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Diario Expreso Ecuador

Mamá nunca se va

“Todo es por mamá”: la historia detrás del éxito de Beber Espinoza, Paula Torres e Irene Tobar

Aunque los deportes que practican son distintos, las tres figuras mundiales guardan una motivación que los inspiró a ganar todo lo que han conseguido

Paula Torres, Beber Espinoza e Irene Tobar junto sus progenitoras en momentos distintos de sus vidas, pero que con un mismo legado para sus trayectorias.

Paula Torres, Beber Espinoza e Irene Tobar junto sus progenitoras en momentos distintos de sus vidas, pero que con un mismo legado para sus trayectorias.Cortesía

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El éxito de Beber Espinoza, Paula Torres e Irene Tobar no se explica solo por talento o entrenamiento. Detrás de cada logro hay una historia que empieza en casa. En el caso del artemarcialista, cada golpe, cada plato y cada victoria llevan el nombre de Digna Aguas, la mujer que lo formó entre disciplina, esfuerzo y saberes ancestrales desde Intag. Su influencia no solo lo llevó al ring, sino que hoy también atraviesa su vida fuera del deporte.

En paralelo, Paula Torres reconoce en su madre, Martha Sarango, el punto de partida de su carrera. Fue quien la impulsó a dar sus primeros pasos en la marcha, la sostuvo en los momentos más difíciles y convirtió cada resultado —sin importar el lugar— en motivo de orgullo. Aunque ya no están físicamente, su presencia se mantiene activa en cada decisión, entrenamiento y competencia.

Este especial de EXPRESO muestra cómo ese legado materno no desaparece: se transforma en una fuerza constante que sigue guiando sus carreras, su disciplina y la forma en que entienden el esfuerzo y la vida

Beber Espinoza: “Peleo, cocino y gano por Doña Digna”

Beber Espinoza junto a una foto del recuerdo de su madre cuando lo tenía a él en brazos.

Beber Espinoza junto a una foto del recuerdo de su madre cuando lo tenía a él en brazos.Angelo Chamba / EXPRESO

Cuando el nombre de Beber Espinoza se escucha en algún lado, todos lo relacionan con boxeo, artes marciales, kick boxing y más recientemente con Máster Chef Celebrity Ecuador; sin embargo pocos conocen a Duba -su segundo nombre- como le decía su madre, Digna Aguas.

“Todo mi éxito es gracias a mi madre, porque cada vez que entrenaba duro, siempre lo hacía pensando en ella y decía: 'Por mi mamá tengo que pelear y ganar'. Ella siempre está en mi cabeza en todas las competencias y en la vida cotidiana” afirma.

La iniciadora de todo

Doña Digna, como la conocían de cariño, y su padre, Eusebio Espinoza, llevaban al último hijo del matrimonio, a mirar películas de acción después de trabajar vendiendo los productos agrícolas que cultivaban en su casa, en Intag (Imbabura) hace 55 años.

“Mi mamá me llevaba al teatro Apolo o Sucre, en Otavalo, para mirar las películas de Bruce Lee y los films de Mohamed Alí... Creo que eso fue lo que despertó en mí la idea de hacerme artemarcialista y boxeador”, cuenta a EXPRESO rememorando su gran legado.

Al ser el último de 14 hermanos, el deportista siempre fue el consentido, dice, aún así acepta que su madre recién conoció el deporte por la incursión de Beber en las disciplinas que lo vieron triunfar a nivel nacional e internacional.

Digna, la nutricionista

Añora que lo alimentaba con sus platos favoritos como camote con salsa de maní, frejol negro, yuca o plátano maduro con atún. “Ella sabía qué cosas darme de comer para que esté fuerte en el deporte y me decía: 'Come panela chancada con queso, sopa de quinua, de harina de haba, con choclo, platos de tostado y ningún rival va a aguantar tus golpes, porque esto es alimento'. Y contaba: 'Así nos alimentábamos los negros de antes'. Ella me alimentaba con sus conocimientos ancestrales porque nunca estudio gastronomía o nutrición”, recordó. También varias veces lo hizo masticar caña para que se le endurezca la mandíbula y no sienta cuando lo golpeaban.

