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Diario Expreso Ecuador

Bandalos Chinos y su nueva era llega a Ecuador: “Jugamos a ser otra banda”

Bandalos Chinos regresa a Ecuador con conciertos en Quito y Guayaquil. Goyo Degano habla de Vándalos, su sonido y su madurez

Bandalos Chinos llega a Ecuador con conciertos en Quito y Guayaquil como parte de la gira de Vándalos, su nueva etapa musical.

Bandalos Chinos llega a Ecuador con conciertos en Quito y Guayaquil como parte de la gira de Vándalos, su nueva etapa musical.Cortesía

Alejandro Puga
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Lo que debes saber

  • Bandalos Chinos vuelve a Ecuador con shows en Quito y Guayaquil.

  • Goyo Degano dice que un show propio se vive “como una misa”.

  • Vándalos marca un cambio sonoro, visual y creativo para la banda argentina.

Bandalos Chinos vuelve a Ecuador con la energía de una banda que decidió alterar su propio método. Después de una etapa marcada por el brillo pop, la elegancia disco y la expansión latinoamericana que les dio una trilogía clave junto a Adán Jodorowsky, el grupo argentino se permitió frenar. No fue una pausa menor: dejaron de girar casi todo 2024, grabaron en Argentina, cambiaron de productor y aceptaron que el siguiente paso no tenía que sonar como una repetición de lo que ya les había funcionado.

El resultado fue Vándalos, un álbum que desplaza la luminosidad de El Big Blue hacia un territorio más oscuro, sintético y minimalista. Las canciones ya no buscan solo el estribillo inmediato ni el pulso festivo: se mueven entre el desamor, la vulnerabilidad, las relaciones que pesan y la sensación de que el tiempo empieza a convertirse en pregunta. En ese cambio, el bajo y los teclados ganan protagonismo; la banda suena menos expansiva, pero más introspectiva.

También hay una transformación visual. Bandalos Chinos no solo modificó su sonido: cambió la manera de habitar el escenario, su estética, su relación con las cámaras, las pantallas y la puesta en escena. Goyo Degano, vocalista del grupo, lo resume como una especie de juego: hacer de cuenta que son otra banda sin dejar de ser ellos. De ahí el título del disco, escrito ahora con “v” correcta, como una broma interna, una corrección ortográfica y, al mismo tiempo, una declaración de madurez.

Antes de su regreso a Ecuador, donde se presentarán en Quito y Guayaquil como parte de esta nueva etapa, EXPRESIONES conversó vía Zoom con Goyo Degano. Habló del desafío de tocar en festivales y en shows propios, del peso de BACH en su historia, de las nominaciones, del paso del tiempo y de esa tensión entre gloria y pena que hoy parece mover a una banda que ya no necesita demostrar juventud, sino encontrar qué hacer con su madurez.

La entrevista

¿Cómo cambia para ustedes venir a Ecuador con dos formatos: un show propio y una presentación en festival?

Son dos situaciones completamente distintas. En un festival no solo cambia la duración o las canciones que eliges; también cambia la realidad de que el público no necesariamente fue a verte a ti. Entonces aparece ese desafío de seducir y conquistar nuevos oyentes. El show propio, en cambio, para mí es como una misa, un encuentro fraterno donde la energía va y viene. Ahí puedes explorar más matices de la música. En un festival, con menos tiempo, vas con toda la carne al asador.

En el show propio, ¿qué lugar ocupa el universo visual y sonoro de Vándalos?

Lo trabajamos según el formato. Si el show es de día, por ahí te apoyas más en pantallas; si es de noche, usamos todo lo que podamos a nivel de luces e imagen. Desde el año pasado venimos girando con un circuito cerrado de televisión y una persona que interviene la imagen en vivo. A veces aparece el blanco y negro, a veces se genera otro clima. Incluso sabemos cuándo buscar la cámara o cuándo darle la espalda. Hay un relato visual que tratamos de pulir show a show.

Vándalos es considerado uno de los discos importantes de 2025. ¿Cómo recibieron esa opinión?

