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Diario Expreso Ecuador

De Cochasquí al Chocó Andino: tres rutas turísticas para recorrer Pichincha

Tras su presentación en TravelMart LatinAmerica 2026, tres rutas articulan destinos de Pichincha entre bosques nublados, glaciares y volcanes

Las cabalgatas y las expediciones a caballo permiten conocer las antiguas haciendas y los caminos rurales que atraviesan las zonas cercanas al Cotopaxi.

Las cabalgatas y las expediciones a caballo permiten conocer las antiguas haciendas y los caminos rurales que atraviesan las zonas cercanas al Cotopaxi.Cortesía

Mariella Toranzos
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Pichincha, entre naturaleza, historia y tradiciones

  • Tres rutas turísticas conectan Quito con distintos destinos de Pichincha: desde los bosques del Chocó Andino,  los glaciares del Cayambe, y más.
  • Fortalecidos durante TravelMart LatinAmerica 2026, estos recorridos buscan impulsar el turismo provincial mediante experiencias vinculadas con la biodiversidad.

Un bosque nublado donde habita el oso de anteojos, los glaciares del Cayambe, pirámides levantadas siglos antes de la llegada de los españoles y caminos atravesados por caballos y haciendas. Son escenarios separados por pocos kilómetros, pero pertenecen a territorios con historias, paisajes y formas de vida diferentes dentro de Pichincha.

Tres rutas buscan enlazarlos con Quito como punto de partida. Se trata de “Tras la huella del Oso Andino”, “Del Glaciar a las pirámides” y “Entre volcanes y chagras”, recorridos que fueron fortalecidos en el marco de TravelMart LatinAmerica 2026, realizado en la capital del 16 al 18 de septiembre.

El encuentro reunió a más de 170 representantes de la industria turística y permitió el contacto con más de 63 compradores internacionales procedentes de mercados como Estados Unidos, Canadá, Japón y México. La estrategia apunta a que Quito funcione también como puerta de entrada hacia otros destinos de la provincia y a que esos recorridos puedan incorporarse a los circuitos comercializados por operadores internacionales.

Detrás de esa búsqueda hay también un componente económico. La actividad turística moviliza una cadena que incluye alojamiento, restaurantes, transporte y operadores, pero también productores, artesanos y otros negocios vinculados con los territorios visitados. Como referencia del movimiento del sector, para 2025 se proyectaba un crecimiento del 9 % en los ingresos turísticos y la llegada de 1,37 millones de visitantes.

Más que sumar nuevos sitios al mapa, las tres propuestas reorganizan lugares que hasta ahora podían formar parte de visitas separadas. Reservas naturales, senderos, sitios arqueológicos, haciendas, emprendimientos rurales y espacios dedicados al turismo de montaña quedan conectados dentro de itinerarios que permiten continuar el recorrido una vez que se deja atrás la capital.

Tras la huella del oso andino

Hacia el noroccidente de Pichincha, el paisaje cambia en menos de dos horas. La ciudad queda atrás y aparecen la neblina, las cascadas y los caminos rurales del Chocó Andino. Por allí avanza “Tras la huella del Oso Andino”, una ruta que conecta Calacalí, Nanegalito y Nanegal alrededor de una de las especies emblemáticas de estos bosques.

También conocido como oso de anteojos por las manchas claras que rodean sus ojos y se extienden hacia el hocico y el pecho, el oso andino es el único oso nativo de Sudamérica. Uno de los lugares donde es posible encontrarlo es la reserva Maquipucuna, en Nanegalito. Entre agosto y diciembre, cuando fructifican los aguacatillos silvestres, algunos ejemplares se acercan a determinadas zonas para alimentarse y pueden ser observados a distancia, bajo normas destinadas a no alterar su comportamiento.

El oso de anteojos es el único oso nativo de Sudamérica y una de las especies emblemáticas de los bosques del noroccidente de Pichincha.

