‘He-Man y los Masters del Universo’, ¿es tan poderosa como lo fue la película de Barbie?
La nueva película de Masters of the Universe intenta hacer con He-Man lo que Barbie logró con la muñeca de Mattel, convertir un ícono de juguetería ecultural

Nicholas Galitzine interpreta a He-Man en Masters of the Universe, una nueva versión live action que revisa el poder masculino desde la fuerza, la vulnerabilidad y la nostalgia ochentera
Lo que debes saber
- He-Man regresa al cine con una nueva lectura del poder masculino.
- Masters of the Universe busca seguir el camino cultural de Barbie.
Nicholas Galitzine lidera el regreso de la franquicia de Mattel.
Cuando Barbie llegó al cine, Mattel demostró que una marca nacida en una juguetería podía convertirse en fenómeno cinematográfico global. La película de Greta Gerwig recaudó 1.447 millones de dólares en todo el mundo, con 636,2 millones en Estados Unidos y Canadá, y 810,9 millones en mercados internacionales. La cifra la convirtió en la película más taquillera de 2023 y en el gran precedente para la ambición cinematográfica de Mattel.
Con 'He-Man y los Masters del Universo', la compañía intenta mover otra pieza de su memoria pop: el héroe musculoso que durante décadas representó una idea frontal del poder masculino. La diferencia es que, esta vez, el entusiasmo cultural no ha llegado con la misma fuerza. Reportes de taquilla ubican su estreno mundial en 54,3 millones de dólares, mientras Scary Movie lideró el fin de semana con 105,5 millones a escala global.
Esa distancia permite leer la película desde dos lugares. Por un lado, como un intento de Mattel por repetir la fórmula: tomar una franquicia de juguetes, envolverla en nostalgia y actualizarla para una audiencia que ya no mira esos íconos con la misma ingenuidad. Por otro, como una señal de que no todas las marcas de infancia tienen el mismo poder emocional, comercial o generacional.
La propia producción reconoce la comparación. Robbie Brenner, presidenta de Mattel Films y productora de Masters of the Universe, afirma que ambas películas nacen de un mismo impulso, aunque no del mismo tono. “Esta es nuestra segunda película y es una gran franquicia. Es lo completamente opuesto a Barbie, pero creo que atrae a todos los públicos”, señala Brenner en las notas de producción.
La nueva película fue dirigida por Travis Knight, con guion de Chris Butler, Aaron Nee, Adam Nee y Dave Callaham. La historia está basada en la franquicia de Mattel y cuenta con Todd Black, Jason Blumenthal, Robbie Brenner y DeVon Franklin como productores. El equipo técnico incluye a Fabian Wagner en la dirección de fotografía, Guy Hendrix Dyas en el diseño de producción, Paul Rubell en edición, Richard Sale en vestuario y Daniel Pemberton en la música.
Más de 17 años detrás de la historia
El dato de producción no es menor. Jason Blumenthal había intentado sacar adelante el proyecto durante más de 17 años, hasta concretarlo junto a Todd Black y Robbie Brenner. Para él, la clave fue no esconder lo extraño del universo de He-Man. “Hay que tener sentido del humor porque algo de esto puede sentirse un poco fuera de lo común”, dice. “Una película de Masters of the Universe debe entender lo lúdico, entender que algunos de estos personajes tienen nombres locos y encontrar una manera de incorporarlo a la historia”.
He-Man después de Barbie
La comparación con Barbie abre una pregunta inevitable: si la película de Greta Gerwig revisó la feminidad desde el humor, la estética rosa y la crisis existencial de su protagonista, ¿puede He-Man hacer algo parecido con la masculinidad?
La nueva versión parece intentarlo. Su He-Man no quiere ser solo el hombre fuerte que levanta una espada. La producción insiste en presentar a Adam como alguien que duda, que carga una ausencia y que debe aprender a usar el poder sin quedar reducido al músculo. Nicholas Galitzine, protagonista de la cinta, lo explica desde esa vulnerabilidad: “Nunca quisimos perder de vista que este tipo sigue siendo Adam. Tiene dudas y no queríamos que los músculos le quitaran espacio al crecimiento del personaje”.
La lectura de nuevas masculinidades aparece con más claridad cuando el actor enumera las preguntas que guiaron al personaje: “¿Quién es esta persona cuando deja Eternia? ¿Cómo evoluciona en esos 15 años en la Tierra? ¿Qué lo obligó a encerrarse en sí mismo? ¿Por qué cree en hablar las cosas en lugar de usar los puños?”.
Ahí está la tensión más interesante de la película. He-Man sigue teniendo cuerpo de héroe de acción, pero su conflicto ya no pasa solo por derrotar a Skeletor. También pasa por entender que la fuerza puede expresarse desde la empatía, la duda y el autocontrol. Chris Butler, uno de los guionistas, lo resume con una idea central: “El tema central de la película es la humanidad”. Según él, al crecer en la Tierra, Adam aprende a ser humano y lleva eso de regreso a Eternia.
Travis Knight también se aleja de una lectura puramente física del personaje. Para él, Adam siempre tuvo un componente emocional que lo diferenciaba de otros héroes musculosos. “Había un corazón en Adam, en lo mucho que le importaban los demás. Incluso bajo la apariencia de He-Man, seguía siendo el tipo de hombre que querrías presentarle a tu mamá. Era simplemente un buen tipo”, sostiene.
