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Diario Expreso Ecuador

La piel también habla: consejos reales para cuidarla desde adentro

Más allá de la estética, la piel revela cómo vivimos. Estos factores influyen directamente en su salud y explican por qué a veces pierde su equilibrio

Hábitos saludables favorecen la salud de la piel

Hábitos saludables favorecen la salud de la pielMagnific

María Verónica Vernaza Guerrero

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Lo que debes saber:

  • La piel refleja hábitos como alimentación, sueño y estrés.
  • La hidratación ayuda a mantener elasticidad y luminosidad.
  • El colágeno disminuye con la edad y ciertos hábitos.

Hay días en que el reflejo en el espejo se siente distinto a la imagen que llevamos en la mente. La piel -el órgano más grande del cuerpo- luce opaca, tirante o más sensible de lo habitual. Y, aunque muchos lo pasen por alto, lo que comemos, cómo dormimos, cómo gestionamos el estrés e incluso cuánto nos hidratamos influye en nuestra apariencia. Cuidarla, entonces, se convierte en una forma de bienestar integral.

Hidratación: el punto de partida

Una piel luminosa comienza con algo básico: agua. Cuando al cuerpo le falta hidratación, la piel pierde elasticidad, se apaga y puede lucir cansada.

Beber suficiente líquido durante el día, incorporar alimentos ricos en agua -como pepino, tomate o sandía- y evitar el exceso de cafeína o alcohol son gestos simples que marcan una diferencia real. La hidratación también ayuda a mantener la barrera cutánea, esa primera línea de defensa frente a factores externos.

Alimentación: lo que se ve desde dentro

Lo que comemos impacta directamente en la piel. Vitaminas como la A, C y E, junto con minerales como el zinc o el selenio, favorecen su reparación y protección frente al daño oxidativo.

Por el contrario, el exceso de azúcar, alimentos ultraprocesados o grasas de baja calidad puede acelerar el deterioro cutáneo. Incluir grasas saludables -como aguacate o aceite de oliva- y proteínas de calidad ayuda a sostener la producción de colágeno, clave para la firmeza.

Colágeno: lo que cambia con el tiempo

El colágeno es el andamiaje de la piel. Con los años -y con hábitos como el tabaquismo, la mala alimentación o la exposición solar excesiva- su producción disminuye.

El resultado es visible: pérdida de firmeza, aparición de líneas y menor elasticidad. Por eso, además de protegerse del sol, es importante priorizar nutrientes que favorezcan su síntesis, como la vitamina C, y mantener un estilo de vida equilibrado.

Estrés y descanso: el equilibrio invisible

Dormir mal o vivir bajo estrés constante también deja huella. Durante la noche, la piel se regenera; si ese proceso se interrumpe, aparecen signos de fatiga y sensibilidad.

El estrés, por su parte, altera hormonas como el cortisol, afectando la hidratación y la capacidad de reparación. Incorporar pausas, actividad física y momentos de desconexión son parte del cuidado de la piel.

Cómo se ve la piel cuando no está bien

  • Apariencia opaca o sin brillo.
  • Sequedad o falta de hidratación.
  • Pérdida de firmeza y elasticidad.
  • Líneas visibles y arrugas.
  • Textura irregular.
  • Labios agrietados.
  • Brotes o sensibilidad aumentada.
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