El reto urgente

Lenín rompe predicciones. Está ejerciendo el poder. Se nota que quiere ser diferente. Es la oportunidad de toda su vida. Los gritos destemplados y delirantes de Correa y su reducido grupo de fanáticos evidencian que siguen perdidos en el tiempo. Incompetentes. La corrupción avasalla al Ecuador. Alardean de la impunidad como “la revolución”.

Se robaron miles de millones de dólares. Las ideologías son el pasado. Hay hambre, desempleo e inseguridad. El reto urgente es recuperar de Estados Unidos, la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de la Droga y entrar a su mercado con cero aranceles, abandonado por odio y torpezas. Hay que aplicar las políticas públicas que hicieron ricos a los países que antes eran pobres. Ahora o nunca. Reducir injerencia del Gobierno en la economía, menos regulaciones, apertura total de fronteras, impuesto neutro. Cero corrupciones. Los recursos son escasos. Hay que regresar al Estado de derecho. La prioridad son la vida, libertad y propiedad. Justicia nueva. Autónoma. Sin autoritarismo, amiguismo, ni demagogia criminal.

Ecuador debe imitar a Singapur, Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Estonia, Letonia y Lituania. Y a los excomunistas Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, que progresan con políticas económicas liberales, no estatistas ni socialistas. El líder comunista chino Deng Xiaoping visitó Singapur (1978). Quedó impactado con lo hecho por el “camarada” Lee Kuan Yew. Tiene el PIB per cápita más alto del mundo (US$ 64.584 dólares). China copió a escala gigante el modelo de Singapur con apertura a la inversión extranjera. Su política económica es liberal, no socialista. Sacó de la pobreza a 700 millones de personas.

Singapur no tiene recursos naturales ni espacio para desarrollar industria. Ofrece servicios a todo el mundo. Su tasa de desempleo es de solo el 1,9 %. Es considerado el cuarto centro financiero mundial, arriba de Hong-Kong. Es modelo para Dubái, Catar y otros imperios financieros. Es ciudad jardín y uno de los mejores lugares del mundo para nacer. (The Economist).