Entretenimiento
Analía Negrete emprende entre joyas, zapatos y arte
Convirtió su formación en joyería en el punto de partida de Carmelo, una marca que experimenta con calzado, carteras y materiales ecuatorianos

Analía convierte la curiosidad en diseño: prueba, mezcla e interviene materiales en sus piezas.
Lo que debes saber
- Carmelo trabaja bajo una lógica cercana al slow fashion: piezas en cantidades reducidas, procesos manuales y una cadena de artesanos.
- Cerca del 90 % de los materiales que utiliza provienen de Ecuador, una apuesta que pone en valor técnicas, oficios y materias primas locales dentro de una propuesta contemporánea.
- La experimentación y los materiales locales construyen piezas con una identidad difícil de repetir.
Analía Negrete no empieza un diseño pensando necesariamente en un zapato o una cartera. Muchas veces empieza frente a un material. Lo observa, imagina con qué podría convivir y deja que de ahí nazca la pieza. Esa forma de crear explica bastante bien el universo de Carmelo, la marca que levantó durante la pandemia y en la que ha encontrado espacio para mezclar su formación como diseñadora de joyas con calzado, carteras, tejidos y trabajo artesanal.
“La joyería me enseñó a entender cómo una piedra, un metal o una textura pueden transformar completamente un zapato o una cartera”, explica.
De ahí que en sus diseños pueden convivir cuero, cristales, tejidos, paja toquilla, metales, concha de nácar, crochet y otros elementos que tradicionalmente no siempre aparecen juntos.
Cerca del 90 % de los materiales que utiliza, asegura, provienen de Ecuador, una elección que también le ha permitido descubrir el potencial de artesanos y técnicas locales.
Su intención final es que un accesorio pueda cumplir una función y al mismo tiempo conservar el valor de una pieza artística. “Una obra de arte no necesariamente tiene que ser un cuadro. También puede ser algo funcional que utilizas en tu vida cotidiana”.
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Carmelo en escena
La historia comercial de Carmelo se ha construido paso a paso. La marca nació en el contexto de la pandemia, cuando los mercaditos y espacios para emprendedores se convirtieron en su vitrina importante. A eso se sumaron las redes sociales y, sobre todo, el boca a boca entre clientas.
Con el tiempo llegaron nuevas formas de exhibición. Actualmente Carmelo está presente en Trebol Concept Store, una tienda multimarca en Samborondón donde sus zapatos pueden convivir con propuestas de otras emprendedoras y generar combinaciones completas para las clientas. Analía también ha colaborado con otras marcas que incorporan sus diseños en producciones y lanzamientos de colecciones.
El tiempo de una pieza
En Carmelo, el tiempo también forma parte del diseño. Un zapato bajo pedido, sin bordados ni aplicaciones complejas, puede tomar entre tres y cuatro días. Pero cuando entran en juego tejidos, piedras, crochet, paja toquilla o bordados, el proceso se alarga y la pieza empieza a pasar por distintas manos.
Analía Negrete trabaja junto a un zapatero que la acompaña desde los inicios de la marca y que, según cuenta, ha sido clave por su apertura para experimentar. A él se suman costureras y artesanas especializadas, mientras ella misma interviene en varias etapas, especialmente en la selección, combinación y aplicación de materiales.
Esa lógica conecta directamente con el slow fashion: producciones pequeñas, procesos artesanales y piezas que no necesariamente se repiten en grandes cantidades. En algunos casos, Carmelo ha realizado apenas cinco unidades de un diseño. Más que acelerar los tiempos, Analía apuesta por poner en valor las horas, el oficio y el trabajo manual que existen detrás de cada accesorio.

En sus zapatos, Analía traslada su sensibilidad por el arte a través de texturas.