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Danilo Rosero: “Pensé que nunca iba a casarme”
El cantante y Paola Andrade confirmaron que llegarán al altar en junio de 2027, luego de casi cinco años de relación y una romántica pedida de mano en Cusco

Danilo Rosero asegura que encontró en Paola Andrade a la mujer ideal para compartir su vida.
Lo que debes saber
- La pareja asegura que la diferencia de edad nunca afectó su romance y que la convivencia fortaleció aún más su relación.
- Ambos también revelaron que desean formar una familia después de la boda.
La creadora de contenido y experta en marketing digital, Paola Andrade (31), y el cantante y presentador de Huevos fritos, Danilo Rosero (47), tras comprometerse en Cusco durante unas vacaciones, ya tienen fecha de matrimonio: junio de 2027.
La pareja, que lleva casi cinco años de relación y vive junta, dará el “sí, acepto” en Jardines de San Joaquín, en Cuenca.
Él es propietario del canal digital Armonía TV. Además, no se ha retirado de la música y continúa presentándose en escenarios. Incluso, tiene previsto lanzar nuevo material en 2026.
¿Cómo se conocieron? ¿Cómo surgió el flechazo?
Danilo: ¿Qué versión prefieren, la mía o la de Paola? Un buen amigo era novio de su hermana. En ese entonces yo terminé una relación y empecé a salir con ellos. Aunque el romance de ellos finalizó, seguí manteniendo amistad con la hermana de Paola y, por cosas de la vida, nos conocimos. Ella ya estaba soltera, comenzamos a salir, algo no se dio, vino la pandemia y, después de esa crisis sanitaria, retomamos el contacto. Continuamos juntos hasta ahora.
Paola: Nos conocimos por mi hermana gemela, Gabriela. Era 2016, pero ‘amarrados’ llevamos casi cinco años. En junio los cumplimos.
Creyeron que nunca iban a dar este paso...
Generalmente, por la vida de una persona pasan varios amores. ¿Cómo se dieron cuenta de que este era el definitivo?
P: Las mujeres tenemos una intuición muy grande. Con él no trataba de ser alguien más, simplemente era yo. Siempre me sentí muy cómoda con Danilo. Al principio me dio miedo la diferencia de edad, pero nuestras personalidades se acoplaron tan bien que quise intentarlo.
D: Me impresionó su madurez. Mis amigos ya están casados, otros divorciados. Mientras tanto, ella y sus amigas apenas empezaban a vivir cuando nos conocimos. No sabía si la relación podía funcionar. Adaptarme a otro entorno me hacía pensar mucho. Pero Paola es como un alma vieja; tenemos muchas cosas en común, como la música.
Entonces, la diferencia de edad nunca fue un problema.
D: No. A veces piensan que ella es mayor que yo (risas).
P: Admiro muchísimo a mis padres (Walter y Cecilia). Entre ellos hay una diferencia de 20 años y siguen juntos, se comprenden muy bien. Nosotros llevamos una dinámica similar. Mi papá es muy tranquilo y mi mamá es extrovertida, como yo. He visto el amor que se profesan. Danilo es paciente, escucha y odia los problemas. La diferencia de edad no se siente; él es un ‘come años’.
¿Alguna vez pensó que Danilo no daría este paso?
P: Sí, lo pensé en algunas ocasiones.
D: Hasta yo pensé que nunca iba a casarme.
P: Con Danilo vivimos juntos desde hace un año y medio. El matrimonio nunca fue una meta. Al principio no sabía si casarse era un plan para él y empecé la relación entendiéndolo.
D: Lo pensaba mucho porque, mientras más edad tienes, más analizas cada paso. Para tomar esta decisión necesitaba encontrar a la persona perfecta para mí; de lo contrario, no lo habría hecho.
¿Por qué consideró que Cusco era el lugar ideal para pedirle matrimonio a Paola?
D: Había hablado con una amiga que trabaja en una joyería fuera del país para comprar el anillo. La decisión ya estaba tomada; solo debía encontrar el momento perfecto. No sabía si proponerle matrimonio en la playa, en un viaje a Colombia o en Estados Unidos. Ya vivimos juntos y no quise esperar más. Se dio la oportunidad en Perú y lo hice.
P: No me lo esperaba para nada. Viajamos a Perú por el cumpleaños de un familiar de Danilo. Luego nos fuimos a Cusco para conocer un lugar diferente. Todos sabían lo que iba a pasar, menos yo. Me quedé en shock porque ni siquiera lo imaginaba.