Digna la 'fisioterapueta'

Dentro de esa sabiduría que caracterizaba a su madre, fallecida a los 101 años en 2024, el deportista contó la anécdota de la piedra de licamancha, un compuesto que ayuda a restablecer fracturas, lisiaduras y torceduras.

“Tenía una fractura en la mano y ella (madre) me dijo: 'Cuidado se vaya a operar mijo, solo haga que le pongan la férula y yo le aplico (en pomadas o emplastos) la licamancha'". Fue así como evitó ir al quirófano varias veces. “Era sabia mi madre”, rememoró con nostalgia.

Consejos de madre

Una de las cosas que más destaca, es que cada vez que se veían o Beber la visitaba, doña Digna le daba consejos. Entre ellos le decía que respetara a las mujeres, porque “el que anda con una sola prospera”, mencionó. Hoy evoca con una sonrisa: “fue en lo único que no le hice caso”.

Ser “un poco mujeriego” le iba mal, revela; tenía dinero, pero se sentía vacío. "Ahora, cuando ando en pareja, es solo una y por eso me va bien en la vida. Digo: 'mi madre tenía razón'", comentó.

Otro de los consejos que recibió de su mamá es que se aleje de los vicios. “Mi madre siempre me cuidó, me protegió, pero así mismo me regañaba cuando me tomaba un trago y me decía: ‘Mijo, usted no puede tomar porque es deportista, tiene que alimentarse bien, estar sobrio y tranquilo’. En ese momento me molestaba, pero ahora me doy cuenta de que eso me decía por cuidarme”.

Además, Digna siempre aconsejó a sus hijos que sean honrados, buenas personas, trabajadores y que ayuden a la gente, sea quien sea. “Siempre me daba unos pantaloncitos remendados, me quedaba mirando a los ojos y me decía: ‘Mijito, más que sea remendadito, pero limpio’”.

Madre luchadora

Espinoza considera que sacó la fuerza de Digna. “Ella hacía 10 o 15 viajes cargando quintales de frejol para ganar algo de dinero y darnos de comer a nuestros hermanos. Era una mujer muy guapa, luchadora y emprendedora. Así nos sacó adelante a todos”.

Con el aún fresco recuerdo de la muerte de su progenitora, Beber Duba confiesa que le diría que la ama. "La sigo amando como desde muy pequeñito (hace una pausa para secarse las lágrimas). Hubiera querido nunca alejarme de ella. Estoy seguro que ella respondería: 'Yo lo amo más, eres mi hijo amado'".

Beber casi todos los días siente la presencia de doña Digna Aguas. “Cuando llegó cansado al gimnasio para abrirlo y me quiero quedar dormido, siento que alguien me toca como lo hacía y le digo asómate porque sé que es ella (sonríe)".

Paula Torres: “Mi mamá nunca me puso límites en la marcha”.

La marchista ecuatoriana Paula Torres muestra la medalla de oro que ganó en la maratón del Mundial por Equipos en Brasil.

La marchista ecuatoriana Paula Torres muestra la medalla de oro que ganó en la maratón del Mundial por Equipos en Brasil.KARINA DEFAS / EXPRESO

Ecuador tiene una campeona mundial de marcha gracias a Martha Sarango. Sí, un nombre poco o nadie conoce, pero que es la causante de que Paula Torres haya dedicado su vida a una disciplina que muchas veces quiso dejar, pero que por ella no lo hizo.

“Cuando tenía 12 años le dije a mi mamá que quería hacer algo extracurricular, sea en la música o en algún deporte. Finalmente ella escogió el último y nunca me puso límites a todo lo que yo quería, pese a la escasez de recursos que teníamos”, empieza diciendo Paula.

“Fue la primera persona que dijo que probara en la marcha, porque le parecía un deporte bonito. Aún así yo le dije que no, porque no me llamaba la atención; luego ella me convenció y se puso supercontenta”, precisa con una sonrisa.