Estamos muy contentos. Para nosotros fue un disco bisagra. Veníamos de hacer tres álbumes con Adán Jodorowsky, grabados en Sonic Ranch, en el desierto texano, y esto fue patear el tablero. Grabamos en Argentina, en nuestro estudio, durante seis meses y con Fermín Ugarte, un productor más joven, que venía de trabajar con artistas como Dillom y que parecía no tener nada que ver con nosotros. Sentíamos que era un cambio de rumbo. No sabíamos cómo iba a ser recibido, pero llegaron nominaciones al Latin Grammy, el público lo abrazó en los shows y canta las canciones nuevas como si fueran de BACH. Eso nos tiene muy contentos.

El nombre del disco, Vándalos, ¿es una corrección ortográfica o una forma de mostrar el lado rebelde actual de la banda?

Son todas correctas. A veces digo: “Nuestro último disco, Vándalos, con v corta, bien escrito”. Arrancó como una idea medio en chiste, como jugar a ser otra banda. Dijimos: “¿Cómo matamos a la banda? Hay que cambiarle el nombre”. Pero no podíamos cambiarlo, era antimarketing. Entonces apareció Vándalos: somos nosotros, pero no somos nosotros. También está la idea de madurez. Ya somos una banda con quince años de trayectoria, que gira por muchos países y sigue grabando discos. Y está la actitud rebelde: en 2024 prácticamente no giramos para poder hacer este álbum. Fue una manera de rebelarnos ante una industria que siempre te pide disco, gira, canción y colaboración.

También son los vándalos mejor vestidos del indie latinoamericano. En esta etapa hay una estética más marcada.

Sin hacer apología de la violencia, fíjate en la estética de los mafiosos o los yakuza: todos vestidos de traje, impecables. Son los más malos del mundo, pero muy bien vestidos. Es un chiste, claro.

Faltan tres años para los veinte años de la banda. ¿Han pensado hacer algo especial?

Todavía no lo había pensado. Sí veníamos pensando en los diez años de BACH, que se cumplen en dos años. Ese disco nos abrió las puertas de Latinoamérica y sería lindo homenajear ese momento.

En esta última etapa aparece mucho el tiempo: el pasado, el futuro, la nostalgia. ¿Qué le pasa a Bandalos Chinos con esa mirada?

Siempre fuimos muy nostálgicos. Ahora tenemos la edad suficiente para contar esa nostalgia desde nuestras propias experiencias. La música rioplatense tiene mucho de eso, pero no necesariamente como algo negativo. Puede ser una nostalgia esperanzadora. También pasa que ya no somos la banda joven. Aparecen artistas nuevos, con otra frescura, y eso te hace preguntarte qué lugar quieres ocupar, dónde pones tu madurez y dónde sigues conectando con lo lúdico. No es que nos sentimos viejos, pero sí sentimos que estamos empezando una nueva etapa. Ya no está solo esa irreverencia juvenil de hablar del amor y de lo que pasa a flor de piel. Hay algo más maduro.

¿Cuál es la gloria y cuál es la pena de Bandalos Chinos?

No te lo puedo responder con una palabra. Viene de la frase “sin pena ni gloria”. Cuando algo pasa sin pena ni gloria, pasa desapercibido. Me parece más lindo que tenga gloria y que tenga pena, porque eso le da interés, intensidad y fuerza. Para nosotros, la gloria y la pena son motor. Pero me gusta más la idea de los veinte años. Me parece más interesante, porque ahí ya no es solo un disco: ahí es todo.

La llegada a Ecuador de Bandalos Chinos

La ruta ecuatoriana de Bandalos Chinos tiene dos momentos y, para Goyo Degano, se sostiene en una conexión especial con el país. La primera parada será Quito, el 5 de junio, en Sound Garden, donde la banda argentina presentará el Vándalos Tour con un repertorio que une su nueva etapa con canciones que ya forman parte del mapa sentimental del indie pop latino, como ‘Vámonos de viaje’, ‘Departamento’ y ‘Mi fiesta’.

Un día después, Guayaquil recibirá al grupo como uno de los nombres principales de Fuerza Natural. Su regreso a la ciudad tiene un peso particular: su última visita fue en 2022 y, cuatro años más tarde, la banda vuelve con otro disco, otra estética y otra forma de pararse frente al público. Guitarras, sintetizadores, bajos con groove y coros diseñados para quedarse dando vueltas serán parte de una noche pensada para cantar, bailar y mirar hacia atrás sin nostalgia quieta.

En Quito, las entradas tienen un valor de 55 dólares para la localidad VIP y 40 dólares para general.

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