Una producción construida desde la nostalgia
La película no solo toma como punto de partida la serie animada. Según las notas de producción, el guion se alimenta de varias etapas de la franquicia: los minicómics originales que venían con las figuras de acción, la serie de Filmation de 1983 a 1985, la película live action de 1987 con Dolph Lundgren, el revival animado de 2002-2004 y Masters of the Universe: Revelation, de Netflix. Incluso se incluye un guiño al video viral de He-Man cantando ‘What’s Up?’, de 4 Non Blondes.
Knight, quien dirigió Bumblebee y también estuvo vinculado a películas de Laika como Kubo and the Two Strings, Coraline, ParaNorman, The Boxtrolls y Missing Link, describe este regreso como un proyecto personal. “Este proyecto realmente es un sueño hecho realidad para mí porque he conocido a estos personajes prácticamente toda mi vida. Vi los dibujos animados, jugué con los juguetes, leí los cómics. Ha sido extrañamente conmovedor verlo todo recreado en la vida real”, afirma.
Esa relación de infancia también marcó la manera en que el director abordó el tono. “Un juguete querido de la infancia es un recipiente para la imaginación de un niño”, dice Knight. “Tenía todas estas figuras de acción. Tenía el set del Castillo Grayskull, que amaba, y creaba estas pequeñas aventuras en mi mente con mis figuras de He-Man”.
La Espada del Poder y el diseño del universo
La apuesta visual también se construyó desde la memoria del juguete. La Espada del Poder, uno de los objetos más reconocibles de la franquicia, fue tratada como pieza central del relato. “La espada es la historia”, dice Steven Morris, encargado de utilería. “Una vez que él tuvo la espada en la mano, se veía completo”.
Aunque en la mitología solo existe una Espada del Poder, el equipo fabricó cerca de 20 versiones para el rodaje: una para primeros planos, otra ligera, versiones blandas, una más corta y una flexible para escenas de acción. La decisión muestra cómo la película tradujo un objeto de juguetería en una herramienta cinematográfica adaptada al movimiento, la seguridad y la puesta en escena.
La utilería también buscó actualizar las armas sin romper su vínculo con la memoria de los fans. Morris explica que el equipo intentó emular los juguetes y armas animadas originales, pero con una lectura moderna para live action. La espada de Teela debía verse elegante y tener una piedra roja en la empuñadura, mientras Man-At-Arms fue concebido como “un sistema de armas ambulante”, con maza, arma lateral, cuchillo, gancho y cinturón de granadas ocultos dentro de su armadura.
Incluso el arma de Skeletor tuvo un detalle técnico particular. El Havoc Staff contó con una versión magnética que permitía a Jared Leto apoyarlo en el piso y dejarlo en pie gracias a un electroimán conectado a una placa.
Música, espectáculo y exceso ochentero
La música también fue pensada como parte del puente entre pasado y presente. Daniel Pemberton, compositor de la película, trabajó una partitura que mezcla épica fantástica, referencias retro y teatralidad. Knight señala que una de las grandes influencias fue Queen, banda que también participó en la música de Flash Gordon, película de 1980 que inspiró a los diseñadores de juguetes de Mattel.
“El gran punto de referencia musical para mí en esta película fue Queen. Yo era un gran fan de Queen cuando era niño”, afirma Knight. “Hay algo en su música que es operático, teatral, denso y con capas, pero con una sinceridad en el centro. Y eso, en resumen, es de lo que trata nuestra película”.
Pemberton también sumó una influencia disco cercana a ABBA y una orquestación romántica propia de una fantasía épica. Para Knight, esa mezcla de rock operático, disco e instrumentación romántica dio como resultado un sonido “único y distintivamente Masters of the Universe”.

Roboto (Kristen Wiig), Man At Arms (Idris Elba), Adam (Nicholas Galitzine), Teela (Camila Mendes) y Cringer.
Nicholas Galitzine, el músculo no hace al hombre
La película también incluye una conexión directa con el pasado cinematográfico de la franquicia: Dolph Lundgren, el He-Man de 1987, aparece en un cameo como una figura que guía al Adam de Galitzine. Según las notas de producción, el propio Lundgren ayudó a reformular la escena para que funcionara como un verdadero paso de antorcha. Su frase sintetiza la nueva tesis de la película: “Los músculos no hacen al hombre, chico”.
Esa línea podría ser el corazón del artículo. Si Barbie desmontó la idea de la muñeca perfecta, He-Man intenta desmontar la idea del héroe perfecto. El problema es que la taquilla muestra una brecha amplia entre ambas ambiciones. Barbie convirtió su revisión cultural en un fenómeno global; Masters of the Universe todavía debe demostrar que su reflexión sobre el poder masculino puede conectar más allá de los fans de la franquicia.
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Por eso, la pregunta del título no tiene una respuesta sencilla. He-Man y los Masters del Universo puede ser poderosa en intención, en nostalgia y en discurso sobre nuevas masculinidades. Pero, por ahora, no es tan poderosa como Barbie en alcance cultural ni comercial.