La fanática desde el día 1

La pequeña Paula en una foto del recuerdo con su mamá, Martha Sarango.

La pequeña Paula en una foto del recuerdo con su mamá, Martha Sarango.Cortesía

Doña Martha siempre estuvo presente en el camino de la ahora campeona mundial individual y por equipos de maratón de marcha en Brasil, el pasado abril. Cada vez que cruzaba la meta estaba para abrazarla y felicitarla; siempre con una camiseta de la selección de fútbol para homenajearla.

Torres recuerda que los resultados al principio no la acompañaron, aún así para doña Martha hasta un quinto o último lugar era motivo de celebración. “Siempre llegaba a la casa o la llamaba para contarle noticias que para el mundo no eran muy importantes, pero para mí sí y ella las compartía conmigo con la misma emoción, así no supiera de lo que le estaba hablando”, cuenta con la voz entrecortada.

Para la marchista cuencana, la parte económica siempre fue una complicación en su carrera; sin embargo, no sabe cómo doña Martha conseguía para pagar las rehabilitaciones, los medicamentos, hasta para que coma algo luego de las prácticas. "En definitiva, siempre me hizo sentir que todo lo malo iba a pasar y que iba a llegar mi momento. Hoy es algo que me da fuerza".

Los Juegos Olímpicos en la vida de Paula

Una de las últimas veces que la mamá de Paula la esperó en la meta.

Una de las últimas veces que la mamá de Paula la esperó en la meta.Cortesía

Como toda deportista de alto rendimiento, Paula siempre aspiró a participar en unos Juegos Olímpicos, de ahí que París 2024 se mostraba como esa oportunidad de oro. Y llegó, la única diferencia fue que esta vez no estuvo su mamá para esperarla en la meta. Martha murió en 2023.

“Los Juegos Olímpicos siempre tuvieron un significado muy chévere para nosotras (madre e hija), tanto así que ediciones anteriores veíamos todas las competencias en todos los horarios posibles por televisión. Mientras yo miraba, ella tejía. Así que cuando participé en Francia siempre tuve en mi cabeza y corazón de que ella me estaba viendo como cuando lo hacíamos en la casa”, rememoró.

Paradójicamente, su progenitora pasó del plano terrenal luego de la primera medalla internacional de Paula conseguida en Sudamericano Sub 23 de Brasil, en 2023. Aún así Doña Martha, talentosa para las obras artísticas y manuales, pintó un cuadro de su hija marchando con un fondo del atardecer que Paula hasta ahora conserva.

“Esas cosas me marcaron para toda la vida, porque sentía que mi mamá siempre sabía estar para mí, en las buenas y las malas. Y aún lo está. Es mi fuerza para seguir”, comentó la marchista.

El legado de doña Martha Sarango

La marchista ecuatoriano con su familia completa.

La marchista ecuatoriano con su familia completa.Cortesía

Aunque la muerte de su mamá significó un momento "durísimo" para la deportista azuaya, también fue la forma de dedicarle todos sus triunfos desde ese momento al cielo.

“Mi mamá nos dejó un legado de siempre estar unidas, de apoyarnos y de respaldarnos en todo, tanto para mis hermanas como para mí. Las cosas que nos enseñó como mujer y madre son las que nos quedan para la vida y el deporte”, señaló.

Hoy todo tiene que ver con ella, añade. "Dejó un legado de mujeres fuertes, independientes e inteligentes y es algo por lo que voy a estar siempre agradecida, porque en la vida no hay nadie que te ame tal como eres, no como una mamá”. Ahora Paula honra la vida de su madre.

Irene Tobar y la promesa que cambió su vida: la arquera que convirtió el dolor en inspiración

Irene Tobar cuando jugaba en el Al Amal SC de la Premier League de Arabia.

Irene Tobar cuando jugaba en el Al Amal SC de la Premier League de Arabia.ARCHIVO

La historia de Independiente del Valle no solo se construye con títulos y protagonismo internacional. También está marcada por historias humanas de esfuerzo, resiliencia y superación, como la de Irene Tobar, arquera del club ecuatoriano y exjugadora del fútbol de Arabia Saudita, quien encontró en una dolorosa pérdida la fuerza para seguir adelante y cumplir sus sueños.

