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Un legado de ecuavóley que se volvió semillero en Ibarra
Aníbal Valenzuela fue un destacado jugador de ecuavóley y ahora ve a sus hijos brillar como profesionales y formadores de nuevos talentos

La Escuela de Ecuavóley Hugo Valenzuela se creó en 2023 de la mano del exitoso jugador.
Aníbal Valenzuela nunca se imaginó que un día su deporte podría ser el sustento para sus hijos. Él fue uno de los mejores jugadores de ecuavóley en los años noventa e inicios de los dos mil.
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Destacaba por su juego como colocador, volviéndose reconocido primero en la provincia de Imbabura y, después, recorriendo el país protagonizando intensos partidos.
Charlando con EXPRESO en su natal Ibarra, Aníbal cuenta que se dio el lujo de ganar a varios de los grandes exponentes de su época: Loco Abad, Gustavo Vinces, Tío Gongora, entre otros.
Pero a pesar de que logró ganar algo de dinero en el ecuavóley con los partidos de contrato, nunca se imaginó que la siguiente generación, de la que son parte sus hijos, podría dedicarse al cien por ciento a este deporte.
Ahora Valenzuela ve de cerca esta realidad con sus hijos Luis y Hugo, entrenador y jugador de Ibarra Norteños, respectivamente. Ambos son parte de la estructura de la Liga Nacional de Ecuavóley (LNE) desde la primera edición en 2025, percibiendo sueldos por su actividad deportiva.
Su padre fue quien sembró el gusto por este deporte, pues lo acompañaban a sus partidos, sobre todo Luis, el mayor. Ya en la adolescencia, los hermanos empezaron a jugar y poco a poco se medían a los más fuertes. Hugo recuerda que a las canchas de La Victoria, en su ciudad, llegaban los mejores del país, los mismos que ahora miden como profesionales.

Aníbal Valenzuela trasladó a sus hijos, Luis y Hugo, la pasión por el ecuavóley.
Pero antes del nacimiento de la LNE, ellos ya dieron un paso clave para que este deporte sea su sustento. En 2023 se inauguró la Escuela de Ecuavóley Hugo Valenzuela. La iniciativa tomó fuerza gracias al reconocimiento que había ganado el menor de los hermanos con su título en la Copa Canela 2022 con el club Celestial, junto a Rubén ‘La Bestia’ Valencia y Culebrilla (Jefferson Duran).
El histórico torneo, que tuvo su primera edición en 2011, marcó un crecimiento importante para los ecuavolistas del país, que empezaron a tener mayor visibilidad gracias a la difusión en medios y las transmisiones de partidos. A la vez, las redes sociales se fueron llenando de contenido de ecuavóley y los propios jugadores empezaron a compartir videos de jugadas o a transmitir sus partidos.
También Hugo Valenzuela experimentó ese crecimiento en redes tras ese título de 2022, pues su equipo había vencido a los legendarios Carlos Toro, Darwin ‘Mono’ Gil y Robert Ordóñez en la final, siendo recordada como una de las mejores definiciones por su alto nivel de juego y tiempo de duración.
Ese año lo catapultó definitivamente y, tras una posterior gira por Europa, retornó al país para dar inicio a su proyecto de la escuela formativa. Fue su pareja, Jessi González, quien lo motivó. Según relata la joven, que también es ecuavolista, le sugirió que aproveche esa fama y la necesidad de un espacio de entrenamiento de este deporte en Ibarra.
Así nació la escuela y Hugo confiesa que la primera convocatoria le sorprendió. Mientras él se imaginaba que habría pocos estudiantes y su esposa le decía que tenga confianza, fueron más de veinte chicos quienes acudieron cuando se anunció la apertura. Actualmente son entre 70 y 100 estudiantes.

Más de 70 estudiantes de variadas edades se forman en la Escuela de Hugo Valenzuela.
Formación pensada en la profesionalización de los jugadores
Los alumnos reciben entrenamientos específicos de ecuavóley con una visión de profesionalismo, priorizando la preparación física, la técnica con la pelota en las manos y también el trabajo táctico en cuanto a movimientos y respuestas para las distintas modalidades: gancho y coloque.
Jugar ecuavóley es algo reservado para un día de la semana, en donde los estudiantes ya ponen en práctica lo aprendido.
A Aníbal, el progenitor, todavía le cuesta creer cómo cambió su deporte. Cuenta que antes era imposible un espacio de entrenamiento y los que lograban destacar era porque se preparaban solos. Él, por ejemplo, practicaba mucho sus saltos, pero solo lo podía hacer al terminar su jornada laboral.
Ahora ve con admiración a sus hijos, disfrutando en primera fila los partidos de Hugo y viéndolo dirigir a Luis, quien también fue jugador de ecuavóley y de fútbol, pero las lesiones le impidieron seguir.
El hermano mayor cambió su rol y ahora, además de formador de nuevas figuras, es el cerebro en el área técnica de Ibarra Norteños, uno de los equipos favoritos de la Liga Nacional de Ecuavóley, que viene puntero en la división norte en el torneo clausura 2026.
Las redes sociales fueron una parte clave
Además de motivar a la creación de la escuela, Jessi González ha sido protagonista del crecimiento en redes sociales del perfil de su esposo Hugo, de la escuela de ecuavóley y del suyo, con 76.000 seguidores en TikTok.

Jessi González ha inspirado a través de redes sociales a la práctica del ecuavóley femenino.
La joven entiende el poder de las redes sociales para la difusión de su deporte. Es quien habitualmente se instala al borde de la cancha para intentar atrapar las mejores jugadas de Hugo y trasladarlas a las redes, algo que ha aportado para que sea uno de los jugadores más queridos nivel nacional.
También a través de las redes ella ha conseguido motivar a otras mujeres para la práctica de este deporte. En su escuela actualmente cuentan con una decena de chicas preparándose, incluyendo a la actual reina de Ibarra, Amber Villa, que sorprende con su talento en las canchas.