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Diario Expreso Ecuador

La Casa de la Pradera: ¿por qué el regreso de la familia Ingalls vuelve a conquistar Netflix?

La casa de la pradera regresa a Netflix con una nueva adaptación basada en las novelas de Laura Ingalls Wilder, y ya figura entre las series más vistas

uke Bracey encabeza el nuevo elenco de La casa de la pradera, la adaptación de Netflix inspirada en las novelas de Laura Ingalls Wilder.

uke Bracey encabeza el nuevo elenco de La casa de la pradera, la adaptación de Netflix inspirada en las novelas de Laura Ingalls Wilder.Netflix

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Lo que debes saber

  • La casa de la pradera regresó a Netflix y ya figura entre las series más vistas.
  • La nueva adaptación sigue las novelas de Laura Ingalls Wilder y apuesta por un enfoque más realista.
  • La historia revive la vida de la familia Ingalls en el siglo XIX con un nuevo elenco.

La casa de la pradera regresa a Netflix con una nueva adaptación inspirada en las novelas de Laura Ingalls Wilder. La serie revive la historia de la familia Ingalls en el siglo XIX, combina hechos históricos con drama familiar y ya se ubica entre los títulos más vistos de la plataforma, despertando el interés de nuevas generaciones y de quienes siguieron la versión clásica.

La producción mantiene el espíritu de la obra original, pero apuesta por un enfoque más realista sobre la vida en la frontera estadounidense. El reparto, los paisajes filmados en Canadá y la fidelidad a los libros convierten esta nueva versión en una propuesta que apela tanto a la nostalgia como al descubrimiento de una historia que marcó la televisión.

La familia Ingalls vuelve a la frontera estadounidense

Wisconsin, Estados Unidos, años del siglo XIX. La familia Ingalls, compuesta por Charles (el australiano Luke Bracey), su esposa Carolina (Crosby Fitzgerald), sus hijas Mary (Skywalker Hughes) y Laura (Alice Halsey), resuelve dejar la ciudad e iniciar un viaje para recomenzar sus vidas y subsanar problemas económicos

Así llegan en su carromato a la frontera de lo que llamarían 'el Viejo Oeste'. Encuentran una pradera cercana a Independence (Misuri), pueblo fundado en 1827 y punto de partida hacia aquellos senderos que utilizarían los colonizadores, pero encontrando a pueblos indígenas que rechazaban la intrusión.

Llegarán a construir su pequeña casa, hecha con troncos de árboles arrasados. Parecerá que van por buen camino y surgirán personajes muy bien caracterizados: el convulsivo John Edwards (Warren Christie), el indígena y traductor William Mitchell (Meegwun Fairbrother) con su familia, el buen doctor afroamericano George Tann (Jocko Sims). 

También estarán el ladino representante de la compañía ferroviaria que quiere expandir rieles en tierras ajenas, su astuta y entrometida cónyuge, sus poco agradables hijas gemelas, entre otros.

Una nueva adaptación basada en la obra de Laura Ingalls Wilder

Serie basada en los libros autobiográficos de Laura Ingalls Wilder (1867-1957), en cuyo árbol genealógico aparecería Franklin D. Roosevelt (1882-1945), quien sería presidente de Estados Unidos entre 1933 y 1945, durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.

Una historia con más realismo y menos melodrama

Ahora, la familia Ingalls regresa en una segunda versión para Netflix, cuyo éxito la llevó al primer puesto de sintonía y que, al 26 de julio, ocupaba el quinto lugar. Internet informa que la serie continuará en 2027. Su primera edición se estrenó en 1974, alcanzó 200 episodios y finalizó en 1983. Charles Ingalls fue interpretado por Michael Landon (1936-1991).

En esta ocasión, la historia olvida el melodrama y se presenta con mayor realismo. Aunque su comienzo resulta algo pausado, mantiene el equilibrio, transmite nostalgia y sigue el espíritu de las novelas. La fotografía destaca los paisajes y enfoca los problemas de la supervivencia a través de personajes con diferentes matices.

Los conflictos históricos que marcan la trama

Al ser fotografiada en Canadá, la historia se beneficia de imágenes naturistas que llenan la mentalidad del espectador. La dosis de saudade llega progresista y conservadora, acentúa el realismo. Por ello es cruda, pero manteniendo los estados anímicos de los personajes en su hábitat: los Ingalls con su gentileza y valentía; esa niña, Laura, que anuncia lo que hará cuando sea grande y su amistad con la familia indígena. Sobresale la actriz infantil que la representa.

El padre, un ser humano luchador y soñador, perfectamente caracterizado por Bracey, y la madre es valiente, aunque a veces tambalee frente a la adversidad. Está el extraño e irascible vecino que pinta los traumas de la guerra Civil estadounidense.

Se suma la nación de los Osage, que ve desmembrar sus tierras, el engaño de los negociadores de terrenos, las falsas promesas, la segregación social y la actitud hacia los afroamericanos liberados de la esclavitud. 

La nostalgia sigue siendo el sello de la serie

Todo esto ocurre, sin olvidar los momentos de felicidad, competitividad e ilusiones y fracasos. Porque es un completo muestrario de la vida hasta que, finalmente, un halo de nostalgia se impregna en los televidentes y ellos mismos recordaran sus pasados. No porque esté en la serie, sino que saldrán de sus propias mentes al ver esta historia: el abuelo contando sus aventuras juveniles, el mantel de aquel tablero en que luego de la cena se instalaba la sobremesa, escucharán el reír de los hermanos sentados, juntos a sus padres.

Esto la serie bajo sus ocho episodios: Independence, La casa de la pradera, Noticias del mundo, La vida, apreciémosla, Un circulo de cielo azul, Paz en la Tierra, Una nota más suave en el sonido del viento, Aquí y ahora.

  • Calificación:* * * *
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