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Seguir y vencer
Muchas son las adversidades que el ser humano experimenta, y aquellas que ponen en riesgo la vida son muy difíciles de enfrentar, pero sí se puede.

Pasar por un divorcio, perder un empleo, entre otras pruebas de esta naturaleza... impactan. ¿Pero qué hay de aquellas en las que la vida está en peligro? También se las puede superar y hay fuentes de motivación que nos ayudan, explica el psicólogo clínico David Jarrín, quien añade que estas varían de persona a persona.
“A unos puede alentarlos el deseo de reencontrarse con su familia, a otros el no querer morir solo, mas hay quienes obtienen fuerza en la esperanza de un ser supremo. Estas circunstancias extremas son aprendizaje, nos moldean, causan un antes y un después”.
Para el experto, superarlas dependerá de factores como la personalidad, el entorno familiar y social, formas de asimilar las experiencias que pudieran resultar traumáticas y el acompañamiento profesional posterior a lo vivido. “Estos aspectos confluyen para determinar el grado de resiliencia que puede presentar uno u otro individuo”, anota Jarrín.
Buscar culpables o lamentarse por lo que pudo ser y no fue, es lo menos productivo que se puede hacer, ya que no contribuye en nada. Al contrario, nos hace perder el enfoque de lo importante en esos momentos, desmotiva y contrarresta la fuerza emocional que se necesita. Aquí la historias de tres grandes hombres que supieron decirle sí a la vida.
Rocas derribadas
Furia, shock, dolor y adrenalina vivió Aron Ralston, montañista de EE.UU. que en 2003 tomó la decisión más extremista de su vida:cercenar su brazo derecho, atrapado entre rocas del Blue John Canyon (Utah), donde hacía senderismo.
Siempre luchó para salir;grababa mensajes para sus seres queridos, oraba, improvisaba ropa, racionaba su agua. Revela que tuvo visiones con su madre y futuro hijo, que le dieron fuerza y valor los cinco días y medio que quedó atrapado.
Luego de lo vivido no dejó de practicar el deporte. También da charlas a nivel mundial y ha visitado 25 países. Después de Utah se ha topado con otras “rocas”: su divorcio, la depresión, la muerte de familiares y amigos, la batalla por la custodia de su hija.
“Estas cargas han traído regalos para mí; es la elección que hice”, indica Ralston, cuyo percance fue registrado en un libro y un filme.
En el ruedo
Tim Don, triatleta británico campeón mundial en distancia olímpica en 2006 y plusmarquista mundial de Ironman, está de nuevo en competencia, luego de sufrir un accidente el año pasado que rompió su segunda vértebra cervical.
El diagnóstico: jamás recuperaría la movilidad de su cuello, mas su deseo de seguir hizo que se sometiera a un doloroso tratamiento con clavos y barras que sostenían su cabeza... Dice que si no lo hubiese intentado, no se lo hubiese perdonado.
El apoyo de su esposa y familia fue vital. Reconoce que ha pasado por ‘rupturas’ emocionales, como ver que no nada correctamente por su limitada movilidad (hoy está al 60 % de su estado físico), pero enfocado en el proceso, viviendo un día a la vez. A los seis meses del accidente corrió en Boston y sigue entrenando para otras competencias.
Sacando el verdadero oro
Eso hizo el coach Mario Sepúlveda, quien fue uno de los 33 mineros chilenos que quedaron atrapados 69 días en la mina San José (2010). La gratitud ante Dios es lo primero que asoma en los labios del exminero, quien asegura que el humor, la perseverancia, el trabajo y la constancia le han ayudado en las adversidades, así como el amor de su familia, sobre todo el de su hijo Marito, quien tiene autismo.
La clave del éxito para salir de la mina fue: respetar al prójimo y elegir aliados, para así delegar responsabilidades a cada uno y saber que sin equipo no se logran objetivos. Sin duda esta experiencia sacó lo mejor de sí mismo, algo que va más allá del mineral que buscó en su antiguo oficio.