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Repudio global ante un ataque quimico en Siria
El ataque provocó una oleada de indignación internacional y Washington, París y Londres apuntaron al gobierno de Al Asad, que desmintió “categóricamente” toda implicación.

Un presunto bombardeo con armamento químico, del que varios países acusaron al régimen de Bachar Al Asad, dejó ayer al menos 58 muertos y unos 170 heridos, incluyendo numerosos niños aquejados de convulsiones y problemas respiratorios, en una localidad rebelde de Siria.
El ataque provocó una oleada de indignación internacional y Washington, París y Londres apuntaron al gobierno de Al Asad, que desmintió “categóricamente” toda implicación.
El Consejo de Seguridad de la ONU debía reunirse con carácter de emergencia para examinar las circunstancias de los bombardeos que alcanzaron Jan Sheijun, una pequeña ciudad de la provincia de Idlib, bastión de los rebeldes y yihadistas en el noroeste de Siria.
“Hemos oído bombardeos [...] Corrimos dentro de las casas y había familias muertas. Vimos niños, mujeres y hombres muertos en las calles”, contó un testigo, Abu Mustafá.
Las víctimas “tienen las pupilas dilatadas, convulsiones, espuma saliéndole de la boca”, explicó Hazem Shahwane, un socorrista entrevistado en uno de los hospitales de la ciudad. Al menos 11 niños fallecieron, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Es el “segundo ataque químico más mortífero del conflicto en Siria”, después del que causó más de 1.400 muertos en 2013, dijo la organización, que no pudo precisar qué tipo de gas tóxico se había usado.
El enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Misutra, declaró que la ONU quiere “identificar claramente las responsabilidades” y que los autores del ataque en Siria “rindan cuentas”.
El ejército sirio negó “categóricamente” haber usado sustancias “químicas o tóxicas en Jan Sheijun” y subrayó que “nunca” las usó ni las usará.
Las tropas rusas, principales aliados del régimen sirio, afirmaron que tampoco realizaron ningún bombardeo en la zona.
La oposición siria acusó al régimen del “crimen horrible” que recuerda al de 2013 cerca de Damasco, que la comunidad internacional “dejó impune”.