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Diario Expreso Ecuador

39 años del Protocolo de Montreal: así se unió el mundo para proteger la capa de ozono

Los esfuerzos internacionales por recortar las emisiones de gases de efecto invernadero no han dado los mismos resultados

En la década de 1980, científicos descubrieron ciertos químicos estaban causando el aedlgazamiento de la capa.

En la década de 1980, científicos descubrieron ciertos químicos estaban causando el aedlgazamiento de la capa.Magnific

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Lo que debes saber 

  • Los acuerdos para proteger la capa han servido como ejemplo para las acciones ambientales subsiguientes.
  • La capa de ozono protege al planeta de la mayoría de la radiación ultravioleta del sol.
  • Para conservarla se eliminó la producción de ciertos químicos.

El adelgazamiento de la capa de ozono fue la causa ambiental que definió el final del siglo XX, y la reacción de la comunidad internacional sirvió como guía para la futura estrategia de mitigación del cambio climático, que también demanda consensos planetarios.

A mediados de la década de 1970, los científicos Sherwood Rowland y Mario Molina publicaron una investigación en la que advertían que los compuestos conocidos como clorofluorocarbonos (CFC) estaban mermando la capa de ozono presente en la estratosfera, que protege al planeta de la mayoría de la radiación ultravioleta que emite el sol.

Estas sustancias eran utilizadas en todos los sistemas de refrigeración, además de aerosoles, extintores de incendios y para limpiar equipos electrónicos. Eran esenciales para la producción y por lo tanto la economía.

“Los hicimos tan bien que eran muy estables. Se quedaban en la atmósfera por décadas y siglos”, explica Gladys Rincón, docente investigadora de la Espol. “No hay forma de que se degraden”.

El 22 de marzo de 1985, tras el descubrimiento del adelgazamiento de la capa en la Antártica, 28 países firmaron y aprobaron el Convenio de Viena para su protección. Esto derivó en la redacción del Protocolo de Montreal, firmado el 16 de septiembre de 1987, que busca eliminar la producción y uso de sustancias agotadoras de ozono. El Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono se celebra cada septiembre desde 1994.

Así el mundo gradualmente diseñó químicos reemplazantes con menos potencial para dañar la capa, pero sin soluciones perfectas.

Los hidroclorofluorocarbonos, por ejemplo, fueron utilizados porque agotaban menos el ozono, pero emitían gases de efecto invernadero, complicando su viabilidad a largo plazo. Ahora se usan hidrofluorocarbonos, que retiran el cloro de la fórmula química.

“Lo han ido corrigiendo, establecieron plazos. No cambiaron todos los refrigerantes de la noche a la mañana, establecieron indicadores y qué tecnologías debían cambiar y cuáles no (...). Los científicos pronostican que para el año 2060 habremos recuperado la capa de ozono si logramos dejar de emitir y considerando que los gases que ya están en el aire van a durar entre 50 y 100 años”.

El éxito de los acuerdos

El Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal son considerados los tratados ambientales más exitosos de la historia por la efectividad de su aplicación y la velocidad en la que tanto países desarrollados como en vías de desarrollo han adoptado las medidas recomendadas por los científicos que analizan los resultados de los químicos sustitutos.

Rincón concuerda con esto, y añade que el Protocolo de Montreal en particular es algo de lo que gobiernos y encargados de diseñar políticas públicas deberían “aprender”: hace 40 años los humanos identificaron un obstáculo existencial, llegaron a un consenso y diseñaron un plan para superarlo, y el método ha dado frutos.

“Con estos convenios aprendimos que un problema ambiental es global. Si todas las partes no están en concordancia no llegaremos a nada, que es lo que ha pasado con el Acuerdo de París”, dice la experta. “Hay que tener una ruta de trabajo muy clara, y hay que dar financiamiento a los países en desarrollo”. 

Los tratados ambientales diseñados luego de Viena y Montreal no han tenido el mismo impacto. Con el tiempo han perdido el apoyo de la comunidad internacional, debilitando las posibilidades de su aplicación.

Un ejemplo es el Acuerdo de París, que tiene el objetivo de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los dos grados centígrados respecto a niveles preindustriales mediante el recorte de emisiones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano, en su mayoría resultado de la quema de combustibles fósiles. La Unión Europea y otros 193 países son parte de la iniciativa a partir de 2015.

Desde entonces los términos del tratado han sido sujetos de escrutinio político en países como Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, retiró al país en 2017 y 2025. Su par demócrata, Joe Biden, había reintroducido a la potencia norteamericana al tratado en 2021. 

Además de la inestabilidad política de Estados Unidos que afecta el cumplimiento del acuerdo, sus resultados no han sido los esperados.

Según un reporte del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la temperatura global subiría 1.8 grados centígrados en los próximos años. Ese es el escenario más optimista: la mayoría de expertos pronostican picos más altos.

Así, el Acuerdo de París, el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal han tenido impactos contrastantes. Para Rincón, la disparidad entre sus resultados se debe a que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es una meta más ambiciosa. “Esto que te voy a decir es subjetivo: pienso que es mucho más fácil buscar una alternativa para un refrigerante que eliminar el negocio del petróleo. Mueve demasiado dinero. Hay intereses económicos muy fuertes ahí”, señala.

Dejar de depender de los combustibles fósiles, entonces, implicaría una transformación de la matriz energética y por lo tanto de la economía y los métodos de transporte que la sostienen. Esas revoluciones son resistidas por la industria, cuyas ganancias todavía dependen de seguir extrayendo petróleo del suelo.

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