La Tricolor llega a Kansas City y despierta el orgullo de una comunidad ecuatoriana olvidada
La llegada de la Selección ecuatoriana al Mundial transforma a Kansas City en un punto de encuentro para migrantes que mantienen vivo su vínculo con Ecuador

La llegada de la Tricolor al Mundial convierte a Kansas City en un punto de encuentro para cientos de ecuatorianos que viven en distintos estados de Estados Unidos.
Cuando Antonella Zavala piensa en Ecuador, lo primero que recuerda no es un lugar específico, sino una forma de vivir. Almorzar con su familia todos los días, conversar sin mirar el reloj, tomarse una siesta después de comer y tener la playa a pocos minutos de distancia. Hace 14 años dejó Portoviejo para instalarse en Kansas City, una ciudad muy distinta a la que la vio crecer. Desde entonces ha aprendido a construir una vida lejos de casa, aunque admite que hay cosas que nunca se dejan de extrañar.
“En Ecuador me acuerdo que iba a almorzar con mi familia, me tomaba mi siesta. Eso no pasa aquí. Aquí estamos rápido, rápido trabajando”, cuenta. También extraña el mar. “Imagínate, en Manabí lo tenía a 30 minutos”.
Copa Mundial de Fútbol
Ecuador vs Curazao: las figuras caribeñas que intentarán sorprender a la Tri en el Mundial 2026
Ginno Zambrano
Historias como la de Antonella se repiten entre decenas de ecuatorianos que han convertido a Kansas City en su hogar. No son tantos como en Nueva York, Nueva Jersey o Chicago, ciudades que concentran algunas de las comunidades ecuatorianas más numerosas de Estados Unidos, pero han logrado construir una red de apoyo que les permite mantener vivas sus raíces.
Según datos demográficos, el área metropolitana de Kansas City supera los 2,2 millones de habitantes y cuenta con una comunidad latina en constante crecimiento. En Kansas City, Kansas, las personas de origen hispano representan más de un tercio de la población, mientras que en Kansas City, Missouri, superan el 12 %. Sin embargo, la presencia ecuatoriana continúa siendo relativamente pequeña en comparación con otros destinos migratorios tradicionales.

Aunque la comunidad ecuatoriana en Kansas City es pequeña, sus integrantes han construido una red de apoyo que fortalece el sentido de pertenencia y solidaridad.
Una comunidad que aprendió a encontrarse
Judith Sandoval llegó a Kansas City hace más de cinco décadas. Recuerda que cuando arribó apenas existían unas pocas familias ecuatorianas y que encontrar cualquier elemento que la conectara con su país era prácticamente imposible.
“Cuando nosotros llegamos aquí no había nada ecuatoriano, absolutamente nada. Unas 10 o 20 familias como mucho”, recuerda. Lo que más extrañaba eran las comidas, los sabores y las costumbres que había dejado atrás.
Con el paso de los años, la comunidad fue creciendo lentamente. Hoy existen asociaciones, grupos de apoyo y encuentros que permiten a los ecuatorianos mantenerse conectados. Antonella Zavala, quien actualmente preside la Asociación de Ecuatorianos en Kansas City, asegura que una de las prioridades es acompañar a quienes llegan buscando orientación o ayuda.
La necesidad se ha vuelto aún más importante en medio de la incertidumbre migratoria que viven muchos extranjeros en Estados Unidos. Zavala explica que algunas personas incluso han manifestado temor de asistir a eventos masivos por miedo a su situación legal. Por eso, organizaciones comunitarias y voluntarios se han convertido en un respaldo fundamental para quienes intentan abrirse camino lejos de casa.
“Los ecuatorianos siempre nos damos la mano”, resume Antonella, convencida de que la solidaridad ha sido una de las claves para mantener unida a la comunidad.

Banderas, camisetas y acentos ecuatorianos comienzan a llenar Kansas City ante la llegada de la Selección para disputar su segundo partido del Mundial.
El Mundial que convirtió a Kansas City en un pedazo de Ecuador
Por eso, la llegada de la Selección ecuatoriana para disputar su segundo partido del Mundial tiene un significado que va mucho más allá del fútbol.
Para Patricia Mosquera, quien dejó Guayaquil hace 25 años en busca de nuevas oportunidades, ver la bandera ecuatoriana en restaurantes, bares y calles de Kansas City provoca una emoción difícil de describir.
“Es un orgullo. Es sentir un pedacito de Ecuador aquí”, dice.
Óscar Marín, que emigró desde Quito cuando tenía 17 años, coincide. Durante años viajó a otros estados para acompañar a la Tricolor. Esta vez, en cambio, la Selección llegará hasta la ciudad que considera su segundo hogar.
Copa Mundial de Fútbol
Vozinha: EE. UU. facilita trámite migratorio de su madre en pleno Mundial
Jerson Ruiz
“Muy feliz, muy emocionado. Ya quiero que sea viernes, sábado para vivir la experiencia”, cuenta. Su hija nació en Estados Unidos, pero creció escuchando historias sobre Ecuador. “Se siente más ecuatoriana”, afirma con orgullo.
La expectativa es enorme. Antonella Zavala asegura que durante los últimos días ha recibido mensajes de ecuatorianos que llegarán desde distintos rincones del país para vivir la fiesta mundialista. Muchos jamás habían pensado visitar Kansas City, pero ahora tienen una razón especial para hacerlo.