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Victor Fagilde: “Al final de este trayecto, queda una relacion bilateral magnifica”
Está en las últimas tareas para desocupar el despacho en el que trabajó desde hace cinco años, en la sede de la representación española en Quito.

Está en las últimas tareas para desocupar el despacho en el que trabajó desde hace cinco años, en la sede de la representación española en Quito. Un enorme cuadro que presidía el salón ya está empacado, cuenta, para volver a Madrid. Víctor Fagilde González, como buen diplomático, sabe mucho, pero prefiere decir poco.
- ¿Cómo evalúa su paso por la representación española?
- Han sido años de intensidad, con un trabajo muy dedicado, intenso, denodado que deja, al final de este trayecto, una relación bilateral magnífica. Hemos conseguido limar todas las aristas que pudiera haber habido. Pensamos, en modo distinto, muchas cosas, pero podemos y hemos conseguido hablar sobre todas las cosas.
- ¿Hubo momentos de tensión con el Gobierno ecuatoriano? ¿La negociación del acuerdo comercial, por ejemplo?
- Como en un partido de fútbol, lo único que trasciende es el resultado. Y el resultado es que Ecuador pasó esa página y hubo la posibilidad de llegar a acuerdos absolutamente igualitarios y, en este caso, asimétricos en favor de Ecuador sin que se afecte para nada a la soberanía. Esto ha permitido que, ininterrumpidamente, el comercio ecuatoriano estuviese cubierto con esa protección arancelaria que había tenido tradicionalmente con la Unión Europea. ¿De quién ha sido culpa esa aproximación? De todos.
- Cuando asumió el cargo el canciller Guillaume Long, usted le dijo que el trabajo de la Cancillería era ayudar a los embajadores a descifrar la trama, los personajes y los escenarios del país, ¿usted logró descifrar a Ecuador?
- La contraparte de los diplomáticos del exterior es la Cancillería. Esa declaración tenía detrás pedir mayor agilidad y continuidad en la comunicación para tener las visiones oficiales. Y ha funcionado bien: cada vez que hemos necesitado algún tipo de aclaración hemos acudido a la Cancillería, nos han dado los detalles que les han parecido oportunos, pero siempre con mucha claridad. La comunicación entre el cuerpo diplomático ha sido siempre muy ágil, hemos tenido respuestas inmediatamente, no tienen por qué gustarnos todas, pero forma parte del día a día.
- En general, ¿la relación fue siempre así con el Gobierno?
- Con los dos cancilleres que traté (Ricardo Patiño y Long) como con el resto del equipo de Gobierno, la relación siempre ha sido cómoda y ágil. He tenido la ocasión de departir, en el mano a mano, con la mayoría y de percibir las inquietudes, los modos de pensar, las proyecciones de cada uno. Me he sentido muy atendido y muy cercano, pero no solo con el Gobierno, sino con la oposición, Iglesia, sindicatos, indígenas, oenegés. Desde la embajada se ha diseñado una política de aproximación, de escuchar a los sectores y a los actores que forman parte de la vida nacional. Solo así podemos traducirla adecuadamente.
- ¿Lo logró?
- Es un proceso que ayuda a hacer esa traducción de manera que la información que reciba mi gobierno sea la más adecuada para que las posibilidades de cometer un error, a la hora de tomar decisiones, sean mínimas. Las cosas han funcionado bien, por la estabilidad, la agilidad y la cercanía de la relación bilateral y la ausencia de problemas.
- Esa relación sin desencuentros, ¿ha facilitado la cooperación que fue visible, por ejemplo, tras el terremoto?
- Nos ha sido muy fácil llegar a acuerdos, hay unas líneas marcadas pero, efectivamente, el 16 de abril se desencadenó la naturaleza en Manabí. Nosotros estuvimos en el rescate, en la atención primaria a las víctimas y estamos en la reconstrucción reconduciendo una parte de los fondos hacia Manabí. Tenemos un proyecto precioso: la escuela taller en Manabí. Son casi 600 muchachos que están aprendiendo oficios enlazados con la reconstrucción. Está produciendo unos resultados magníficos.
- ¿Cuáles son las otras áreas de cooperación?
- Estamos haciendo, en acuerdo con el Gobierno, una incidencia fuerte en la formación, capacitación, en el desarrollo e impulso del talento humano, en la dotación de servicios y la capacitación de funcionarios.
- ¿En dónde ha habido requerimientos mayores?
- En el tema agua, no solo de las autoridades nacionales, sino de las locales que tienen ahí un reto importante.
- ¿A cuánto ascienden los fondos de cooperación?
- Gestionados por nosotros, 42 millones de euros y estamos gestionando 180 adicionales de otras instituciones.
- ¿Cómo deja a su salida el escenario comercial?
- Cuando llegué al país había 150 empresas españolas registradas, ahora son 188. Entre ellas, hay verdaderos ‘pesos pesados’ como Telefónica, Repsol, Acciona, Mapfre. Esa presencia es porque el país empieza a reunir las condiciones necesarias para que se produzca ese despliegue. Ahora, hay una especie de interregno desde que se inició la campaña hasta el 24 de mayo que tomará posesión el nuevo presidente: ese proceso nos toma puestos aquí, trabajando con gran confianza y con el deseo y el convencimiento de que vamos dar a grandes pasos en los próximos años.
- El intercambio, sin embargo, ha decrecido en los últimos años ¿de cuánto estamos hablando?
- Ha decrecido y ha sido más notable en dos últimos años. Con todo, sigue siendo la balanza muy favorable para Ecuador. ¿Qué ha sucedido? Las cláusulas de salvaguarda, limitaciones de orden comercial que, aunque sean temporales, afectan al desarrollo normal del comercio.
- ¿Cuál es la expectativa con el acuerdo comercial?
- Hablamos de una relación comercial de 950 millones de dólares en un año, tenemos un escenario que debe ir a los 3.000 millones. Pero eso no se desencadena de un momento a otro, sino que tiene que ir adaptándose a las capacidades de un mercado que debe reformularse porque tiene que incluir valor añadido a la producción y adaptar la calidad de sus mecanismos de producción a la calidad que exige la Unión Europea.
- ¿Cuál es su ‘pronóstico’ para el próximo gobierno?
- Hay que tener prudencia por el momento que vive el país: la incertidumbre previa a momentos de grandes decisiones. Si gana uno u otro, ¿el país va a ser distinto? No. El país y las necesidades son las mismas. Lo único que puede modificarse es el entrenador que dirá: juegue por la derecha o por la izquierda. Lo que cuenta es la capacidad de empujar el esfuerzo de todos los ecuatorianos hacia una situación que va a necesitar muchos hombros apoyando.
- Algo que se anuncia urgente.
- Como el timonel vaya a establecer la ruta de viaje ya lo sabremos. El 24 de mayo se presentará el programa de gobierno y el 25 tienen que ponerse a trabajar. El timonel es el que marca el rumbo, pero tiene que decir quién está en la punta de la vela, quién está al otro lado del barco, quién entra y quién sale. No es sencillo el ejercicio, pero es absolutamente apasionante. Ecuador tiene muchos de los elementos para hacerlo bien y consolidarlo.