Quimioterapia infantil puede dejar una huella permanente en tejidos sanos, revela estudio
Una investigación publicada en Science detectó que los tratamientos de quimioterapia a base de platino pueden provocar mutaciones en tejidos sanos de niños

Los fármacos de quimioterapia a base de platino han demostrado ser muy eficaces para combatir el cáncer.
Los tratamientos de quimioterapia a base de platino han sido fundamentales para aumentar la supervivencia frente al cáncer infantil. Sin embargo, sus efectos pueden permanecer en el organismo mucho después de terminar la enfermedad.
Un equipo internacional liderado por científicos del Wellcome Sanger Institute, en Reino Unido, descubrió que estos medicamentos pueden dejar una huella genética permanente en tejidos sanos de los niños. Los resultados fueron publicados este 10 de septiembre en la revista científica Science.
El hallazgo no cuestiona el uso de la quimioterapia. Los investigadores insisten en que continúa siendo una herramienta esencial e insustituible para tratar determinados cánceres infantiles. Lo que buscan es comprender mejor sus efectos a largo plazo para intentar reducirlos en el futuro.
¿Qué encontraron los científicos?
La investigación determinó que la quimioterapia con platino puede provocar un envejecimiento celular prematuro y generar, en un período relativamente corto, una cantidad de mutaciones comparable con la acumulada durante décadas de vida adulta.
Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron 186 muestras de sangre, tumores hepáticos y tejido hepático no canceroso de nueve niños que habían recibido quimioterapia a base de platino.
Los resultados fueron comparados con muestras de menores que habían recibido otros tratamientos y de niños que no habían sido sometidos a quimioterapia.
El análisis reveló una cantidad significativamente mayor de alteraciones en el ADN después de la exposición al platino. En algunos casos, los tejidos de los niños presentaban una acumulación de cambios genéticos similar a la observada en tejidos adultos.
Algunas de estas mutaciones son consideradas factores que pueden favorecer el desarrollo de cáncer. Los investigadores, sin embargo, recalcan que la aparición de un segundo tumor como consecuencia del tratamiento del cáncer infantil continúa siendo una complicación poco frecuente.
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Una huella particular en el hígado
Uno de los descubrimientos más relevantes apareció en el hígado. Los investigadores identificaron allí un patrón de mutaciones que no encontraron en otros tejidos y que estaría relacionado con la quimioterapia a base de platino.
La hipótesis es que esta huella particular podría producirse porque el hígado participa en el procesamiento y degradación de estos medicamentos.
El hallazgo ofrece una posible explicación biológica de por qué algunos supervivientes de cáncer infantil desarrollan años después enfermedades hepáticas o tumores secundarios.
Precisamente, uno de los desafíos de la oncología pediátrica no termina cuando el cáncer desaparece. Quienes sobreviven pueden enfrentar problemas de salud durante la edad adulta relacionados tanto con la enfermedad como con los tratamientos que permitieron combatirla.
El objetivo: tratamientos con menos secuelas
Los investigadores recalcan que estos resultados no deben interpretarse como una razón para evitar la quimioterapia con platino. Para muchos pacientes pediátricos continúa siendo necesaria y puede salvar vidas.
El objetivo es utilizar herramientas como la secuenciación genómica para identificar con mayor precisión cómo estos medicamentos modifican el ADN de células sanas y, a partir de ese conocimiento, desarrollar estrategias que reduzcan el daño.
La meta a largo plazo es que los tratamientos contra el cáncer infantil no solo sean cada vez más eficaces para conseguir la supervivencia, sino también más seguros para las décadas que vienen después.
Los científicos esperan que estos hallazgos permitan avanzar hacia terapias capaces de mantener la eficacia de la quimioterapia y, al mismo tiempo, disminuir el riesgo de enfermedades crónicas o segundos tumores. En otras palabras, que superar un cáncer durante la infancia implique cada vez menos consecuencias para el resto de la vida.