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Tensiones inconvenientes
El que la Constitución vigente establezca, tal cual muchas anteriores, que las Fuerzas Armadas son “obedientes y no deliberantes”, no es razón para obviar que “están obligadas en el cumplimiento de su misión a una estricta sujeción (no sumisión) al poder civil y a la Constitución” y que por tanto son, ineludiblemente, “una institución de protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos”.
Igualmente conviene recordar que “la obediencia a las órdenes superiores no eximirá de responsabilidad a quienes las ejecuten... quienes estarán sujetos a las leyes específicas que regulen sus derechos y obligaciones”.
Con ese marco constitucional por delante, resulta inaceptable el grado de tensión creciente a que están llegando las relaciones entre el poder Ejecutivo y las Fuerzas Armadas Ecuatorianas.
Aunque solo fuese porque en razón de la todavía no resuelta crisis económica que atraviesa la República, y que es notoriamente visible en múltiples indicadores, está creciendo la angustia en los hogares ecuatorianos, especialmente los más pobres, no se deberían incrementar desde las más altas esferas del Gobierno central, nuevas tensiones.
Y menos todavía hacerlo en relación con la administración de los organismos encargados de mantener la soberanía y la seguridad de la nación.
Si se cree que hay que abolir privilegios, siempre indeseables, predíquese con el ejemplo y debátase con los involucrados las reformas que podrían aplicarse para eliminarlos o atenuarlos, atendiendo a las condiciones especiales involucradas en el ejercicio de sus labores y la magnitud de sus aportaciones destinadas a beneficios pensionales y otras prestaciones sociales.
Pero no es sano que se insista en imponer una visión hegemónica sustentada en una equívoca interpretación de lo que es no poder deliberar y se intente mostrar ante la opinión nacional unas Fuerzas Armadas usufructuarias de prebendas de las que no son dignas.
No se debe menoscabar a una institución que tiene el honor entre sus valores fundamentales, pues se desnaturaliza al perderlo.
Vital es el rol que cumplen y deben seguir cumpliendo las Fuerzas Armadas frente a las nuevas amenazas que acechan al Ecuador. Preservarlas respetables y respetadas es una obligación que va en beneficios de todos.