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Silencio y cautela ante el timbre cambiario

No hablar del timbre cambiario estos días es tan difícil como evitar pensar en un elefante blanco cuando alguien propone que no se haga. La máxima general entre analistas, empresarios y autoridades en la última semana es el silencio. “No tenemos detalles”, ha sido la frase más repetida entre las respuestas recabadas por EXPRESO.
Pero, como un grito mudo, el timbre cambiario se ha escuchado en reuniones entre gremios y ministros, o en entrevistas televisadas al presidente. Y nada queda resuelto aún.
Lo que se sabe es que el Gobierno plantea entre 8 y 10 iniciativas con las que compensar un déficit de balanza comercial, afectado por el peso de las importaciones y no compensado por la timidez de las exportaciones no petroleras.
Entre las alternativas, hay una salvaguardia general del 10 %, como adelantó este Diario. La preferida del Ejecutivo es el timbre cambiario, ya que ata todos los cabos del dilema comercial.
Se reduce la salida de divisas al disminuir las importaciones con un encarecimiento de las mismas y se incentiva, con una especie de ‘tarjeta de regalo’ aduanera, a los exportadores para así conseguir que lleguen más recursos al país.
El exministro de Finanzas Fausto Ortiz explicó cómo funcionaría el mecanismo del timbre cambiario tal y como se ha planteado públicamente desde noviembre, con la propuesta del también exministro y exvicepresidente Alberto Dahik y su adaptación por el Gobierno. A sabiendas de que los detalles se conocerán cuando el Gobierno tome la decisión, Ortiz pide calma en la elección. La presión de la balanza comercial sobre las finanzas, comenta, fue menor este año (déficit en la no petrolera de $ 4.650 millones de enero a noviembre) que en ejercicios anteriores (déficit de 8.200 millones en 2012, de 8.700 millones en 2013 y de 6.800 millones en 2014, en el mismo periodo). Por eso, cree que se podría decidir “sin tanta urgencia”.
El Gobierno, por su parte, tampoco ha resuelto ese silencio. Las solicitudes a los ministerios de Comercio Exterior y al Coordinador de Política Económica no han obtenido respuesta. Y el presidente Correa, en entrevista el martes, tampoco explicitó qué camino tomaría el comercio exterior ecuatoriano.
Mientras se decide cuál será la medida que sobreviva al fin de las salvaguardias (del 5 al 45 %) vigentes desde marzo y mientras se concretan los detalles de la propuesta que sea elegida, hay dos impresiones que se repiten entre los representantes de las actividades empresariales: cautela y rechazo a las restricciones.
La situación del sector externo, con el dólar apreciado y la caída de ingresos de $ 7.000 millones en 2015 por la venta de petróleo, son circunstancias por todos conocidas, pero la pérdida de competitividad también. Y eso es lo que se ha derivado, según los empresarios consultados, tras la imposición de las salvaguardias.
EXPRESO ha consultado a los sectores de construcción, industria, cerámica, camarón, automotriz, exportaciones, importaciones, comercio, y los que se han pronunciado han coincidido en rechazar las restricciones. “El país no necesita más experimentos”, comentó Francisco Alarcón, presidente de los industriales guayaquileños. “El timbre sería la cruz sobre el ataúd de las pequeñas y medianas empresas”, sentenció Dalila Gómez, representante en cerámica plana. En general, todos coinciden en que el timbre sería la más perjudicial de las opciones planteadas.
Cómo funcionaría el timbre cambiario
Premio por exportar
El exportador recibirá como incentivo el timbre cambiario, un título que servirá como premio por traer divisas al país y que sustituirá al ‘drawback’ (otro incentivo que reciben los exportadores y consiste en la devolución de impuestos, que acumula impagos).
Subasta a importador
Los exportadores venderán los timbres a los importadores para que estos puedan comprar mercancías en el exterior y pagar sus aranceles. En la venta, que podría ser por subasta o en bolsa, los exportadores ganarían un porcentaje por elevar el precio del timbre.
Pago de aranceles
Los importadores estarán obligados a usar el timbre para pagar sus aranceles (un porcentaje, que sería mayor si son bienes suntuarios). Por eso, tendrán que pagar lo que pidan los exportadores. Esa ganancia será para el exportador y el valor nominal del timbre regresará al Estado.
Participación del estado
Se plantea que el Estado como agente exportador (principalmente de petróleo) y como importador (de combustibles y otras materias primas) también utilice el timbre cambiario. Se desconoce cómo se regulará el precio de venta de los timbres, que es lo que encarecerá la importación.
