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Diario Expreso Ecuador

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Otra vez los barcos chinos

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Por iniciativa de la Asamblea General de Naciones Unidas en 1970 se convocó a la III Conferencia de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, considerando que los problemas del espacio marítimo están estrechamente vinculados y que las realidades políticas y económicas, el progreso científico y los adelantos tecnológicos obligaban a tratar el derecho del mar con la estrecha cooperación internacional y con base en un consenso para llegar a un acuerdo global.

La conferencia se realizó en varios períodos de sesiones, tanto en Nueva York como en Ginebra. Ecuador estuvo presente en la conferencia, con una delegación presidida por el embajador Luis Valencia Rodríguez, excanciller y uno de los más ilustres juristas que ha tenido nuestro país. Tuve la oportunidad de asistir como embajador delegado a los tres últimos períodos de sesiones, designado por el presidente Jaime Roldós Aguilera, tomando en cuenta que yo era profesor de la materia en la Academia de Guerra Naval, curso de Estado mayor y de Comando y además profesor de la Escuela de Diplomacia de la Universidad de Guayaquil.

La delegación mantuvo su posición tomada de la Declaración de Santiago, que significaba defender doscientas millas de mar territorial. Pero, no recibimos el apoyo de ningún país, ni siquiera de Chile y Perú, que también habían firmado dicha declaración.

Por iniciativa de la delegación ecuatoriana se creó el Grupo Territorialista, que logró en la redacción del capítulo sobre la Zona Económica Exclusiva, incluir el mayor número de derechos para los países ribereños. En 1982, en Montego Bay, Jamaica, luego de los esfuerzos para lograr que la conferencia redacte dicho texto y 9 anexos, se aprobó con 130 votos a favor, 4 en contra y 17 abstenciones. Ecuador no participó en la votación; la ratificó en 2012 por lo que fue ley de la República.

Es nuestro deseo aclarar que el nombre Convemar son las siglas en español de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, por lo tanto, no es un organismo al que se puede recurrir, como en el caso de los barcos chinos, tal como algunos han propuesto.

La Convención aprobó la siguiente división de los mares:

· Aguas interiores, donde el Estado ejerce total soberanía.

· Mar Territorial, de doce millas contadas desde las líneas de más baja marea o de la línea que une los puntos más salientes de la costa. Se permite el paso inocente de los barcos siempre que lo hagan en forma rápida y sin detenerse.

· Zona Contigua, de 24 millas, donde los Estados ribereños pueden tomar medidas de fiscalización para prevenir infracciones de las leyes que se cometan en su territorio o en su mar territorial.

· Zona Económica Exclusiva, de doscientas millas, contadas de la misma forma que se hace con el mar territorial. En ella el Estado ejerce soberanía económica, que consiste en el derecho de la exploración, explotación, conservación, investigación y administración de los recursos naturales y otros derechos y deberes previstos en la Convención. En el caso de Ecuador, tenemos doscientas millas, desde la costa hacia el oeste y doscientas millas alrededor de las Islas Galápagos.

· Plataforma Continental, de un Estado ribereño, comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar territorial. En el caso de Ecuador, hasta una distancia de doscientas millas marinas desde la línea de base que se mide el mar territorial.

· La Alta Mar, que está abierta a todos los Estados, en la cual existe libre navegación, libre sobrevuelo, libertad de pesca, de investigación y de tender cables y tuberías submarinas.

· La Zona: constituyen los fondos marinos que fueron declarados Patrimonio Común de la Humanidad.

La flota pesquera China. Cuando uno de los barcos chinos fue detectado pescando en nuestra Zona Económica Exclusiva, nuestra Armada lo detuvo y sancionó a su tripulación. El resto de la flota se ha cuidado de no ingresar a pescar en nuestras aguas, sin embargo, se sitúan a poca distancia de nuestros límites, causándonos un perjuicio porque capturan las especies marinas migratorias provenientes del sur; muchas de ellas se dirigen a desovar cerca de las Islas Galápagos. Actualmente se han situado a trescientas millas, en Alta Mar. Es necesario aclarar que si un barco pesquero chino ingresa para navegar en nuestra Zona Económica Exclusiva no viola la ley, lo que no puede hacer es realizar ningún tipo de actividad económica que nos perjudique. ¿Qué hacer entonces?

Primero debemos reforzar a nuestra marina de guerra para que tenga la capacidad suficiente, tanto por mar, como por aire, para realizar un estricto control de nuestras doscientas millas. Luego, tratar de negociar con el gobierno chino a fin de evitar que su flota pesquera capture especies que van a nuestras aguas. También puede negociarse que la flota pague los derechos señalados por nuestras leyes para pescar en la Zona Económica Exclusiva los excedentes no aprovechados por nuestra flota pesquera.

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