El oso de anteojos es el único oso nativo de Sudamérica y una de las especies emblemáticas de los bosques del noroccidente de Pichincha.Cortesía

El oso, sin embargo, es apenas uno de los habitantes de un territorio que concentra cientos de especies de aves, mamíferos y anfibios, además de orquídeas y otras plantas. Esa biodiversidad sostiene buena parte de las actividades de la zona: senderismo, avistamiento de aves, caminatas hacia cascadas y visitas a reservas naturales.

La ruta incorpora también otras formas de acercarse al noroccidente. Fincas cafeteras permiten conocer los procesos de cultivo y tostado, mientras la producción de panela mantiene vínculos con la vida agrícola de varias comunidades. En Calacalí, el trayecto se acerca además a la Reserva Geobotánica Pululahua y a espacios relacionados con la historia y el patrimonio de la parroquia.

Del hielo a las pirámides

Al norte, el recorrido cambia el bosque nublado por pajonales y alta montaña. “Del Glaciar a las pirámides” conecta Cayambe y Pedro Moncayo a través de dos paisajes separados por siglos de historia: los glaciares del volcán Cayambe y las estructuras prehispánicas de Cochasquí.

En el Cayambe, uno de los puntos de aproximación a la montaña es el refugio Ruales Oleas Berge, ubicado a unos 4.700 metros de altitud. Desde allí parten recorridos por el entorno de alta montaña que permiten acercarse al paisaje glaciar. El frío, el hielo y las grandes extensiones de páramo marcan la primera parte de una ruta que luego desciende hacia otro tipo de registro del territorio.

El Parque Arqueológico Cochasquí, en Pedro Moncayo, conserva 15 pirámides truncas y 21 montículos funerarios de origen prehispánico.

El Parque Arqueológico Cochasquí, en Pedro Moncayo, conserva 15 pirámides truncas y 21 montículos funerarios de origen prehispánico.Cortesía

En Tocachi, cantón Pedro Moncayo, el Parque Arqueológico Cochasquí conserva 15 pirámides truncas y 21 montículos funerarios. Las estructuras están vinculadas con las sociedades prehispánicas que habitaron el norte de Pichincha y permiten acercarse a sus formas de organización, ritualidad y relación con el paisaje.

El recorrido no termina en las pirámides. Cochasquí cuenta con museos de sitio y recorridos guiados, y desarrolla actividades relacionadas con arqueología, cerámica, observación de flora y fauna, camping y astroturismo. Los Raymis y otras prácticas vinculadas con las comunidades cercanas mantienen, además, una conexión entre el sitio arqueológico y las expresiones culturales que continúan en el territorio.

Entre volcanes y chagras

Hacia el sur, “Entre volcanes y chagras” atraviesa sectores de Rumiñahui y Mejía, con el Cotopaxi, el Pasochoa, el Rumiñahui y el Sincholagua como parte del paisaje. Entre cascadas, caminos rurales y antiguas haciendas, la ruta se acerca también a una forma de vida marcada por la ganadería y la relación con la montaña.

En este territorio, la figura del chagra permanece vinculada al caballo y al trabajo en el campo. Esa tradición forma parte de la experiencia turística a través de cabalgatas, recorridos de montaña, gastronomía y hospedaje en propiedades rurales que mantienen actividades agrícolas y ganaderas.

Las tradiciones religiosas y culturales marcan la cotidianidad en los valles del sur de Pichincha.

Las tradiciones religiosas y culturales marcan la cotidianidad en los valles del sur de Pichincha.GUSTAVO GUAMAN

Una de ellas es la Hacienda La Alegría, en Alóag. Su propietario, Gabriel Espinosa, cuenta que el predio nació en 1911 dedicado a la producción lechera y que hace más de dos décadas incorporó el turismo. Desde entonces, las expediciones a caballo se convirtieron en una manera de recorrer el entorno y acercar a los visitantes a las dinámicas del campo ecuatoriano.

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