pero ninguno de esos elementos existe realmente en escena: cada espectador los imagina a su manera", relata.

Aquellos temores, sin embargo, pronto quedaron atrás. Desde su estreno, El imitador encontró una respuesta que le permitió mantenerse durante ocho temporadas consecutivas en Madrid y abrirse paso en escenarios internacionales. 

En 2024 obtuvo el reconocimiento a Mejor Espectáculo Internacional en el United Solo Festival de Nueva York y recibió el premio Mervyn Stutters – Pick of the Fringe en el Festival Fringe de Edimburgo, distinciones que impulsaron una nueva etapa para la producción y marcaron el inicio de su primera gira por Latinoamérica.

De Europa a América Latina

Actualmente, El imitador recorre Latinoamérica por primera vez, un hito que Fontalvo describe como un sueño largamente esperado. La gira marca también un regreso simbólico a sus raíces musicales, al recuperar artistas que había dejado fuera de las versiones europeas para privilegiar un repertorio más cercano al público de ese continente.

"En el momento de construir el show tenía en mente a muchos artistas de rock latinoamericano que finalmente no pude incluir porque no eran muy conocidos en España. Sin embargo, ahora sí estarán presentes Soda Stereo, Fito Páez, Los Fabulosos Cadillacs y otras bandas con las que crecí", adelanta el actor.

Quito será una de las primeras paradas de ese recorrido. El imitador se presentará el 23, 24 y 25 de julio, a las 19:00, y el 26 de julio, a las 18:00, en el Teatro Scala Shopping. Las entradas tienen un costo de 25, 30, 35, 40 y 45 dólares, según la localidad.

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