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Las regiones no emocionan
El proceso de regionalización, o división territorial por regiones, emociona poco o nada a los primeros llamados a invocarla: las prefecturas.

Está en la ley, pero no provoca interés. El proceso de regionalización, o división territorial por regiones, emociona poco o nada a los primeros llamados a invocarla: las prefecturas.
Si bien una reciente reforma al Código de Ordenamiento Territorial, Autonomía y Descentralización aumentó de 8 a 20 años el plazo establecido para migrar a esta división territorial (por las últimas reformas constitucionales), el tema no es una prioridad de los gobiernos provinciales y, en algunos casos, creen que es un proceso forzado.
El prefecto de Loja y vicepresidente del Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador (Congope), Rafael Dávila, considera que la regionalización será el punto de partida de nuevos conflictos entre provincias. ¿Cuál será la capital de la región? ¿Dónde estará la oficina del (la) gobernador(a) regional? Son solo dos preguntas que podrían acarrear largos debates.
Muy aparte de eso, cree que antes de empezar a debatir sobre dividir el país en regiones, hay que resolver un problema: la inequidad en la distribución de recursos. “Hay provincias de primera, de segunda y tercera (categoría). Hay provincias que manejan muchísimos más recursos, mientras otras padecen”, comenta.
Otro poco convencido de este proceso es el prefecto de Zamora Chinchipe, Salvador Quishpe. Él, al igual que su par lojano, apunta a fortalecer los niveles de gobiernos existentes con recursos económicos. En lugar de las regiones, prefiere la figura de las mancomunidades, como la creada en la Amazonía entre provincias afines y sobre la base de proyectos.
El prefecto de Santa Elena, Patricio Cisneros, se adhiere a los argumentos de sus dos homólogos. No ve futuro a corto plazo en el proceso, pero en el caso de darse, cree que es indispensable relacionarse con provincias con las que guarden afinidad y relaciones.
Por ello cuestiona que se quiera agruparlos con provincias como Bolívar, con la que “no tenemos ningún tipo de relación”, esto en referencia a la división por zonas administrativas que aplica la Secretaría de Planificación y que fue considerada como una primera fotografía de las futuras regiones.
Fortaleza, autosuficiencia, buen presupuesto y la integración de los pueblos son los requisitos que para el prefecto del Guayas, Jimmy Jairala, deben producirse antes de la regionalización. Eso y resolver definitivamente los conflictos de límites internos.
Las regiones surgieron con la Constitución de 2008, que estableció un plazo de ocho años, luego de formado el Código de Ordenamiento Territorial, para su creación. Sin la enmienda y la reforma al Código, el plazo hubiera estado, a la fecha, a un poco más de año y medio de cumplirse.
EXPRESO solicitó hace 11 días una entrevista a la Secretaría de Planificación y Desarrollo para saber si la regionalización está entre los ejes prioritarios del nuevo Gobierno, pero hasta la publicación de esta edición no recibió respuesta.