En Cuenca será la boda
¿Por qué la boda será en Cuenca?
D: Es una ciudad hermosa. Tenemos claro que no todos asistirán porque será fuera de Guayaquil. La lista tiene aproximadamente 350 invitados. Paola quiere irse de luna de miel a Puerto Rico porque no lo conoce. Es un lugar lindo, nos encanta la playa y tengo amistades allá. Pero precisamente por eso no estoy tan convencido, porque considero que la luna de miel es un momento para disfrutar en pareja. Los amigos no nos dejarían en paz. Soy romántico de toda la vida; prefiero Europa o Punta Cana, en República Dominicana.
P: También podría ser Florencia, que no conozco y es el lugar favorito de Danilo. Aún no hemos decidido nada.
Toda novia quiere lucir espectacular ese día. ¿El vestido será comprado o diseñado especialmente?
P: Todavía no tengo ni la más mínima idea.
D: En eso no me meto. Tiene amigas diseñadoras. Además, no puedo verlo (risas).
¿Por la edad de Danilo, seguramente los hijos llegarán pronto?
P: Después del matrimonio, antes no. Queremos disfrutar la ceremonia y la fiesta. No me gustaría estar embarazada en ese momento.
D: Haremos votos de castidad hasta el matrimonio. La idea es que no pase nada antes de la boda. Quiero hijos antes de los 50, no después.
Paola tiene una hermana gemela. ¿Podría repetirse la historia?
P: Sería maravilloso: dos por uno.
D: Me encantaría. Un solo dolor, un solo parto para ella.
P: Llevamos mucho tiempo juntos. He visto cómo es él con los niños y sé que será un gran apoyo en todo sentido. Quiero hijos con él. Será un papá amoroso, dedicado y comprometido.
Danilo ha hecho lo que ha querido
Seguramente sus padres se sorprendieron con la noticia.
D: Apenas tuve el anillo fui a hablar con la mamá de Paola. No sabía exactamente cuándo le pediría matrimonio. El papá trabaja fuera y no siempre está en Guayaquil. Mi mamá (Amalia) se puso a llorar; está feliz. Después de entregarle el anillo a Paola, la llamé y se emocionó muchísimo. Luego llamé a mi papá (Fernando); no se lo esperaba y me felicitó. Considera a Paola una gran mujer. Mi padre es muy formal.
P: Mi suegro me dijo que el paso que dio Danilo era una gran prueba de amor. Me apoya en todo sentido y está feliz de que su hijo me haya elegido para ser su esposa.
¿Qué dijeron sus colegas y amigos de Huevos fritos?
D: El único casado es Andrés Pelaccini, quien es el más cargoso. En el programa maneja un personaje, pero en realidad es muy diferente: un gran padre y un buen esposo.
P: Entiendo los distintos puntos de vista porque muchas parejas actúan de una manera durante el noviazgo y cambian cuando se casan. Eso es muy común. El matrimonio no debería cambiar la relación. Sé que los hijos generan preocupaciones o estrés. El matrimonio debe ser un compromiso de corazón y alma, no solo por un papel firmado. Muchas personas se casan muy jóvenes o porque esperan un hijo.
Danilo ha disfrutado plenamente su soltería.
D: Totalmente. Ya estoy en cuenta regresiva. He hecho lo que he querido. Ahora disfrutamos quedarnos en casa, cocinar, ver películas o series e invitar amigos. Casi no salimos y lo mejor es que ambos disfrutamos lo mismo.
En el noviazgo muchas veces no se notan los defectos, pero la convivencia cambia todo. ¿Qué no soportan el uno del otro?
P: Danilo vivió solo desde los 19 años. No me quejo de nada. Es organizado, cocina, arregla la casa y no deja toallas en el piso. Es la primera vez que vivo fuera de mi hogar y me ha costado adaptarme. Yo soy la desordenada, la que deja los platos sucios… pero él ha sido muy paciente.
D: Yo tengo una lista… (risas). Cuando recién empezamos a vivir juntos, tenía sus cositas: abría los cajones y los dejaba medio abiertos.
P: Me decía que cada vez que dejara un cajón abierto o una luz encendida me cobraría cinco dólares para ponerlos en una alcancía. Lo hace como un juego. Algo clave es estar abiertos y no cerrarnos. Todos cometemos errores; lo importante es evolucionar. Él me da espacio para seguir creciendo y yo también se lo doy.