Invitación
Larraín versus las propuestas
Felipe Larraín llegará a Guayaquil invitado por los empresarios de la Cámara de Comercio de Guayaquil. Él es asesor económico, exministro de Hacienda del expresidente de Chile Sebastián Piñera, coautor del libro ‘Macroeconomía en la economía global’, un texto obligado que estudian los economistas antes de graduarse. El objetivo de la visita es analizar el timbre cambiario y el escenario económico de Ecuador. Así los empresarios buscan aportar con soluciones a la crisis económica. LZA
Roberto Doumet Eljuri
El director comercial de Almacenes Eljuri y presidente de Factorytech opina sobre dos de las opciones que estudia el Gobierno para aplicar.
Lina Zambrano / zambranol@granasa.com.ec - Guayaquil
El mal mayor y el menor de la crisis
¿Qué opinión tiene sobre el timbre cambiario?
El timbre cambiario es preocupante, deja de lado a la pequeña y mediana empresa si se subastan cupos de importación. Número uno: solo quienes están en capacidad de ser los mejores postores o los que paguen más por esos cupos son los que podrán importar. Ese es el primer efecto, eso elimina el segmento de empresas medias y pequeñas. Eso tranca la innovación, con el riesgo de que esas empresas quiebren. La segunda es que al momento que ponemos un timbre cambiario en 2.800 diferentes productos que hay en el mercado y lo sometemos a una subasta, aquellas personas que logren comprar el timbre cambiario o que ganen básicamente van a ser exclusivas, van a ser las únicas que podrán ofrecer esos artículos en el mercados. Ellos van a dominar el precio, van a tener control absoluto de la política de esos productos y se limitan las opciones del consumidor. (...) No creo que el timbre sea una buena idea.
¿Y una salvaguardia general entre un 8 o 10 % le parece mejor opción?
Eso es manejable, es el menor de los dos males. Si tuviésemos que elegir entre una salvaguardia del 10 u 8 % o el timbre cambiario, lo primero. ¿Por qué? Los costos son fijos en la salvaguardia y uno no tiene que estar atemorizado de cuánto es lo que finalmente va a costar; porque hoy opciono para el timbre cambiario y me cuesta una cosa el cupo, la siguiente vez que opciono me va a costar diferente y van a suceder cosas que incluso no se han tomado en consideración. Va a haber incongruencia de precios, van a haber productos que son menos útiles, de menor valor (no por lo que son) y van a terminar costando más que aquellos productos menores, porque son fruto de una mejor subasta y otro de una subasta que costó más. Es una bola de nieve que realmente hay que evitar (...) ¿La opción? Por ahora hay que empezar una desgravación paulatina de los 2.800 productos que tienen salvaguardia.
El Gobierno contempla, al menos, tres alternativas tras las salvaguardias
En junio vence el plazo. La Organización Mundial de Comercio espera el desmonte total de las salvaguardias hasta ese mes y no admitirá prórrogas. Por eso, el frente de comercio exterior gubernamental estudia, al menos, tres potenciales reemplazos a la medida.
La que más suena, y que incluso fue calificada como buena por el presidente Rafael Correa, es el timbre cambiario. El ministro de Comercio Exterior, Diego Aulestia, dijo que está en análisis la propuesta que fija timbres y un mecanismo de subasta para las operaciones de los importadores.
Otro camino es una sobretasa general para todos los productos que importa el Ecuador. Aunque el ministro no quiso adelantar un porcentaje, dijo que se fijaría un monto general. El ministerio reconoce que esa herramienta, como todas las que se estudian, debe contar con el aval de la organización de comercio.
La tercera salió del Ministerio de Industrias. Su titular, Eduardo Egas, señaló que mantuvo conversaciones con los sectores productivos y ellos plantearon la fijación de precios para evitar los incrementos en la cadena de costos. Es decir, establecer precios de la cadena productiva y de comercialización que se ajusten a la realidad.
Egas enfatizó que no se habla de subsidios porque los exportadores no quieren dádivas. Lo único que piden es condiciones adecuadas para trabajar.
Los dos ministros dijeron ayer, a su llegada a la Asamblea, que en ningún caso se aplicarán dos restricciones a la vez. Cualquier herramienta que se escoja tendrá que entrar en vigencia una vez que se desmonten las salvaguardias. La eliminación de la sobretasa arranca este mes. JMF