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Diario Expreso Ecuador

Crítica de cine. Nosotros, mi papá y el perro: ¿la comedia más irónica del cine nacional?

'Nosotros, mi papá y el perro' triunfa en festivales internacionales. Llega a salas del país el 20 de agosto. Descubre el drama de esta familia disfuncional

La película ecuatoriana 'Nosotros, mi papá y el perro' ha sido muy bien acogida por la crítica internacional.

La película ecuatoriana 'Nosotros, mi papá y el perro' ha sido muy bien acogida por la crítica internacional.Cortesía.

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Lo que debes saber

  • La película ecuatoriana 'Nosotros, mi papá y el perro' se estrena el 20 de agosto luego de triunfar en Nueva York y Chile.
  • Pablo Arturo Suárez dirige esta comedia de humor negro sobre una familia disfuncional en Quito.
  • Alejandro Fajardo protagoniza el filme de 90 minutos que compite por la Iguana de Oro en Guayaquil.

La comedia ecuatoriana Nosotros, mi papá y el perro, dirigida por Pablo Arturo Suárez, llega a las salas tras su paso por el XII Festival Internacional de Cine de Guayaquil y triunfar en Nueva York, Chile y Hong Kong. Protagonizada por Alejandro Fajardo, la cinta explora el desempleo, las infidelidades y las crisis de una disfuncional familia en Quito.

El largometraje de 90 minutos destaca por su guion chispeante, humor negro y un reparto que refleja los conflictos entre generaciones con sutileza y cinismo.

El caos familiar y el argumento de la historia

Sebastián (Alejandro Fajardo), un arquitecto y profesor universitario de 45 años, ve cómo su estabilidad profesional se derrumba luego de mantener relaciones sexuales con una de sus estudiantes. Por ello es destituido. A pesar de este desempleo y desborde emocional, quiere mantener las riendas de su destino mientras navega en un mar de caos familiar. 

Su segunda esposa, Marinés (Monserrath Astudillo), vive un proceso de ruptura por mutuas infidelidades. Su padre (José Ignacio Donoso), ya un abuelo, es adicto a la pornografía e imágenes de mujeres desnudas (que la cámara presenta con decidido control). Más tarde, el abuelo sobrellevará un infarto pero resistiéndose, como siempre, a envejecer. 

Sebastián, con premura, ve a Tomás, su hijo adolescente (Esteban González), que desea abandonar el colegio para convertirse en youtuber. Regresa Pedro, el hermano menor (Stefano Bajak), inesperadamente, de un largo viaje por Europa y llega con su pareja, muchacha extranjera (Masha Telishevskaía) que espera un bebé. Está en Quito para exigir que le den su herencia

Los rencores y tensiones ocultas brotan de inmediato. Igor, un perro viejo, sigue siendo un lazo emocional entre ellos y el único ser que entiende a esta familia… ¡mejor que ellos mismos!

Nosotros, mi papá y el perro, una película aplaudida internacionalmente

¡Vaya sorpresa que nos dio el XII Festival Internacional de Cine de Guayaquil al estrenar este filme ecuatoriano que viene exhibiéndose en espectáculos internacionales con loable éxito: mejor película en el Festival Internacional de Nueva York. Mejor director (Pablo Arturo Suárez) del Festival de cine en Chile, comuna de Rengo, por esta su ópera prima. Igualmente triunfador, Alejandro Fajardo como actor principal. Mejor película de comedia en Hong Kong (Indie)

Fue también elegida para cerrar los encuentros realizados en Houston, Chicago y Toronto. Podría seguir pero… mi columna no es tan extensa. Voy al grano.

Humor negro e ironía en la gran pantalla

Pablo Arturo Suárez (que no es familiar del suscrito) ha puesto en el écran una comedia llena de humor negro, irónica, humana, conmovedora, astuta y en la que el espectador, al encontrarse frente a una familia que vive un desconcierto absoluto, no puede olvidar su buen humor. Virtud de Suárez es el hecho de no haber perdido el tiempo en su edición y no deja nada al azar: “Todo está fríamente calculado”, especialmente cuando crea secuencias que se convierten en otro filme; un ejemplo: el abuelo escapa de la clínica y va a su refugio tradicional: un cine que proyecta obscenidades. 

Sebastián ingresa, lo encuentra, lo saca y este abuelo retozón y pertinaz levanta su brazo y se despide de los otros ancianos que, a fuerza de encontrarse bajo la misma adicción, se han hecho amigos y por ello terminan elevando brazos en señal de un adiós. La escena es tan precisa, tan bien manejada, que no hay nada que añadir… o quizás afirmar que la fotografía de esos momentos es una obra de arte.

Interpretaciones memorables y ritmo preciso

El guion es chispeante y cada intérprete tiene uno que los resalta: el abuelo afirmando que “Somos una familia feliz”. Marinés, actriz cuencana de gran trayectoria, nunca está mejor que en el momento de revelar su pasión

Fajardo, siempre buen actor, sabe imponer su mirada con perfección. Es claro ejemplo de que el actor de cine, a diferencia del teatral, su actuación reside en los ojos. Obsérvenlo cuando busca al padre en la oscuridad del cine de barrio, cuando su esposa deja el hogar.

Donoso maneja su rol con astucia, pues sus necedades y mal genio satisfacen a los espectadores. Bajak, como el hijo pródigo, genera una actuación fresca, segura y ejemplar. El intérprete domina el espacio con calma y conecta con el público inmediatamente.

Un cierre técnico y la carrera por la Iguana de Oro

El simbolismo de la piscina es meritorio, pues sirve cual purificadora del alma cuando el mal momento ha quedado atrás, las infernales vibraciones de esta familia disfuncional que, en el fondo, no pueden separarse. Añado: guion acertado y pienso que al final del largometraje (90 minutos) hubiera sido un magnífico cierre si el abuelo hubiera dicho otra vez, con diferente expresión, eso de “Somos una familia feliz”. La ironía hubiera explotado en nuestras mentes.

Al igual que en mi columna anterior, no califico a este filme nacional, pues compite por la Iguana de Oro y el jurado debe tomar sus propias decisiones.

Y para terminar, felicitaciones a Xavier Zurita por sus bien logradas imágenes fílmicas, lo cual demuestra la calidad de su cinematografía, amén de su banda sonora.

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