belleza
¿Arrepentido de tu tatuaje? Opciones para cubrirlo o eliminarlo
Ya sea por una historia de amor fallida o una decisión impulsiva, existen varias alternativas para ocultar o eliminar un diseño de la piel.

El láser es una alternativa para quienes desean eliminar progresivamente un tatuaje que ya no los representa.
Lo que debes saber
- El maquillaje de cobertura permite ocultar temporalmente un tatuaje para una ocasión especial, una salida o simplemente para esos días en los que se prefiere no verlo.
- Los cover-ups ofrecen la posibilidad de transformar un diseño antiguo en una nueva pieza, aunque el resultado depende del tamaño, color, ubicación y antigüedad del tatuaje original.
- Para quienes desean eliminarlo por completo, el láser fragmenta progresivamente las partículas de pigmento, aunque puede requerir varias sesiones y cuidados posteriores.
Un par de años después de cumplir la mayoría de edad, Leonor decidió tatuarse su flor favorita, convencida de que aquel diseño la acompañaría para siempre. Sin embargo, a sus 30 años siente que ya no la representa y desea eliminarlo. Como ella, muchas personas dejan de identificarse con un tatuaje debido a cambios de gustos, nuevas etapas de vida, decisiones impulsivas o incluso corazones rotos, especialmente cuando el nombre, la fecha o el símbolo pertenece a una relación que ya terminó.
La buena noticia es que hoy existen distintas alternativas, desde soluciones temporales, como el maquillaje de alta cobertura, hasta opciones más duraderas, como transformarlo con un nuevo diseño o recurrir al láser para borrarlo progresivamente.
Maquillaje al rescate
Si todavía no está listo para despedirse definitivamente de su tatuaje, no puede someterse a un procedimiento láser, quiere ocultarlo durante una reunión o simplemente ese día prefiere no verlo, el maquillaje de cobertura puede convertirse en un aliado temporal. Antes de comenzar, la maquilladora Valeria Bravo recomienda identificar el tono predominante del diseño para elegir el corrector adecuado: los tatuajes negros o azulados requieren uno naranja; los morados, amarillo; y los rojizos, verde”, explica.
Una vez seleccionado el producto, se limpia la zona con agua micelar o tónico de rosas y se espera hasta que la piel esté completamente seca. Después, se aplica una capa fina de corrector de alta cobertura (del color que necesite), se deja secar durante un minuto y se repite el proceso hasta que el pigmento original deje de notarse. Luego, se coloca abundante polvo suelto traslúcido, se esperan aproximadamente dos minutos y se retira el exceso. La clave está en trabajar poco a poco para evitar un acabado demasiado grueso o artificial.
Finalmente, se aplica una base de camuflaje del mismo tono de la piel en capas finas, dejando secar cada una durante un minuto, hasta cubrir el color del corrector. Para sellar, se vuelve a colocar polvo traslúcido, se esperan dos minutos y se elimina el exceso.
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Láser para decirle adiós
Cuando la intención es eliminar el tatuaje y no solo esconderlo o transformarlo, el láser aparece como la opción más definitiva. Liz Gómez, experta en micropigmentación, explica que el equipo emite pulsos de luz que fragmentan las partículas de pigmento para que el organismo pueda eliminarlas progresivamente. Puede utilizarse tanto en tatuajes negros como rojizos, aunque el resultado y el número de sesiones dependerán de la profundidad de la tinta, su antigüedad, el tamaño del diseño y la intensidad del color. “Puede requerir una, dos, tres o más sesiones. Los tatuajes pequeños suelen responder más rápido, mientras que los corporales, grandes o muy saturados pueden necesitar más tiempo”, señala.
Para la experta, cada vez más personas recurren a esta técnica para borrar diseños antiguos, demasiado intensos o que desean reemplazar por otros realizados con estilos más actuales. ¿Duele? El procedimiento se realiza con anestésico tópico para reducir las molestias.
Y después de cada sesión, se recomienda aplicar una crema cicatrizante indicada por el especialista y evitar durante al menos 15 días el sol, la playa y la sudoración excesiva. “Tampoco conviene maquillar la zona ni colocar productos no recomendados inmediatamente después”, dice Gómez. Además, advierte que el tratamiento no debe realizarse durante el embarazo o la lactancia, ni en personas con problemas de cicatrización o lesiones activas en la piel.
Nueva historia sobre la piel
Cuando eliminarlo no es una opción, el cover-up (cobertura) permite transformar un tatuaje al cubrirlo parcial o totalmente con una nueva pieza. La tatuadora Cindy Parra explica que hoy existen distintas técnicas, desde reemplazar por completo la imagen hasta estilos como el blast over, que deja visible parte del diseño anterior, o el blackout, que utiliza amplias zonas de tinta negra.
Antes de trabajar, se evalúan la antigüedad, el tamaño, la ubicación, la profundidad y la calidad de la tinta, además del estilo que desea la persona. El proceso puede necesitar al menos dos sesiones. “No buscamos que la gente vea una cobertura, sino una pieza nueva sobre la piel”, señala.
¿Se pueden cubrir todos? La experta dice que cada tatuaje es un caso distinto. Los diseños antiguos, desgastados y de colores claros o poco saturados suelen ser más fáciles de cubrir. Sin embargo, Parra asegura que prácticamente todos pueden transformarse, la principal limitación suele estar en las expectativas sobre el tamaño, los colores y la ubicación del nuevo tatuaje.
“La nueva pieza puede conservar dimensiones similares si el diseño anterior lo permite, aunque muchas veces debe ser más grande para corregir su forma o posición”. Y si se desea mayor libertad para elegir una imagen pequeña o de tonos claros, puede ser necesario realizar antes algunas sesiones de láser para aclarar la tinta.

Los cover-ups permiten transformar un tatuaje antiguo en una nueva pieza sobre la piel.
Cuando el amor no fue para siempre
Los nombres, fechas y retratos de exparejas están entre los cover-ups más solicitados. “Para los profesionales de este arte, tatuarse el nombre de alguien casi es sinónimo de que la relación va a terminar”, comenta Parra. Según su experiencia, aproximadamente el 80 % de estos casos corresponde a mujeres que se tatuaron el nombre de su pareja.
Además, también hay personas inconformes con el resultado original o que se tatuaron por moda, presión social o impulso. Por eso, la especialista recomienda pensarlo bien desde el inicio: cubrir o eliminar un tatuaje puede implicar más tiempo, dolor y dinero que hacerlo por primera vez.
Recuerde
Ocultar, transformar o eliminar un tatuaje dependerá de cuánto tiempo desee mantener el resultado y las características del diseño. Antes de elegir, lo más recomendable es acudir a un profesional capacitado, evaluar las condiciones de la piel y mantener expectativas realistas, porque incluso para borrar una decisión impulsiva puede ser mejor pensarlo con calma.