Sociedades Anónimas en Ecuador: el debate que divide al fútbol tras crisis de Barcelona
Opinión:El debate de esta figura en el deporte avanza entre promesas de modernización, intereses empresariales y la falta de controles claros

Juan Francisco Rossel (i) de Católica disputa el balón con Cristian Báez de Barcelona en el partido donde el equipo chileno eliminó a los canarios de Copa Libertadores.
Cada vez que Barcelona SC fracasa en la Copa Libertadores, Emelec desbarranca en el torneo local, o Liga de Quito no ofrece el espectáculo que sus hinchas esperan con rabia, se ha vuelto común en el fútbol ecuatoriano sacar de la manga la carta de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), como solución universal a todos los males y carencias.
Concebidas como una especie de piedra filosofal capaz de convertir el plomo más vulgar en oro, las SAD son promocionadas con novelería y fervor como el puntal de la modernización del fútbol, un ascensor que llevará a los clubes del país, sin escalas, hacia el protagonismo y una prosperidad ilimitada, lejos de las deudas y la pobreza.
La puesta en escena no es difícil y, sobre todo, resulta efectiva para captar la atención del hincha desesperado que ve que sus equipos no avanzan. Y es que las SAD, según sus defensores, aterrizarán con costales llenos de dinero que repartirán a manos llenas para pagar deudas y contratar planteles poderosos. ¿Quién puede oponerse a eso? Nadie.
Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y menos idílica, ya que las SAD en Ecuador, actualmente, son impracticables y hasta peligrosas.
¿Quién pondría el dinero en las SAD?
“Casualmente”, tras una de las últimas derrotas de Barcelona, ganó espacio la noticia de que el grupo mexicano Caliente estaba dispuesto a llegar al Monumental con billetera llena. Para impresionar a los hinchas desesperados, se lanzaron al aire cifras: $ 100 millones, plata que los ‘mejor informados’ ya sabían cómo se repartiría: 60 millones para pagar la deuda histórica, 20 para armar el equipazo que al fin gane la Libertadores, 10 para construir el centro de alto rendimiento y 10 más para múltiples mejoras.
César Farías, rostro visible del Barcelona de hoy -no solo como director técnico, sino como una suerte de presidente de facto-, no ahorró elogios ante esta posible llegada. “Se avizoran tiempos mejores”, dijo en radio KCH de Guayaquil el pasado 9 de mayo. El venezolano añadió que conoce desde hace 15 años a Jorge Alberto Hank, propietario del Grupo Caliente. y que le genera las mejores sensaciones saber que “está interesado en venir y aportar a esta nueva ilusión”.
Hank, miembro de una de las familias más cuestionadas de México, un personaje polémico, señalado por sus presuntos vínculos con redes de lavado de dinero del Cártel de Sinaloa, lo que ha provocado ya sanciones de Estados Unidos a algunas de sus empresas.
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Los límites legales de las SAD en Ecuador
En esferas menos espinosas, su actividad con equipos de fútbol también genera debate, pues ejerce multipropiedad: mantuvo intereses simultáneos en Xolos de Tijuana y Querétaro, clubes que usa como plataforma para promover su negocio de casas de apuestas, juegos de azar e hipódromos.
Con ese prontuario, Farías conoce a Hank de su etapa en Xolos, por lo que queda claro que no ignora los señalamientos sobre quien considera responsable de posibles “tiempos mejores” para un Barcelona cuya crisis hace que cualquier esperanza sea válida.
Ningún medio puede hacerse eco de posibles inversores externos sin cuestionar el origen de los capitales que llegarían mediante las SAD. La Ley del Deporte vigente, la misma que abrió las puertas a estas entidades, establece en su artículo 219 la prohibición de vincular casas de apuestas con organizaciones deportivas. Precisamente ese es uno de los principales negocios de Hank.
Quienes lanzan al viento nombres de interesados en las SAD ni siquiera reparan en los impedimentos legales. Miguel Ángel Loor, infaltable en estos debates, calificó de “tóxicos” a quienes alertaron sobre el historial y los obstáculos de Hank y el Grupo Caliente.
“Logran convencer a uno de los dueños de clubes más importantes de México para que venga a ver cómo está la situación de un equipo y, en general, el entorno futbolero del país. ¿Y qué hacemos? Criticamos, destruimos, acusamos, atacamos y ahuyentamos”, declaró el titular de LigaPro ante las primeras inquietudes sobre el tema.
En lugar de mantener una distancia prudente y exponer ante el aficionado las reglas que deben respetarse para consolidar las SAD, el presidente del ente rector del fútbol profesional toma partido y, con su falta de pensamiento crítico, faculta a quienes creen que el dinero lo justifica todo y que no importa de dónde venga ni quién lo traiga. Esto es, al menos, peligroso.
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¿Las SAD son realmente la solución?
Las SAD, a esta hora, aún son inaplicables por falta de normativa accesoria de la Superintendencia de Compañías. Una vez subsanada esa circunstancia, el tema deberá pasar por los procesos internos de cada institución, donde no puede pasarse por alto la voz del socio. Ser SAD no es una decisión unilateral de los directivos, mucho menos una imposición.
El Ecuador convulso y violento de hoy no puede permitir que el fútbol se convierta en una puerta giratoria para capitales de origen cuestionable. No basta con que alguien ofrezca 100, 200 o 300 millones para “comprar” o invertir. Lo primero es la claridad y la trazabilidad de ese dinero, los antecedentes de quienes lo traen y su responsabilidad ante el fisco ecuatoriano.
Alentar la entrada de personajes con turbios antecedentes no es modernización, es claudicación. La esperanza de los hinchas merece ser alimentada, pero no a cualquier precio. Finalmente, la actitud más responsable es partir de un mínimo: no existen fórmulas mágicas ni benefactores. Cualquier modelo que elija un club debe ser manejado con honestidad, transparencia y capacidad. En el fútbol ecuatoriano ya no cabe un salvador más.