Detrás de cada atajada de Irene existe una motivación profunda: el recuerdo de su madre, doña Cecilia Mera, fallecida en 2005, cuando la futbolista apenas tenía 15 años. A más de dos décadas de aquel momento que marcó su vida, Tobar mantiene intactas las enseñanzas que heredó de quien considera su mayor inspiración.

“Lo que siempre vi y me mostró fue su responsabilidad en todo lo que realizaba a diario. Eso es lo que llevo yo a todos lados, no solo en el deporte que practico, sino en todo lo que hago”, recuerda la guardameta ecuatoriana.

Pero hay una frase que permanece grabada en su memoria y que, según cuenta, se convirtió en el motor de su carrera profesional: “Fueron sus últimas palabras antes de partir: ‘No hay nada imposible que no puedas cumplir, todo depende de ti’”.

La historia de Irene Tobar: sacrificio, fútbol y una promesa de vida

Gianpierre Tobar Franco, Emma Franco, Fiorella Tobar Franco, Jesús Tobar e Irene.

Gianpierre Tobar Franco, Emma Franco, Fiorella Tobar Franco, Jesús Tobar e Irene.ARCHIVO

Antes de consolidarse como arquera profesional y representar a clubes importantes, Irene Tobar atravesó uno de los momentos más difíciles que puede enfrentar una adolescente: perder a su madre. Sin embargo, lejos de derrumbarse, encontró en aquellas enseñanzas la motivación para construir su camino en el fútbol femenino.

La futbolista recuerda a doña Cecilia como una mujer luchadora, trabajadora y optimista, capaz de enfrentar cualquier dificultad con valentía.

“Jamás me acosté sin comer, porque ella, con su trabajo, se aseguraba de que nunca faltara un plato en la mesa”, cuenta emocionada.

Ese ejemplo de perseverancia se convirtió en la base de su mentalidad dentro y fuera de las canchas. Tobar asegura que aprendió que las dificultades no se superan lamentándose, sino actuando.

“Siempre habrá problemas, pero si nos quedamos sufriendo, no solucionamos nada. Hay que buscar la manera de salir adelante”, afirma.

De Arabia Saudita a Independiente del Valle: el crecimiento de Irene Tobar

Tobar en un entrenamiento, antes de pasar a ficha por Independiente del Valle

Tobar en un entrenamiento, antes de pasar a ficha por Independiente del ValleARCHIVO

La carrera de Irene Tobar también refleja el crecimiento del fútbol femenino ecuatoriano. Su paso por el balompié de Arabia Saudita le permitió adquirir experiencia internacional antes de llegar a Independiente del Valle, uno de los proyectos deportivos más importantes del país.

Sin embargo, más allá de los logros deportivos, la arquera asegura que su verdadera motivación sigue siendo honrar la memoria de su madre.

“Siempre pongo en mis redes una frase en su honor. Mi mamá es mi mujer valiente. Lo que hizo hasta sus últimos días fue luchar por no dejarnos solas”, confiesa.

Con emoción, Irene revela que antes de morir, su madre le hizo prometer que alcanzaría grandes cosas en la vida. Hoy siente que, poco a poco, está cumpliendo esa promesa.

“Creo que lo he ido logrando. Al final, los padres solo quieren ver a sus hijos salir adelante, ser personas de bien y vivir con orgullo y tranquilidad”.

Irene Tobar, símbolo de resiliencia en el fútbol ecuatoriano

La historia de Irene Tobar trasciende el deporte. Su testimonio refleja el esfuerzo de miles de mujeres que luchan diariamente por salir adelante pese a las adversidades. En cada entrenamiento, en cada partido y en cada desafío, la arquera ecuatoriana lleva consigo el legado de una madre que le enseñó que no existen imposibles cuando hay disciplina, fe y perseverancia.

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