Actualidad
Siguen cayendo
Hablando de corrupción, antes “bastaba hundir el dedo para que salga pus”; en la actualidad, tenemos que buscar una figura que se acomode mejor a la caótica situación en la que vivimos.
El Parque Nacional de Yellowstone - Wyoming, se caracteriza por sus géiseres, columnas de agua y vapor que emergen hermosa y espontáneamente de la tierra.
El Ecuador, debería llamarse “República Pusstone”, ya que el pus de la corrupción y del atraco sale a raudales en la actualidad, cual columnas verdosas y nauseabundas por los 4 puntos cardinales de la patria.
Luego de la partida de don Rafael, no tenemos más que sentarnos y esperar que empiecen a desgranarse los miembros de esa mafia espantosa que se organizó extraordinariamente durante su gobierno, creando tentáculos que se interconectaban con casi todas las estructuras políticas, jurídicas y legislativas de la nación y cuyos integrantes, con contadísimas excepciones, hicieron suyas la frase célebre de un recordado y querido guayaquileño que decía: “agarra lo que puedas”.
La Contraloría General del Estado debe auditar a todos los máximos dirigentes del IESS, incluyendo el actual, cuyas absurdas ideas sobre la salud se basan en construir hospitales, cuando la política actual debería ser “menos ladrillos y mejores servicios”; debiendo dejarse bien en claro que los ecuatorianos sabemos perfectamente que las suculentas coimas se consiguen con la construcción de edificios y la compra de equipos y medicinas.
No olvidemos a Ramiro González, amoral, convicto y confeso, y último de los malandrines perseguidos del IESS, cuando desfiló por las calles de Quito como prefecto de Pichincha, con un mono metido en una jaula, mientras simulaba robarle a los transeúntes (representando a los “monos” ladrones de Guayaquil), para después quemar la bandera celeste y blanco, y colocar en la plaza, al pie del edificio del Consejo Provincial, una “placa de la infamia” en repudio y con el nombre del entonces presidente de la República, Gustavo Noboa, incitando al público a ir a pisotearla. ¡No hay duda que el diablo paga mal a sus súbditos!
Y sigo andando...