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Salamanca 2018
Se celebró la semana pasada en la histórica y bella ciudad de Salamanca, el IV Encuentro Internacional Universia de rectores de universidades, con motivo del VIII centenario de fundación de la Universidad de Salamanca, prestigiada por figuras como fray Luis de León, Francisco de Vitoria, Francisco Suárez, Miguel de Unamuno, entre otras grandes figuras del pensamiento español. Con la presencia de más de 600 universidades de 26 países, gracias a la iniciativa y auspicio del Grupo Santander y de la Universidad de Salamanca, se reflexionó sobre Universidad, Sociedad y Futuro, el tema central hoy, para todas las instituciones de educación superior y sobre todo para los estudiantes que ingresan a sus aulas, presenciales o virtuales, esperando encontrar inserción laboral y respuestas satisfactorias a sus expectativas de vida.
Sintetizar las conclusiones del evento que constan en la Carta de Salamanca, de dominio público, resulta innecesario. Más bien se debe destacar los grandes principios del evento, presentes en las ponencias y discusiones, y que nos esclarecen sobre las tendencias de la educación superior.
En primer lugar, la aceptación unánime de que la universidad es diversa y que no existe “un modelo de universidad” como en estas tierras se nos vendió, haciendo uso de la fuerza y del “marketing”. Más aún, esta diversidad no existe solo a nivel de instituciones sino de modelos educativos, donde la palabra “blended” o “híbrido” (no es la traducción) es la decisiva. Las fronteras entre lo presencial, en línea, a distancia no existen ya. Las carreras tradicionales están siendo repensadas por la necesidad de la introducción de las TICS como componente fundamental de su diseño, y sobre los profesores se cierne la figura de las “máquinas de enseñanza”.
La tecnología que está en creación permanente ya es parte de la educación y no una herramienta que hay que utilizar. Por supuesto, estuvieron ausentes -y a nadie le hicieron falta- los trabalenguas académicos con que nos atormentaron 10 años y un poco más, ni las citas a Boaventura Dos Santos y a Edgard Morin.