Trastorno bipolar: estas son las señales que pueden ayudar a identificar esta condición
Un diagnóstico oportuno y temprano puede mejorar la calidad de vida pacientes con bipolaridad, padecimiento que altera su día a día

Los pacientes diagnosticados con trastorno bipolar alternan entre manía (euforia) y depresión.
Lo que debes saber
- Los antecedentes familiares y el estrés pueden aumentar el riesgo de tener trastorno bipolar.
- El trastorno bipolar provoca cambios de ánimo que afectan la vida diaria de las personas.
- El trastorno bipolar combina episodios de depresión, manía o síntomas mixtos.
El trastorno bipolar es una condición de salud mental que provoca cambios en el estado de ánimo, la energía y el comportamiento.
Sus síntomas pueden alternar entre episodios de euforia y depresión, por lo que el diagnóstico y el tratamiento oportunos son fundamentales para controlar la enfermedad.
El trastorno bipolar se caracteriza por la presencia de episodios maníacos, depresivos o mixtos. Estas variaciones pueden afectar la vida personal, familiar, laboral y social de quienes conviven con esta condición.
Especialistas del portal MedlinePlus, canal oficial del Gobierno estadounidense, señalan los siguientes síntomas para este padecimiento:
Síntomas del trastorno bipolar
Los episodios maníacos pueden presentar señales como:
- Sensación de euforia o aumento del estado de ánimo.
- Mayor nivel de energía y actividad.
- Irritabilidad.
- Pensamientos acelerados y habla rápida.
- Dormir menos de lo habitual.
- Conductas impulsivas o de riesgo.
Durante un episodio depresivo pueden aparecer síntomas como:
- Tristeza o desesperanza.
- Pérdida de interés por las actividades cotidianas.
- Baja energía.
- Dormir demasiado o muy poco.
- Cambios en el apetito.
- Pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.
Algunas personas también pueden experimentar episodios mixtos, en los que se presentan síntomas de manía y depresión al mismo tiempo.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
El trastorno bipolar puede afectar a cualquier persona. Sin embargo, el riesgo aumenta cuando existen antecedentes familiares de la enfermedad o cuando la persona ha enfrentado acontecimientos traumáticos o períodos prolongados de estrés.
Los especialistas recomiendan consultar con un profesional de la salud mental cuando los cambios en el estado de ánimo interfieren con las actividades diarias o afectan las relaciones personales. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento adecuado y mejorar el control de los síntomas.