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Diario Expreso Ecuador

Bad Bunny logra una victoria judicial en histórica demanda contra el reguetón

Bad Bunny y otros artistas obtuvieron un fallo favorable sobre el ritmo dembow, aunque siguen activos reclamos por fragmentos de grabaciones

Imagen de archivo de Bad Bunny en concierto.

Imagen de archivo de Bad Bunny en concierto.Foto: EFE

Valeria Alvear
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Bad Bunny y decenas de exponentes de la música urbana obtuvieron un fallo favorable en una demanda por derechos de autor que involucraba a cerca de 2.000 canciones de reguetón.

El litigio se concentra en el dembow, un patrón rítmico de origen jamaiquino que se convirtió en uno de los elementos más reconocibles del reguetón. Los productores Wycliffe “Steely” Johnson y Cleveland “Clevie” Browne, conocidos como Steely & Clevie, aseguraban que numerosos artistas habían utilizado sin autorización una combinación rítmica derivada de sus obras.

El juez federal André Birotte Jr., de Los Ángeles, reconsideró una decisión anterior y rechazó una parte central de la demanda. El magistrado concluyó que los demandantes no identificaron una sola obra registrada que contuviera exactamente la combinación rítmica que pretendían proteger.

La resolución representa un alivio para más de 150 artistas y productores demandados. Sin embargo, no pone fin por completo al proceso judicial, pues todavía permanecen reclamos relacionados con el supuesto uso de fragmentos específicos de grabaciones.

¿Qué artistas estaban incluidos en la demanda?

El proceso alcanzó a algunas de las figuras más conocidas del reguetón y la música urbana internacional. Entre los artistas involucrados se encuentran:

  • Bad Bunny
  • Daddy Yankee
  • J Balvin
  • Karol G
  • Justin Bieber
  • Drake
  • Luis Fonsi
  • Pitbull

En el caso de Bad Bunny, más de 35 canciones aparecieron señaladas dentro del litigio. La demanda agrupó progresivamente cerca de 2.000 temas que, según los productores jamaiquinos, incorporaban elementos del ritmo cuya autoría reclamaban.

El número de canciones afectadas convirtió el caso en uno de los litigios por derechos de autor más importantes para el reguetón. Una decisión favorable a los demandantes podía abrir la puerta a nuevos reclamos contra artistas, productores y compañías discográficas que han utilizado patrones similares.

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El debate judicial sobre el ritmo dembow

Los demandantes buscaban proteger una combinación de elementos de percusión que, según su argumento, estaba presente en varias de sus canciones y posteriormente sirvió como base para el desarrollo del reguetón moderno.

El problema jurídico consistía en determinar si esa combinación rítmica podía considerarse una creación original protegida por derechos de autor o si se trataba de un elemento musical demasiado básico y extendido como para pertenecer exclusivamente a una persona.

En una resolución anterior, Birotte había considerado que existían suficientes diferencias entre los criterios de los expertos para que una parte del caso continuara hacia un juicio. No obstante, el juez revisó posteriormente esa decisión.

Bad Bunny dio dos conciertos en Barcelona, España.

Bad Bunny dio dos conciertos en Barcelona, España.EFE/Alejandro García

El magistrado concluyó que Steely & Clevie intentaban construir el supuesto derecho de autor mediante la combinación de elementos procedentes de tres canciones diferentes, en lugar de identificar una composición registrada que contuviera por sí sola el patrón reclamado.

Este argumento había sido cuestionado por la defensa de Bad Bunny. Sus abogados compararon la estrategia con la creación de un “Frankenstein de derechos de autor”, porque reunía fragmentos de distintas obras para reclamar posteriormente la propiedad de una combinación rítmica.

Kenneth Freundlich, abogado del cantante puertorriqueño, sostuvo que no es posible obtener derechos exclusivos sobre un ritmo reconstruyéndolo a partir de varias canciones después de que el litigio ya comenzó.

Según explicó, los derechos de autor protegen aquello que un artista creó y dejó plasmado en una obra específica, pero no una composición armada posteriormente con partes de diferentes grabaciones.

¿Terminó la demanda contra los artistas de reguetón?

El fallo redujo de manera significativa el alcance del litigio, pero el proceso todavía no ha concluido.

La resolución rechazó la teoría general con la que los demandantes pretendían reclamar derechos sobre la combinación rítmica presente en cientos de canciones. No obstante, siguen pendientes acusaciones relacionadas con el supuesto uso directo de fragmentos específicos o samples de grabaciones de Steely & Clevie.

Eso significa que el tribunal todavía deberá analizar si algunas canciones incorporaron partes identificables de las grabaciones originales sin la autorización correspondiente.

Por tanto, el juez no determinó que ningún ritmo pueda estar protegido por derechos de autor ni exoneró automáticamente a todos los demandados de cualquier posible infracción. La decisión se refiere específicamente a la forma en que los productores intentaron construir y sustentar su reclamo sobre el dembow.

¿Qué significa el fallo para el reguetón?

La decisión evita, al menos por ahora, que una combinación rítmica ampliamente utilizada sea reconocida como propiedad exclusiva mediante la unión retrospectiva de elementos pertenecientes a distintas canciones.

Para el reguetón, el fallo reduce el riesgo jurídico que pesaba sobre cientos de composiciones y limita la posibilidad de que patrones básicos del género sean objeto de reclamaciones similares bajo el mismo argumento.

El caso también mantiene abierto el debate sobre los límites de los derechos de autor en la música. Los tribunales deben diferenciar entre una obra suficientemente original para recibir protección legal y aquellos componentes fundamentales —como ritmos, acordes o progresiones— que forman parte del lenguaje compartido de un género.

Aunque la batalla legal continúa por los presuntos fragmentos de grabaciones, el fallo favorable a Bad Bunny y los demás demandados debilitó la acusación que podía afectar a cerca de 2.000 canciones de reguetón.

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