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Diario Expreso Ecuador

Guayaquil esconde un tesoro de aves: esto necesitas para realizar aviturismo en la ciudad

La urbe cuenta con múltiples sitios idóneos para observar flora y fauna. Unos son más accesibles para principiantes que otros.

La urraca coliblanca es una de las especies que es posible ver en Guayaquil y alrededores.

La urraca coliblanca es una de las especies que es posible ver en Guayaquil y alrededores.Javier López

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Lo que debes saber

  • Bosques protectores y malecones son lugares ideales para la actividad.
  • En Guayaquil también viven aves migratorias, cuya presencia depende de la época de año.
  • También existe una oferta turística de recorridos de aviturismo.

El ruido y el caos de Guayaquil no solo sirve como fondo para las vidas y sueños de sus habitantes: dentro de ese desorden humano también intenta sobrevivir una diversidad sorpresiva de aves.

Las palomas de castilla, por ejemplo, ya son una característica más del paisaje urbano. Ya ni siquiera se apartan cuando alguien pasa cerca.

Otras aves son más sutiles en su forma de sobrevivir. Los horneros y pinzones azafranados son más esquivos que las palomas, aunque no tienen miedo de ir a buscar alimento y anidar cerca de humanos.

Guayaquil también es hogar de especies más raras, como aves migratorias que llegan del sur y del norte del mundo. En la ciudad y sus alrededores también habitan búhos, pájaros carpinteros, gavilanes y halcones, aunque es cada vez más difícil verlos dentro de los límites urbanos.

Según la guía oficial de aviturismo lanzada por la Prefectura del Guayas en 2023, en la provincia habitan 554 especies de aves, y una buena porción estaría presente en Guayaquil.

El avistamiento de estos animales surge como una potencial opción turística frente a esta diversidad. Jaime Arellano, guía de aviturismo, explica que lograr que los guayaquileños conozcan a profundidad la variedad de flora y fauna que los rodea puede generar un mayor sentido de pertenencia y orgullo, y ayudaría a los esfuerzos científicos por conservar a las aves.

¿Dónde se puede realizar esta actividad en Guayaquil?

Arellano señala que ciertos lugares son más amigables para principiantes que otros. El Malecón 2000 y el del Salado, por ejemplo, son recomendables para principiantes.

Son fácilmente accesibles en auto o a pie y están en el corazón de la ciudad. Otra opción es el Jardín Botánico, al norte de la urbe, aunque se debe pagar para ingresar.

El Parque Samanes es otra opción atractiva. Los bosques protectores dentro de la ciudad, como el Paraíso y Prosperina (este último bajo manejo de la Escuela Superior Politécnica del Litoral) también son lugares populares de ‘pajareo’, como se le llama informalmente a la actividad, aunque son menos favorables para personas con movilidad reducida.

En las afueras de la ciudad, Arellano recomienda visitar el Bosque Protector Cerro Blanco, que cuenta con 320 especies de aves; el Parque Lago un poco más lejos en la vía a la costa, e incluso Playas y El Morro para divisar especies marinas.

Equipo y recomendaciones

“Lo ideal siempre es tener los binoculares, una guía de campo, y descargar la aplicación eBird”, dice Arellano.

eBird está disponible de forma gratuita en cualquier mercado móvil digital. Se trata de una base de datos con una interfaz amigable en la que se pueden registrar avistamientos con fotos y audios de cantos.

Aunque es fácil de usar, Arellano sí recomienda la supervisión de un experto para poder reconocer a las aves correctamente.

Además de los insumos necesarios, Arellano recomienda no vestir colores llamativos para evitar alterar a los animales. También es importante mantener una distancia prudente de la fauna observada.

Los tours que ofrece Arellano duran entre 2 y 3 horas. Arrancan con costos desde $12 por persona, e incluyen materiales (prestados) como binoculares, telescopios y cartillas de aves. Adicionalmente les ofrece detalles de cada especie que ven.

Un esfuerzo de ciencia ciudadana

Plataformas como eBird son utilizadas por científicos como apoyo para sus investigaciones, y la afición de las personas por el avistamiento de aves ha contribuido a que sean el tipo de animal más documentado.

“El aspecto de la ciencia ciudadana quizá es algo que ha pasado desapercibido. A veces creemos que solo hay una manera de ayudar a la naturaleza, pero a través de la observación de aves permitimos que investigadores tengan datos sobre poblaciones de especies”, permitiéndoles tomar acciones de conservación.

En el Malecón del Salado, por ejemplo, Arellano solía ver más pelícanos y espátulas rosadas hace algunos años. Plantea que tal vez la contaminación y el ruido ha llevado a una disminución en sus números. 

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