Actualidad
La sonrisa perfecta cuando se vuelve obsesion

Parece que el origen está en la tecnología, al menos en las selfies que nos hacen sobredimensionar muchas veces pequeñas imperfecciones. O en esas publicidades que prometen dientes tan blancos y alineados que los queremos exactamente iguales. Lo cierto es que existe una obsesión por la sonrisa perfecta, y cada vez hay más gente que, sin saberlo, está cayendo en esos excesos.
En los consultorios odontológicos se ven casos que dejaron de ser raros para volverse comunes: pacientes que piden dientes con un blanco extremo o que son capaces de dañar sus piezas naturales por colocarse unas artificiales porque, aseguran, son más atractivas.
Y el problema se presenta, generalmente, después de un primer tratamiento, explica Fanny Álvarez, gerenta de la clínica odontológica Surian. El paciente llega para cubrir algún problema estético o funcional en sus dientes, pero una vez que se corrige esta falta, se pone a averiguar qué más podría hacerse.
Entonces es cuando inicia ese proceso que parece interminable, por conseguir la perfección. “Empieza a verse los dientes un poco amarillos, aunque tengan un color aceptable. O los ve muy largos o muy cortos”, cuenta. Y así va encontrando nuevos “defectos” y buscando formas de repararlos. ¿Hasta dónde pueden llegar?
Ingrid Concha, odontóloga que se dedica a la parte estética y quien es propietaria de Odontodeluxe, explica que si sus dientes tienen suficiente esmalte, no se justifican ciertos procedimientos. Sin embargo, no son pocos los que piden que se los hagan y van de un profesional a otro hasta conseguir quién acepte dejarlos como ellos quieren.
Esta odontóloga, quien además es modelo y fue reina del Carnaval del Ecuador, sabe de la importancia que tiene la sonrisa no solo para quienes se dedican al mundo de la belleza. Y dice que en odontología ocurre lo mismo que en la cirugía plástica, hay quienes comienzan por hacerse pequeñas cirugías para cambiar su apariencia y terminan entrando una y otra vez al quirófano.
Juan Carlos Gallardo, rehabilitador oral y docente de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, se refiere a los excesos en los que suele caer mucha gente, como querer hacerse blanqueamientos cada dos o tres meses, cuando lo correcto es cada año y medio. Entonces esos químicos comienzan a destruir el diente.
No faltan también los que se mandan a hacer hasta seis prótesis totales, unas para comer, otras para salir, o para dormir... No están satisfechos con ninguna.
Allí viene la labor del odontólogo para notar si lo que pide el paciente es normal o está fuera de todos los límites.
Y es que el problema no está en querer cambiar la sonrisa y mejorar, sino en ese momento en que perdemos la perspectiva y, como aquellos que se ven gordos así estén extremadamente flacos, pensemos que tenemos una fea sonrisa aunque los demás la vean bien.
Cómo saber si tiene dismorfia dental
La dismorfia dental es una obsesión irracional con la apariencia de sus dientes. Y hay varias formas de detectar si alguien cercano la padece. Estas son algunas de las señales:
1.Si la persona siente angustia por un defecto menor.
2.Cuando esa obsesión comienza a causarle dificultades para desempeñar sus labores diarias, por la vergüenza de que le vean sus dientes. Incluso influye en su vida social.
3.Si cree que los demás lo tratan de manera diferente debido a ese “defecto”.
4.En el momento en el que existe un pedido reiterado e innecesario al profesional para someterse a un tratamiento que le permita solucionar lo que considera una imperfección.
5.Cuando pese a haberse sometido a todo tipo de tratamientos odontológicos, no está satisfecho con ninguno y aunque las personas de su entorno le dicen que se ve muy bien.
Las señales de un mal llamado blancorexia
La blancorexia es esa obsesión que existe por tener los dientes blancos. Y también hay una manera de detectar que la persona padece de este trastorno:
1.Cuando el paciente tiene un problema de salud bucal, como por ejemplo, de encías inflamadas, pero le da prioridad al blanqueamiento, una y otra vez.
2.Si el afectado, al no ser atendido por un odontólogo que le dice que ya no debe someterse a más blanqueamientos, decide acudir a centros de belleza o spa que ofrecen tratamientos sin la supervisión de un especialista.
3.En el momento en que se llega a los extremos de usar productos químicos muy tóxicos y dañinos para la boca. Aunque no lo crea hay quienes utilizan hasta detergentes.
4.Otra señal es si la persona reconoce que tiene demasiada sensibilidad dental, pero aún así sigue sometiéndose a blanqueamientos.
5.Cuando el paciente no tiene claro cuál es el color normal de los dientes.