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Sudamerica busca su destino
Las circunstancias que viven importantes países de América del Sur hacen presumir que el subcontinente se halla en búsqueda de su verdadero rumbo, pues ni el socialismo del siglo XXI ni el neoliberalismo radical que es, en definitiva, un capitalismo sin rostro humano, son las rutas para el auténtico destino de esta porción del mundo que tiene en su historia hechos que la han convertido en una voz importante.
Argentina ha pasado del centralismo neoperonista -con los gobiernos de los Kirchner- a un liberalismo algo confundido, con el régimen actual que privilegia un repudio a la historia del peronismo, en cuyos gobiernos se hicieron profundas reformas en la relación de los trabajadores con el poder político y con los patronos, organizando las grandes centrales que tuvieron un peso definitivo en los gobiernos de Perón, especialmente con la presencia de Eva Duarte, que fuera calificada como la jefa espiritual de la nación, precisamente por las centrales peronistas de trabajadores.
Pero la historia del peronismo no es tan edificante como parecería, pues los sucesivos gobiernos de esa tendencia han dejado una huella de corrupción y de malos manejos que tuvieron sus máximas expresiones en los regímenes presididos, primero por Isabel Perón, la tercera cónyuge del caudillo argentino, que fue depuesta en medio de una especie de feria de corrupción en que fungía como un mago uno de sus ministros, el tristemente célebre López Rega, y más tarde por Carlos Menem. Hoy Argentina presenta una especie de batalla entre el Gobierno antiperonista y el peronismo corrupto que ha dejado el poder, mientras la expresidenta enfrenta procesos que pueden terminar en su detención.
Brasil vive también un proceso de limpieza política, en medio del escándalo por la brutal corrupción de Petrobras, que involucra tanto al expresidente Lula como a la actual mandataria Dilma Rousseff, que puede afrontar un juicio de destitución.
Y en el norte, en Venezuela, tras 17 años de chavismo, una crisis tremenda de carácter económico y social, pone en la cuerda floja al Gobierno presidido por Nicolás Maduro, heredero de Chávez e incapaz de conducir a su país, que va dando tumbos tanto en su economía como en su política, lo que significará a corto plazo el fin de esa entelequia a la que llamaron socialismo del siglo XXI y a la que se adhirieron en el subcontinente los gobiernos de Ecuador y Bolivia, también en trance de su final.
¿Hacia dónde irá entonces América del Sur?
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