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Verdi y la maldicion
Verdi nació en Le Roncole a las 8 de la noche del 10 de octubre de 1813. El Ducado de Parma estaba ocupado en esa época por la Francia napoleónica, así que el futuro gran patriota y héroe italiano fue inscrito como Joseph Fortunin Francois Verdi.
Los padres de Verdi eran muy católicos; Carlo y Luigina oían misa todos los días. Su hijo Giuseppe era escéptico por naturaleza. Sus enfrentamientos con las autoridades eclesiásticas fueron legendarios. Giuseppina Strepponi, su segunda esposa, expresó: “No puedo decir que es ateo, pero definitivamente no es un gran creyente”.
¿En qué creía Verdi? Creía en su música. Creía en la nación italiana, en su privacidad, en sus amigos íntimos y en su familia. Y por sobre todo, creía en la tierra. “Amo la tierra porque nos brinda grano y hierba, alimento para humanos y animales, si es que efectivamente hay una diferencia entre ellos”.
Estudió órgano en la iglesia y su padre le compró una espineta, alegría y orgullo del pequeño Verdi; la conservó por el resto de su vida. Verdi atendía clases en la iglesia de San Michele Arcangelo desde los seis años y cantaba en el coro. Allí comenzó a desarrollar su temor y aversión hacia la clerecía y tuvo su primer encontrón con ellos.
A los 7 años acolitaba misa a don Giacomo Masini. El sacerdote le pidió agua y vino en el ofertorio; Verdi no lo escuchó por estar atento a la música del órgano. Don Masini lo empujó, llamando su atención, y el niño perdió el equilibrio, rodando por las escaleras del altar. Humillado e indignado le espetó frente a toda la congregación: “¡Que Dios te parta de un rayo!”. La maldición fue motivo de escándalo en todo el pueblo y le proporcionó a Verdi una historia que le fascinaba contar por el resto de su vida.
Aquí viene lo mejor: 8 años más tarde, Verdi se dirigía a la iglesia local de La Madonna dei Prati para cantar en el coro, cuando un rayo cayó en la iglesia tostando al párroco que estaba en su interior. Nombre del cura calcinado por el rayo: don Giacomo Masini.
A Verdi le encantaba contar la historia, una historia clásica de “métete conmigo y verás lo que te pasa”.
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