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Mas solidaridad, menos religiosidad
Señor director: al observar la muchedumbre en la procesión del reciente feriado de Semana Santa, si de 1.000 personas que el Sábado Santo visitaron 7 iglesias para cumplir con un rito religioso, una, más que sea una (1 de 1.000), visitara a 7 enfermos en un año, Dios se alegraría.
Cuando visitamos un enfermo es como si lo hiciéramos a Jesús (Mateo 25: 36 y 40): “Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Ese es el verdadero espíritu cristiano de solidaridad que debemos practicar, más que la religiosidad formal de pura apariencia.
Miguel Ulloa Paredes