Actualidad
Vuelve el bumeran
Hasta en los dichos populares es variado el acervo que advierte a uno de sus propias decisiones cuando estas se pueden volver, en algún futuro mal calculado, contra uno mismo. Curiosa es ahora la indignación de ex altos funcionarios, acostumbrados a las más grandes dignidades y responsabilidades (y a las actitudes que estas aparejaban), que se sorprenden en nombre de la injusticia (la Justicia suena cada día más a utopía) por leyes que se vuelven contra ellos. El común de los ciudadanos, que convivía antes y sigue conviviendo ahora con la misma exposición ante normas como las que castigan la instigación, observa incrédulo que ahora rehúyan y pataleen contra su propia creación quienes nutrieron en su día el cuerpo legal del país con enumerados que parecían dirigidos a personas con nombres y apellidos o a colectivos con rasgos identificativos o a comportamientos recurrentes. Y no queda, por tanto, otra opción que preguntarse si lo que ahora se dice injusto, ¿no lo era antes también? O si en los últimos años la regulación se había dispuesto de forma impecable, ¿por qué chirría ahora? Quizás, concluirá el ecuatoriano, se deba a la casuística, es decir, a que la percepción varía dependiendo del caso o de la persona sobre quien recaiga.
El común de los ciudadanos, que convivía y sigue lidiando con normas como las que castigan la instigación, observa incrédulo que ahora rehúyan de esas leyes los mismos que las diseñaron.