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Diario Expreso Ecuador

De Guayas a Kansas City: los ecuatorianos aprovechan el Mundial para hacer negocio

La llegada de miles de aficionados ha impulsado las ventas de comerciantes y migrantes en Kansas City, donde Ecuador enfrenta a Curazao

Camisetas de la selección ecuatoriana se venden en las calles de Kansas City en la previa del partido entre Ecuador y Curazao por el Mundial 2026.

Camisetas de la selección ecuatoriana se venden en las calles de Kansas City en la previa del partido entre Ecuador y Curazao por el Mundial 2026.Katherine Argudo

Publicado por
Katherine Argudo González

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El Mundial no solo se juega dentro de los estadios. En Kansas City, donde Ecuador disputa este sábado 20 de junio de 2026 su segundo partido de la fase de grupos ante Curazao, la fiebre futbolera también ha transformado calles, restaurantes y espacios públicos en escenarios de actividad económica.

A pocos días del encuentro, la ciudad se ha llenado de señales que evidencian el impacto del torneo. Restaurantes, cafeterías y cadenas de comida rápida han colocado banderas de los países participantes, mientras que algunos negocios exhiben carteles de bienvenida dirigidos a los aficionados que han llegado desde distintas partes del mundo para seguir a sus selecciones.

La presencia de miles de visitantes ha generado oportunidades para grandes comercios, pero también para pequeños emprendedores, migrantes y vendedores ambulantes que han encontrado en el Mundial una ocasión para incrementar sus ingresos.

Camisetas, banderas y recuerdos mundialistas toman las calles

En varios puntos de Kansas City es posible encontrar puestos improvisados, carpas y mesas repletas de productos relacionados con la Copa del Mundo. Camisetas de selecciones, gorras, bufandas, banderas, llaveros y hasta muñecos de las mascotas oficiales forman parte de la oferta para los aficionados.

Uno de esos vendedores es Ricardo Jácome, ecuatoriano oriundo de la provincia del Guayas, quien recorrió cerca de 3.000 millas dentro de Estados Unidos para llegar hasta Kansas City junto a su familia y aprovechar el movimiento generado por el torneo.

"Estoy vendiendo camisetas, recuerdos del Mundial, la mascota y los llaveritos. Yo soy de Ecuador, de la provincia del Guayas. Y me dedico a otras actividades, pero por lo del Mundial lo estoy haciendo", comenta mientras atiende a varios compradores.

Comerciantes venden banderas de la Tri en Kansas City en la previa del partido entre Ecuador y Curazao.

Comerciantes venden banderas de la Tri en Kansas City en la previa del partido entre Ecuador y Curazao.Katherine Argudo

Su caso refleja cómo el torneo se ha convertido en una oportunidad temporal para personas que normalmente no se dedican al comercio, pero que ven en la concentración de aficionados una posibilidad para generar ingresos adicionales.

El ambiente recuerda a las afueras de los estadios latinoamericanos. Entre los puestos se escuchan voces ofreciendo productos y promociones a quienes caminan rumbo a las actividades relacionadas con el Mundial.

"¡Camisetas!", "¡Bandera, bandera, bandera!", o incluso "¡Le fiamos también!", son algunas de las frases que se repiten constantemente entre los vendedores.

El Mundial abre oportunidades para migrantes y emprendedores

Más allá de los grandes patrocinadores y comercios establecidos, la Copa del Mundo también ha creado un escenario favorable para pequeños negocios que encuentran en los aficionados una oportunidad para aumentar sus ventas durante unas semanas.

Muchos de ellos han adaptado su oferta al ambiente mundialista, incorporando productos relacionados con las selecciones participantes y aprovechando la presencia de turistas que recorren la ciudad en los días previos a los partidos.

Estadounidenses también aprovechan la fiebre del fútbol

El fenómeno no se limita a la comunidad latina. Algunos residentes de Kansas City también han decidido sumarse al movimiento comercial que acompaña al torneo.

Ese es el caso de Harmon, un estadounidense que instaló una pequeña mesa para comercializar artículos mundialistas. Entre risas, muestra su mercancía a los visitantes.

"Tenemos camisetas, tenemos mangas, tenemos gorras... y también banderas", dice mientras señala los productos exhibidos.

A pocos metros, otros comerciantes ofrecen prendas de distintas selecciones e intentan atraer compradores con descuentos de última hora.

"¡A mitad de precio le damos! ¡Todos los equipos, papá!", grita uno de ellos a los aficionados que recorren la zona.

Entre camisetas y recuerdos mundialistas, las banderas de Ecuador destacan en los puestos instalados cerca de las zonas de aficionados en Kansas City.

Entre camisetas y recuerdos mundialistas, las banderas de Ecuador destacan en los puestos instalados cerca de las zonas de aficionados en Kansas City.Katherine Argudo

Una fiesta que también se mide en ventas

La escena demuestra cómo un evento deportivo de alcance global termina impactando mucho más allá del terreno de juego. Mientras Ecuador se prepara para disputar un partido clave en sus aspiraciones de avanzar a dieciseisavos de final, cientos de personas aprovechan el flujo de visitantes para hacer negocios, promocionar sus productos y participar, a su manera, de la fiesta del fútbol.

Porque en Kansas City, durante estos días, el Mundial también se juega en restaurantes, calles, plazas y puestos improvisados donde cada camiseta vendida y cada bandera desplegada forman parte de una economía que se mueve al ritmo de la pasión futbolera.

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