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Diario Expreso Ecuador

copa mundial de fútbol 2026

Del vestuario al campo: la fortaleza mental que sostiene el sueño mundialista de Ecuador

Especialistas en psicología explican cómo el manejo de la ansiedad fortalecen el rendimiento de la selección ecuatoriana en los momentos más decisivos

Expertos revelan cómo el trabajo psicológico fortalece el liderazgo, la cohesión del grupo y la capacidad de superar los errores durante la competencia.

Expertos revelan cómo el trabajo psicológico fortalece el liderazgo, la cohesión del grupo y la capacidad de superar los errores durante la competencia.Canva

Gabriel Cornejo
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La presión de representar a un país entero, la mirada permanente de millones de aficionados y la exigencia de responder en el escenario más importante del fútbol convierten al Mundial en una prueba que trasciende lo físico. En ese contexto, la preparación psicológica se vuelve un componente tan determinante como la estrategia táctica o la condición atlética. Especialistas en psicología deportiva coinciden en que la diferencia entre un equipo que sucumbe ante la presión y otro que la transforma en impulso radica en la forma en que gestiona sus emociones, fortalece su identidad colectiva y afronta cada desafío dentro del campo.

El trabajo psicológico en el fútbol

Para Luiggi Sáenz de Viteri, psicólogo y formador de líderes, la presión no tiene por qué convertirse en un enemigo. "No todos viven la expectativa de la misma manera. Algunos incluso pueden experimentarla como una fuente de motivación", explica. A su criterio, el trabajo psicológico consiste en ayudar al futbolista a reconectar con la razón que lo llevó a enamorarse del deporte. "Es importante que el jugador conecte con aquello que lo llevó a amar este deporte, porque eso disminuye la angustia y el peso del partido. La ansiedad no puede eliminarse, pero sí puede transformarse en una motivación para rendir mejor", sostiene.

La presión de representar a un país no afecta a todos de la misma manera. Algunos jugadores pueden vivirla como una carga, pero otros la transforman en una fuente de motivación.Luiggi Sáenz de Viteri, psicólogo y formador de líderes.

La fortaleza emocional también se construye desde el grupo. Jordy Briones, psicólogo clínico, asegura que en una selección la resiliencia deja de ser individual para convertirse en colectiva. "Cuando un equipo desarrolla vínculos sólidos, los errores dejan de vivirse como fracasos individuales y pasan a entenderse como situaciones que el grupo puede reparar", afirma. Añade que mantener una identidad compartida permite que ningún jugador cargue solo con el peso de una derrota. "Si ocurre un error, el error es del equipo; si llega una victoria, también pertenece a todos. Esa narrativa debe fortalecerse antes, durante y después de cada partido", enfatiza.

La importancia del liderazgo

En los momentos de mayor tensión, el liderazgo adquiere un papel decisivo. Briones explica que los capitanes y referentes funcionan como figuras de estabilidad emocional dentro del vestuario. "El capitán es quien pone el pecho a las balas. Cuando el grupo percibe serenidad y coherencia entre lo que dice y hace su líder, disminuye considerablemente la ansiedad", señala. A ello se suma la visión del psicólogo Abel Delgado, quien considera que "el contagio emocional de los capitanes y del cuerpo técnico actúa como un ancla de estabilidad. Una comunicación calmada, un tono de voz adecuado y un lenguaje corporal coherente ayudan a regular el sistema nervioso del grupo en los momentos de mayor tensión".

La preparación mental también incluye herramientas concretas para enfrentar los minutos previos a un partido decisivo. Delgado explica que uno de los ejercicios más efectivos consiste en sustituir los pensamientos negativos por instrucciones precisas. "Reemplazar las dudas por mensajes como 'enfocado en el balón' o 'mantén tu posición' permite quitar fuerza a las ideas intrusivas y concentrarse en el juego", afirma. En la misma línea, Juan Cando, psicólogo clínico y profesor universitario, sostiene que "los nervios son normales y, bien gestionados, pueden convertirse en una fuente de motivación. Antes de un partido decisivo ayudan mucho los ejercicios de respiración, concentración y visualización, además de las conversaciones en el vestuario que refuerzan la confianza y recuerdan todo el trabajo realizado".

Los líderes del vestuario cumplen un papel esencial porque transmiten serenidad en los momentos de mayor tensión. Cuando el grupo percibe coherencia entre lo que el capitán dice y hace, disminuye la ansiedad, aumenta la sensación de control.Jordy Briones, psicólogo clínico.

La presión de las redes sociales en jugadores

Para Cando, otro desafío actual proviene del entorno digital. Las redes sociales y la inmediatez de los comentarios pueden elevar la presión sobre los futbolistas en cuestión de minutos. "Hoy un jugador puede convertirse en héroe o en responsable de una derrota casi de inmediato. Por eso el equipo necesita construir una identidad propia basada en el trabajo realizado y no en las opiniones externas", explica. Esa estabilidad emocional, añade, permite mantener el foco incluso cuando el contexto resulta especialmente exigente.

Más allá del talento, de la táctica y de la preparación física, el verdadero desafío de una selección mundialista consiste en sostener el equilibrio emocional cuando el país entero deposita sus expectativas sobre once jugadores. Los especialistas coinciden en que la confianza, el liderazgo, la resiliencia colectiva y la capacidad para transformar la presión en motivación constituyen fortalezas invisibles que pueden marcar la diferencia. En un Mundial, la mente también juega, y muchas veces es allí donde empiezan a construirse las victorias más importantes.

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