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A la vigilancia le falta una base de datos de rostros

Expertos recomiendan reunir esta información y un programa informático para aprovecharla. Las autoridades anuncian nuevos equipos.

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Cada vez se vuelve más frecuente que los delitos cometidos contra ciudadanos y propiedades sean grabados por cámaras de vídeo de los sistemas de seguridad o de los teléfonos celulares. Las imágenes muestran a los autores en delito flagrante y sus rostros se difunden a través de las redes sociales. Sin embargo, ¿qué tan factible y rápido es identificar a esas personas?

Según expertos en el tema, esa es una labor que demanda un indispensable requisito: una base de datos de rostros y el uso de una adecuada tecnología que permita aprovecharla.

Así lo tiene claro la ministra de Gobierno, María Paula Romo, quien en una de sus últimas visitas a la ciudad se refirió a la necesidad de contar con una tecnología de reconocimiento facial, que complemente la información de las cámaras.

Es decir, un ‘software’ o programa que pueda ‘mapear’ el rostro de una persona y compararlo con la base de datos.

Parece sencillo, ¿pero qué tan cerca está Guayaquil de contar con ese proceso, cuánto podría tardar y cuáles son los pasos a seguir para tenerlo?

Una de las trabas, según Gustavo Cevallos, desarrollador de Aprendizaje Automático, es que resulta imposible realizar reconocimientos faciales con cámaras ubicadas a tres metros de altura y con una resolución mínima para monitorear.

Se refiere a los equipos del sistema ECU-911 (Policía Nacional) y de la Corporación de Seguridad Ciudadana de Guayaquil (CSCG, municipal) que por ser análogos, son solo disuasivos y se limitan a monitorear actitudes sospechosas.

Cevallos recordó que la tecnología tiene sus límites, por lo que sería complicado efectuar el reconocimiento facial a 17 millones de ecuatorianos. Y de ser así, se pregunta si aquello es ético. “China vende la idea de que sí lo hace, pero no es tan cierto. Se demora entre 5 y 7 días en reconocer quién hizo un delito y no es un proceso del todo automatizado”, sostiene.

Jorge Mendoza, máster en Inteligencia Artificial, cree que no está lejana la implementación de la tecnología, pero primero debe determinarse si el sistema del ECU-911 está en la capacidad de capturar rostros.

También le preocupa la inexistencia de una base de datos con las fotografías de cédulas, licencias y pasaportes.

Al respecto, Juan Zapata, director general del Servicio Integral de Seguridad ECU-911, se muestra optimista: anuncia la repotenciación del sistema a nivel nacional, que incluye el reemplazo de 4.630 cámaras y la adquisición de otras 1.125. “Dejaremos a un lado los equipos análogos para adquirir unos modernos, que tendrán la capacidad de conectarse con la base de datos de la Policía”, dice el funcionario a EXPRESO.

Zapata especifica que a las 600 cámaras que corresponden a Guayaquil se sumarán otras 277. También que solo dispondrán de identificadores de rostros los sitios establecidos por la Policía Nacional.

“Guayaquil también se comprometió en adquirir modernas cámaras, las que deberán contar con la tecnología que sea compatible con las nuestras”, anota el directivo.

Alude al convenio de seguridad interinstitucional que hace una semana suscribieron la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, y la ministra Romo.

Salvador Salvatierra, ingeniero con estudios en Inteligencia Artificial, Innovación y Transformación Digital, considera que también se pueden incluir las fotografías y datos facilitados por el Registro Civil.

Señala que las nuevas cédulas de identidad tienen el reconocimiento de rostro, “pero no se ha socializado esa información porque es para evitar la falsificación del documento”.

Salvatierra considera que además se necesita de un plan macro, que permita unificar y procesar toda la información.

Oliver Dumani, director del Registro Municipal de Guayaquil, dice que esa entidad no tendría inconveniente en facilitar los lectores de huellas dactilares y datos biométricos.

Los más cercano para aplicar la propuesta es el Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares (AFIS, por sus siglas en inglés), que está a disposición de la Policía Nacional. Esto permite comparar e identificar huellas.

Pero a diferencia de este ya antiguo sistema, el de reconocimiento facial resulta más eficaz a la hora de prevenir delitos, pues las cámaras ayudan a reconocer y advertir la presencia de sospechosos en un lugar.

Y si bien los guayaquileños solo han visto esa tecnología en películas de Hollywood; Bolivia demostró, el martes pasado, que esto es algo que también pueden implementar países y ciudades de esta región. JP-NT

Aplicación

A veces la tecnología tiene fallas en el reconocimiento

China avanza en implementar la vigilancia de reconocimiento facial. Al sistema le atribuyó la identificación, entre la multitud, de 22 personas que estaban siendo buscadas por diferentes delitos, lo que permitió detenerlas, según un reportaje de La Vanguardia que incluye también los cuestionamientos.

Otro artículo de ese diario, que cita a la revista MIT Technology Review, indica que el sistema de reconocimiento facial, que utiliza desde el 2016 la policía de Londres para identificar a posibles delincuentes, es inexacto el 81 % de las veces. El informe concluye que, de 42 casos investigados, solo en 8 la identificación fue correcta.

El sistema

Bolivia está a la vanguardia

Bolivia presentó el martes pasado el nuevo sistema de seguridad ciudadana BOL-110, equipado con cámaras de reconocimiento facial y de vehículos, patrullas inteligentes y una moderna central de seguimiento, que es considerado por las autoridades del país el “más moderno” del continente.

El acto se efectuó en La Paz con la presencia del presidente, Evo Morales; el embajador de China, Liang Yu; y varios jefes policiales, informó EFE.

El sistema comprende unas 550 cámaras de vigilancia capaces de identificar vehículos y rostros, 100 carros patrulleros con cámaras y conectados a una base de datos, 5 aviones no tripulados, además de 2.500 alarmas comunitarias instaladas en sitios estratégicos.

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