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Diario Expreso Ecuador

Ecuador mira al espacio: la oportunidad para convertirse en un actor de la nueva carrera espacial

La educación, innovación y cooperación internacional abren las puertas al futuro de nuestra galaxia con sello ecuatoriano

Ecuador también se apunta en la carrera de los viajes al espacio

Ecuador también se apunta en la carrera de los viajes al espacioMagnific

María Verónica Vernaza Guerrero

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Lo que debes saber:

  • Ecuador posee ventajas geográficas y estratégicas que lo convierten en un país atractivo para la industria espacial.
  • La exploración espacial impulsa avances en agricultura, comunicaciones, educación, ciencia y desarrollo económico.
  • • Ecuador Space Society acerca el espacio a niños y jóvenes mediante proyectos educativos.

Conquistar el espacio parece una meta reservada para las grandes potencias. Sin embargo, esa idea pierde fuerza cuando se descubre que Ecuador posee condiciones geográficas, talento humano y oportunidades que ya despiertan el interés de organizaciones internacionales y empresas del sector aeroespacial.

En un momento en que miles de jóvenes buscan nuevas oportunidades para construir su proyecto de vida, imaginar un país que participe en la exploración espacial inspira una meta distinta: creer que desde la Mitad del Mundo también pueden surgir científicos, emprendedores y líderes capaces de aportar a una industria que transforma la experiencia de vida.

Robert Aillón, director ejecutivo de Ecuador Space Society, y Marco Ribadeneira, director cultural de la organización, compartieron la visión que impulsa a este grupo sin fines de lucro dedicado a conectar al país con el ecosistema espacial internacional.

El atractivo de la industria espacial

La ubicación geográfica representa una de las mayores fortalezas del país. Al encontrarse sobre la línea ecuatorial, los lanzamientos espaciales requieren menos combustible para alcanzar la órbita terrestre, ya que aprovechan la velocidad de rotación del planeta.

"Ecuador tiene una posición privilegiada geográficamente", explica Aillón. "Eso facilita que un cohete salga con mayor velocidad, pueda quemar menos combustible y transportar una carga más grande".

El interés por el territorio ecuatoriano no resulta nuevo. Aillón comenta que entre las décadas de 1950 y 1970, la NASA operó una estación de seguimiento en Cotopaxi para apoyar las comunicaciones con satélites y misiones espaciales. Esa infraestructura pasó después a instituciones del Estado, aunque hoy pocos recuerdan ese capítulo de la historia nacional.

Las ventajas van mucho más allá de la línea ecuatorial. La diversidad geográfica convierte al país en un escenario ideal para entrenamientos especializados. Volcanes, selva, océano y túneles de lava ofrecen condiciones similares a varios entornos que enfrentan los astronautas durante su preparación.

Un ejemplo llegó hace pocos años, cuando el empresario estadounidense Jared Isaacman, protagonista de la primera misión espacial comercial Inspiration4, visitó Ecuador en mayo de 2022 para realizar entrenamientos en el volcán Cotopaxi junto a la tripulación de la misión Polaris Dawn de SpaceX.

Del satélite ecuatoriano a una nueva oportunidad

El país ya tuvo un acercamiento al sector espacial durante el gobierno del expresidente Rafael Correa, cuando se impulsó el lanzamiento del satélite Pegaso. Para Aillón, aquella iniciativa representó un paso importante, aunque la estrategia perdió continuidad.

"Creo que no se la supo aprovechar", comenta. A su juicio, la comunicación hacia la ciudadanía dejó dudas sobre los resultados alcanzados y eso debilitó el interés público alrededor de la exploración espacial.

Luego de esa experiencia, en el gobierno de Lenín Moreno se cerró la Agencia Espacial Civil Ecuatoriana, una decisión que dejó al país sin una institución encargada de coordinar proyectos espaciales y representar oficialmente al Ecuador en escenarios internacionales.

Hoy el panorama luce distinto. En 2023, Ecuador firmó los Acuerdos Artemis, una iniciativa internacional liderada por la NASA que promueve la exploración pacífica y sostenible del espacio. El acuerdo abrió la puerta para que el país participe en proyectos científicos y de cooperación con otras naciones.

El siguiente paso consiste en construir una estrategia nacional que involucre al Estado, la academia y el sector privado. "Necesitamos desarrollar una estrategia espacial nacional, recuperar una agencia espacial civil y crear reglas claras para que esta industria pueda crecer", sostiene.

Los desafíos también llegan hasta la órbita

El crecimiento de la industria espacial también plantea preguntas que el mundo apenas comienza a responder. Una de ellas tiene que ver con la llamada basura espacial: satélites que terminaron su vida útil, restos de cohetes y fragmentos que permanecen en órbita y que representan un riesgo para nuevas misiones.

Aillón explica que durante muchos años esos objetos simplemente permanecían en el espacio. Hoy, con miles de satélites activos y una industria privada que crece a gran velocidad, la conversación cambió.

"Ahora hay empresas que desarrollan soluciones para recoger esa basura, extender la vida útil de los satélites o retirarlos de manera segura. Cada desafío crea también una oportunidad", comenta.

Ese escenario también abre un espacio para que países como Ecuador aporten con ideas y propuestas en la construcción de estándares internacionales sobre sostenibilidad y seguridad espacial.

Las reglas para llegar al espacio

El principal marco jurídico internacional nació en 1967 con el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, firmado en el contexto de las Naciones Unidas. Ese documento estableció principios fundamentales, como que el espacio pertenece a toda la humanidad.

Sin embargo, la llegada de empresas privadas, el turismo espacial y los proyectos de explotación de recursos fuera de la Tierra han obligado a replantear muchas de esas reglas.

El reto ahora consiste en que Ecuador también construya su propio marco regulatorio para facilitar proyectos científicos, inversiones y nuevas empresas vinculadas al sector espacial.

Luxemburgo: el pequeño país que encontró su lugar

Aillón recuerda el caso de Luxemburgo. Este país demuestra que una nación pequeña también puede convertirse en protagonista de la economía espacial.

En lugar de fabricar cohetes, el estado europeo apostó por crear un marco legal sólido que brinda seguridad jurídica e incentivos a las compañías dedicadas a la exploración espacial y a la futura explotación de recursos minerales fuera de la Tierra.

Ese ambiente atrajo empresas internacionales, inversiones y centros de decisión que hoy tienen su sede en Luxemburgo. Este ejemplo confirma que cada país puede encontrar su propio papel dentro de la nueva economía espacial, incluso sin construir naves espaciales.

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